Sanabria, el último reducto virgen de Guguy

Es muy común que cuando se pregunta a una gran mayoria de asiduos senderistas por Guguy, la respuesta casi siempre sea la misma: unas playas paradisíacas que se encuentran en "lo último de la isla", como he oido decir en varias ocasiones.

Por lo general siempre se argumenta a Guguy como una playa única, sin diferenciar, bien por desconocimiento o bien como un "resumen en la respuesta", que las principales son tres.
Obviamente la resolución de "playas paradisíacas" es totalmente acertada, pero ¿es sólo ese conjunto de playas paradisíacas?..

A pesar de que hay mucha gente que conoce la travesia interna por el macizo (o la Ruta Larga como también es conocida, la que vá desde Cuermeja, en La Aldea hasta Tasartico, o viceversa, pasando por la cabecera de sus 3 principales e imponentes barrancos), o el ascenso a varias de sus montañas más famosas (Los Hogarzos, Amurgar, Los Cedros, Las Vacas, Aguas Sabinas, etc..), la gran mayoria, a excepción claro está de los habitantes locales, desconoce que dentro de lo más recóndito de la reserva, existen lugares de nombre inusual y poco comentados que se han ganado su fama de "los rincones más virgenes de Guguy" o "los pequeños paraisos dentro del paraiso".

Es el caso de la misteriosa e inexplorada Playa de Sanabria.

La costa del Macizo de Guguy guarda muchos lugares remotos y secretos para los amantes de descubrir zonas nuevas, poco o nada transitadas.

Su extrema y dificultosa orografia, caracterizada por fuertes escarpes por donde dificilmente se ha podido trazar un sendero, ha permitido que este lugar del oeste de Gran Canaria haya podido conservar rincones en los que el ser humano no ha tenido el privilegio de visitar.. Y posiblemente no lo haga jamás..

La Playa de Sanabria es una pequeña caleta situada en el Acantilado de Sanabria, un impresionante cantil marino de unos 500 metros de altura en total verticalidad sobre el mar, ubicado entre los paredones costeros del Roque Colorado y la Baja del Trabajo, una pequeña plataforma sobre aguas profundas y que antaño era un paso marítimo muy dificultoso de transitar en barco cuando estaba el mar revuelto, al existir un cruce de corrientes cerca de la zona y que "arrastraba" a las embarcaciones hacia la dirección opuesta de donde se queria llegar.
Vista desde el mar, Sanabria no es más que la desembocadura de una gran grieta, que a modo de barranquera vertical, fisura el cantil y cae desde sus vertiginosas cimas hasta los escarpes de la costa.

Protegen su caleta a ambos lados, los enormes farallones negros de piedra basáltica, de dureza volcánica increiblemente bella y "guardianes" de la sabia naturaleza que tienen, como fin, preservar el último paraiso virgen de Guguy de la acción destructiva del hombre.
Un lugar asi, sin duda, hace imaginar que es inaccesible y puede incluso que no llame la atención, pero.. ¿existe algún sendero que atraviesa toda esa red de sinuosos precipicios y llegue hasta Sanabria?

La respuesta es a dia de hoy muy dudosa..

Los antiguos orchilleros de San Nicolás, que atravesaban el Acantilado del Roque Colorado a través del Andén Blanco o de Barriga y llegaban dificilmente a los Riscos de Vallermoso, conocian un intrincado sendero que serpenteaba entre cortos y muy encajonados barranquillos de gran profundidad y que solo pueden ser vistos desde el interior del macizo (por sendas extraordinariamente exigentes) o desde el aire y que vertiginoso se precipitaba hacia el imponente veril y lo descendia hasta la accidentada costa.

Asi llegaban a Sanabria, un lugar único para la pesca de profundidad, de increibles aguas de un azul turquesa tan intenso que es poco visto en otras zonas colindantes.

Es sabido también que la minúscula caleta tiene algo de arena negra y una fuente natural de agua dulce, que emana sin parar por unos caideros negros y bermejos que dejan sin aliento a causa de su majestuosa verticalidad. Los buceadores que por alli han realizado esta actividad cuentan maravillas de los fondos marinos de Sanabria.

Los orchilleros, muy conocedores de la zona e inteligentes en sus labores, utilizaban los pasos naturales del escarpe a modo de escalones y los andenes a diferentes niveles para bajar hasta aqui. Hoy en dia, toda esa zona es impracticable, quedando virgen a la civilización.

Dos compañeros mios naturales de La Aldea y Tasarte, muy conocedores del riesgo y la aventura y con sabios consejos de los más sabedores del lugar, realizaron infructuosamente la búsqueda de ese sendero utilizado por los orchilleros con resultados negativos.

Allá, donde antaño parecia haber existido algunos pasos delicadamente tallados en la dura roca de basalto, hoy, a merced de la erosión marina, se han desgastado significativamente y junto al desplome natural en lajas verticales del macizo al mar, han hecho desaparecer al completo aquella antigua senda que bajaba a Sanabria.

Cabe destacar que la búsqueda fué muy dificultosa, al encontrárse en una de las zonas de más dificil acceso del macizo y que lo único que queda, como referencia de la hazaña de aquellos pobladores, es el amontonamiento de piedras en algunos puntos del acantilado y que hoy en dia conoceríamos como "mojones".

Hoy por hoy, el alisio es y seguirá siendo el único privilegiado que sigue visitando este pequeño paraiso dentro del paraiso.

Circuito por La Inagua: Vuelta a la Montaña de Las Monjas

Las Monjas, es una montaña de poco más de 1450 metros de altura, que se levanta entre las cabeceras de los barrancos del Lomo de San Mateo, Vigaroy y Las Garabateras, en plena Reserva Natural Integral de La Inagua.

Está contituida por laderas de fuerte pendiente al oeste, que forman un gran circo de escarpes que cierra el Barranco de Vigaroy y de lomas más suaves hacia el este, donde confluye con el Pinar de La Inagua.

Su cima está protegida por pétreos caideros muy verticales, por donde caen las aguas que vierte hacia los barrancos occidentales de la reserva, pudiendo ser alcanzada por garrapateo, solo en algunos puntos de su falda este.

No obstante, la ruta propuesta bordea esta majestuosa montaña, a través de un andén, situado a suficiente altura como para poder ofrecer al caminante unas vistas muy espectaculares del oeste grancanario y de los barrancos de La Inagua, cerca a los 1000 metros de altitud aproximadamente.

Ahora bien, debido a las constantes bifurcaciones del sendero y al pésimo estado del camino por el andén (tras el incendio de 2007, mucha de la vegetación arrasada se retorció en las laderas y cayeron al sendero, provocando su obstaculización), es muy conveniente que la ruta se haga siempre en compañia de alguien que conozca el lugar, ya que en caso contrario, al desaparecer el camino en ciertos tramos, podria originar decisiones erróneas a la hora de averiguar por donde continúa el andén.

El itinerario bordea la montaña desde su ladera suroeste, cobrando altura y recorriendo sus faldas que caen en potentes escarpes sobre el Barranco de Vigaroy y tributarios, hasta llegar en ligero descenso al cauce de su vecino por el norte, el Barranco del Lomo de San Mateo, donde finaliza el tramo por la montaña.

Durante toda esta travesia, a 800 - 1000 metros por debajo, se verán impresionantes panorámicas de toda la longitud de Vigaroy, desde su nacimiento, la unión de sus afluentes, sus lomos arriscados que lo cierran a ambos lados y su desembocadura, cuya parte final no es visible desde aqui.

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KILÓMETROS: 16 - 18 Aprox.
DURACIÓN: 8 - 9 H.
ESTADO DEL SENDERO: Excepto por el andén de la montaña, los demás tramos están en buen estado.
DIFICULTAD: Baja (por el andén Media - Alta).
RESISTENCIA PARA INICIADOS: Media
RESISTENCIA PARA PRINCIPIANTES: Alta - Muy Alta
TIPO DE RUTA: Circular
COMIENZO Y FINALIZACIÓN: Degollada de La Aldea
TRAMOS AÉREOS:
Si
MUNICIPIO: Tejeda - Aldea de San Nicolás
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Como es un circuito muy amplio, lo dividiremos en 3 grandes tramos:

TRAMO 1: Degollada de La Aldea - El Viso - El Laurelillo - Cortijo de La Inagua - Comienzo del andén

La ruta arranca en la Degollada de La Aldea, el mirador situado entre los barrancos de Tasarte y los del Valle de Tocodomán, en pleno acceso al Barrio de Tasartico.
El sendero sube por El Viso, la estribación occidental del Macizo de La Inagua y cuyo itinerario es, en su mayor parte, aéreo pero seguro.

Junto a la parada de guaguas situada en la degollada, se inicia el camino que asciende rápidamente el lomo, con vistas únicas a Tasarte y que cambia pronto de vertiente, dejándose de ver este barrio y ofreciendo vistas hacia La Aldea.

En poco más de una hora se llega a la Meseta del Laurelillo, la cima del Viso, entrando ya en los limites de la reserva.

Aparece ahora el senderito que asciende hacia las faldas de la Montaña de La Inagua, en el camino que nos llevaria al Andén de Tasarte o a La Escalera; sin embargo, en esta ocasión, no tomaremos esa dirección, sino que excogemos la pista forestal que aparece al norte y que conduce al Cortijo de La Inagua.

La Montaña de Las Monjas queda ahora justo frente a nosotros.

Antes de iniciar la andadura por la pista, vale la pena asomarse al filo del borde del Viso, en su parte más occidental (Cruz del Viso) donde se observa todo el Valle de La Aldea a nuestros pies (las puestas de sol desde aqui son preciosas).

Tomamos la pista y tras varias curvas, atravesando las zonas altas del profundo y encajonado Barranco de Las Casillas - Pino Gordo, llegamos al Cortijo de La Inagua, una serie de casas aisladas que se habitan por temporadas.

Al suroeste queda la Montaña de La Inagua y el sendero que pasa por La Escalera, justo en frente, al noroeste, Las Monjas; entre las dos montañas, la cabecera del Barranco de Las Casillas - Pino Gordo. Hay una vista muy espectacular del tramo de este barranco que cae hacia el pequeño Valle de Pino Gordo, en un cortado escarpado en foma de una aérea "V", al oeste del cortijo.

El camino sigue por la pista, pasando cerca de las casas e iniciando un descenso ligero hacia el norte y desviándose posteriormente ya en ascenso, al este, donde se bifurca; el camino que continúa al este se interna en el pinar y llega a la Degollada de Las Brujas, tras casi 10 kilómetros de pista forestal o en su defecto, por el senderito que va paralelo a esta por La Escalera, bordeando las laderas norte de las Montañas de La Inagua y Los Hornos.

El que gira al norte lo debemos de tomar, pues conduce al caminito que lleva a la Montaña de Las Monjas.

La via muere poco después en un descampado utilizado para que los coches puedan dar la vuelta y retornar nuevamente por el mismo camino.

Viene ahora un tramo que puede confundir; parece que el sendero arranca en la pequeña montañeta situada cerca del descampado, al oeste, pero no es asi. Ese sendero sube a esa montañeta sin tener salida.

El itinerio a seguir es el siguiente: mirando al este, encontraremos una enorme loma pedregosa que baja directamente de las faldas de Las Monjas; hay que trepar esa loma (fácil, inclinación muy suave), hasta encontrar a unos 15 - 20 metros más arriba, el sutil senderillo que viene de La Montaña de La Tosca y de Las Garabateras.

El caminito, al ser muy poco frecuentado, es poco visible, pero destaca sobre el resto de la ladera.
Una vez visualizado, se sigue en dirección sur (al norte queda la cabecera del Barranco de Las Garabateras y al oeste, una pequeña cresta divisoria que separa este barranco de la zona alta del de Las Casillas - Pino Gordo) y en ligero descenso, dá una curva (debajo queda la pista que desde las Casas de La Inagua vá hacia la Degollada de Las Brujas) y comienza su ascenso prolongado hacia la base de la ladera suroeste de Las Monjas.

Recuerda que el camino, al ser poco transitado, se ha difuminado en ciertos puntos, de ahí la importancia de ir con alguien que conozca la zona.

Si esto no es posible, ir siempre por los tramos más trazados del camino y como referencia, en caso de pérdida, tomar siempre el Cortijo de La Inagua y El Viso, justo al oeste.

La subida nos lleva a una cañada de inclinación moderada y muy pétrea, con piedras sueltas.
Hay que subirla en su totalidad, dejando a la izquierda unos riscos altos y a la derecha, un tributario del Barranco de Las Casillas.

Sobre nosotros, se alza la pared occidental de la Montaña de Las Monjas.

Tras la angosta subida, se llega a una planicie donde existe una pequeña era y los restos de un antiguo refugio para animales, rodeado de muros de piedra, ahora derruidos. Perspectiva desde aqui de las montañas de Los Hogarzos y Los Cedros, tras los Riscos del Viso.

TRAMO 2: Vuelta a la Montaña de Las Monjas (laderas suroeste, oeste y norte) - Barranco del Lomo de San Mateo - Degollada del Agujero

Comienza aqui el senderito que conduce al andén.

Hacia el norte, sale el camino desde el refugio y en ascenso, se dirige a la base de la ladera de la gran montaña, donde arranca el andén que se dirige al norte.

Pronto se toma altura y tras sortear una pequeña barranquera que baja de las zonas más altas de la montaña (encontrarás como referencia un gran tronco tirado en mitad de su cauce), comienza su bordeo por el impresionante laderón oeste.

El trazado del andén es bueno, solo que en parte se ha obstaculizado por los restos de escobones retorcidos por el fuego, aunque el resto de la zona se haya recuperado ya del desastre de 2007. Para sortear estos puntos, basta con partir las ramas calcinadas o pisarlas, ya que no existen alternativas de ir por otro lado al ser un andén (camino único).

A un lado quedan ahora los paredones y caideros intransitables de la montaña, por donde bajan grandes escorrentias hacia Vigaroy, que comienza a visionarse bajo nosotros. Los gigantescos lomos que lo separan a ambos lados, muy escarpados, poseen unas tonalidades rojizas y ocres muy llamativas. El de la zona norte acaba cerca del Roque Astrado, una prominencia en punta que cambia la tonalidad de su piedra según la intensidad de los rayos del sol. A esta altura se ve también la cara suroeste del prominente Morro del Conejo.

El senderito sube y baja, según las irregularidades del terreno, para ascender definitivamente hacia los más de 800 metros de altura sobre el cauce del barranco; sus tributarios laterales quedan ahora al descubierto: pequeñas barranqueras vertiginosas y de cauces escalonados y muy verticales, cubiertos de pilancones y densa vegetación (uno de los lugares menos visitados y más salvajes de Vigaroy) y que se precipitan a ambos lados del circo.

Al norte se divisa una perspectiva de la parte más baja de la Caldera de Tejeda; la Mesa del Junquillo y sus laderas sur quedan frente a nosotros.. tras ella, la gran Montaña de Altavista fisurada en dos por una gran barranquera vertical que cae sobre la Presa del Parralillo.

Al oeste La Aldea, y las estribaciones de los Macizos de Altavista, al norte y el de La Inagua, al sur; tras este, el de Guguy, recortado, cierra el gran valle aldeano hasta el mar.

La zona de Tifaracal y las lejanas montañas de Tirma.

La sucesión de crestas afiladas y que dividen todos los barrancos que se dirigen hacia San Nicolás es únicamente visible desde aqui, teniendo la estampa final una espectacular panorámica.
Siguiendo el curso natural del andén, comenzaremos una zona que describe una gran curva, internándose en la Hoya de Los Poleos, una pequeña cuenca donde en épocas frias (algo atipico de este área), el olor a menta es muy característico.

Este tramo del itinerario se caracteriza por la masiva obstaculización de matorral seco en mitad del andén, que han terminado por colapsarlo completamente.

Se han abierto pequeñas sendas alternativas, que ascienden o descienden por el declive desnivelado y siempre paralelo al andén principal, pero el terreno escarpado y resbaladizo lo dificultan bastante.

Por tanto, mucha precaución y sobre todo paciencia en este punto (la jungla de escobones retorcidos).

Viene ahora la parte final del bordeo, en su descenso hacia la banda del Barranco del Lomo de San Mateo, otro de los occidentales de La Inagua, por la ladera norte de la montaña.

La bajada final es muy pendiente y de terreno muy resbaladizo; el sendero se corta en varios puntos debido al corrimiento de la tierra y deberá sortearse por garrapateo, debiendose tener mucha precaución, pues el fuerte desnivel hacia el cauce del barranco, unos 20 metros por debajo, puede impresionar.

En la ladera opuesta, en la cima, se ve el Morro Castrado, cerca de la cresta divisoria que separa este sector de la vertiente hacia El Cofre y Siberio. Finalizamos aqui la vuelta por la montaña; hemos pasado de su ladera suroeste, bordeando la del oeste y terminando en la norte, en aproximadamente 1:50 min.

El sendero cruza el cauce del Barranco del Lomo de San Mateo, donde existe una clarabifurcación: hay que excoger la que sube en zig-zag a través del pinar, ya que la que sigue aguasabajo, conduce hasta la confluencia de este barranco con el de Lina, que baja paralelo por la banda opuesta.

La subida es muy notable y prolongada, a través de serpenteos por el silencioso y bello pinar, dejando una panorámica del barranco flanqueado por Las Monjas, al sur y por la cresta que lo separa de Lina al norte.

Tras casi 40 minutos de ascenso contínuo (una de las partes que requieren más resistencia fisica del recorrido), llegamos a la Degollada del Agujero, en el corazón de la Reserva de La Inagua, poniendo final al espectacular Tramo 2.

TRAMO 3: Degollada del Agujero - Degollada de Las Brujas - Andén de Tasarte - El Laurelillo - El Viso - Degollada de La Aldea

La Degollada del Agujero se sitúa en la gran pista forestal que atraviesa toda la Reserva de La Inagua, de este a oeste, teniendo vistas hacia la banda del Lomo de San Mateo y Mesa del Junquillo, al norte y los barranquillos que bajan hacia el suroeste y se irradian por todo el amplio pinar.

El entorno, en este punto, es muy hermoso y relajante.

De los dos sentidos que tiene la pista, debemos excoger el que vá hacia el oeste (mirando por donde hemos subido, el de la izquierda), pues el del este lleva a la Cruz de San Antonio, cerca de la Presa Cueva de Las Niñas.

Es un tramo por via de unos 30 minutos, que conduce sin pérdida, a través del frondoso pinar, a la trifurcación de pistas y senderos de la inmediata Degollada de Las Brujas.
La pista que desciende al sur la descartamos, pues baja al Aula de La Naturaleza de Ojeda - Inagua y de aqui conecta con la ruta de Los Azulejos de Veneguera.

La pista que sigue hacia el oeste se puede tomar; vá hacia El Laurelillo por La Escalera, la "trasera" del Andén de Tasarte, recorriendo las faldas de la Montaña de Los Hornos y de La Inagua y pasando cerca de varias escorrentias que bajan desde sus cimas, que pueden ser visitadas, siendo la de La Inagua vértice geodésico.

O bien tomar el camino que conduce al Castillete y de aqui al Andén de Tasarte, con vistas insuperables hacia el suroeste de la isla.

Tanto un camino, como el otro, llevan al Laurelillo, solo que uno lo hace por el interior por pista (La Escalera) y el otro por el exterior a través de sendero (Andén de Tasarte).

Como el tránsito por pista es monótono y cansino, es recomendable el Andén de Tasarte, que tras 45 minutos de tránsito al borde de los Riscos de La Inagua, se llega al Laurelillo, donde parte el camino de descenso hacia la Degollada de La Aldea por El Viso, poniendo punta y final a esta impresionante circular por La Inagua.

El circuito puede hacerse alrevés, es decir primeramente desde El Laurelillo tomar el Tramo 3 y finalizar en el mismo punto viniendo por el Tramo 1; sin embargo, encontrar el camino que desde el Barranco del Lomo de San Mateo conecta con el andén que bordea Las Monjas puede dificultarse, debido a los puntos conflictivos citados anteriormente, en el que el sendero se corta por culpa del deslizamiento de tierra de la ladera.

Ruta aconsejable en primavera o comienzos de estio, ya que necesita del horario de verano para realizarse (en el de invierno nos sorprenderia la noche, a no ser que hagamos el circuito en tiempo récord).

Si eres experimentado y te gusta hacer senderismo nocturno, puedes esperar en la Punta del Viso una exultante y única panorámica de la puesta de sol.. Los reflejos anaranjados del atardecer proyectados hacia los Riscos de Guguy son increibles.

Después, se procede a bajar El Viso con linterna, prestando especial atención en el pequeño tramo de garrapateo (que suele omitirse) antes de enlazar con la bajada final.

El cielo estrellado es indescriptible.

Altamente recomendable.

Degollada de Las Palomas - Barranco del Andén - Barranco de Crespo

El Barranco de Crespo es uno de los más largos de toda Gran Canaria y también uno de los más húmedos.

Debido a esta caracteristica, conserva un importante bosque de laurisilva, desde su nacimiento, en el Macizo de la Cumbre Central hasta poco antes de su desembocadura.

A causa de su larguisima longitud, se le ha cambiado el nombre al barranco, según por los tramos por donde pasa; en su nacimiento y hasta llegar al Caidero de Marrero o del Andén es el Barranco de Crespo.

Esta primera parte tiene muchos tributarios que se le unen y aportan sus aguas al cauce principal.

A partir de esta parte hasta llegar a Valleseco es el Barranco del Andén, con una exuberante vegetación boscosa muy densa y que en bastantes puntos obstaculiza el tránsito por su lecho, debiéndose ser sorteado por una de sus laderas.

Tras pasar Valleseco y hasta llegar a Firgas se le conoce como el Barranco de La Virgen, muy popular debido a su frondosidad, a sus escarpadas laderas y a grandes caideros que hacen "escalonar" el barranco. En cierto punto, se le une el Barranco Oscuro, que baja paralelamente por la banda norte.

Tras llegar al Caserio de Las Madres, en Firgas, vuelve a cambiar de nombre y pasa a llamarse Barranco de Guadalupe, cuya unión más adelante con el Barranco de Doramas sirve para que se le conozca como el protegido Barranco de Azuaje, que forma parte de la Reserva Natural Integral de Azuaje y Barranco Oscuro.

Azuaje es famoso por el Balneario de aguas medicinales (ahora en precario estado) existente en su cauce y sobre todo por la espesura de su vegetación, donde llega, en ciertos lugares, a ser tan cerrada y espesa que hace permanecer al barranco en una semi-penumbra permanente.

Es el tramo más largo de este espectacular barranco, que desemboca finalmente en la costa norte, junto a San Andrés, llamándose en este caso Barranco de San Andrés, ya desprovisto de su selvática flora.

La altisima humedad de este barranco en sus 5 primeros tramos, sobre todo en invierno, es tal que todos sus árboles aparecen recubiertos de las características barbas de capuchino y sus troncos de un tono verde muy refulgente debido a la presencia de musgo en sus cortezas.

Normalmente corre agua por su cauce durante todo el año, siendo más caudaloso en épocas lluviosas.

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KILÓMETROS: 12 Aprox.
DURACIÓN: 6-8 H.
ESTADO DEL SENDERO: Muy resbaladizo en épocas lluviosas
RESISTENCIA PARA INICIADOS: Media - Baja
RESISTENCIA PARA PRINCIPIANTES: Media - Alta
TIPO DE RUTA: Circular
COMIENZO Y FINALIZACIÓN: Degollada de Las Palomas
DIFICULTAD: Media
TRAMOS AÉREOS: No
MUNICIPIO: Tejeda - Valleseco
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La ruta arranca en la Degollada de Las Palomas, donde a la derecha (mirando hacia la Cuenca de Tejeda) sube un camino bien visible que se dirige a una zona de pinar.

El sendero se convierte en pista y tras bifurcarse en un par de tramos (siempre tomar los desvios que bajan a la derecha, pues los de la izquierda conducen a Artenara por Los Moriscos) llega a una edificación que tiene fuera una pequeña acequia.

Justo frente a esta edificación, hay una ladera de pendiente moderada que habrá que descender campo a través hasta bajar a la carretera, donde se cruza y se interna en el Pinar de las Mesas de Galaz.

Este pinar sufrió hace años un voraz incendio que destruyó muchos pinos de gran porte y casi toda la vegetación baja (helechos y demás).

Hoy en dia, gran parte de su masa forestal se ha recuperado notablemente, aunque aún son visibles los daños producidos por el fuego en algunos troncos.

El senderito atraviesa el pinar y conduce en descenso hacia el inmediato Lomo de La Retamilla, dejando a la izquierda el barranquillo del mismo nombre y el Montañón Negro, un precioso cono volcánico desprovisto de vegetación en una de sus laderas debido a que son de picón.

Frente a el, si no hay niebla, puede verse la Montaña de Los Pajaritos.
El camino finaliza en la carretera, junto a la entrada a la finca privada de El Pinillo, propiedad de la Heredad de aguas de Arucas y Firgas.

Se pasa la valla por un lateral y comenzamos el tramo de bajada por la pista forestal que se dirige sin pérdida al Barranco del Andén; a un lado y a otro, "árboles fantasma" con barbas de capuchino nos dan la bienvenida a esta zona de gran humedad. Si hay niebla, la estampa viene a ser un contraste misterioso y tétrico, excepcionalmente bello para la vista.

Hay que tener cuidado al transitar por ciertas zonas muy húmedas con presencia de lodo, pues es altamente resbaladizo.

La bajada por la pista se efectúa en unos 25 minutos, dejando atrás una bifurcación que aparece a la izquierda (no tomar, pues lleva al Barranco del Pinillo, por la otra banda del Andén) y llegando a un desvio a la derecha que lleva al impresionante Caidero del Andén o de Marrero, que en fechas invernales lleva un importante caudal de agua.

El caidero es intransitable, empotrado en un declive natural del barranco a modo de escalón gigante y en una oquedad que lo hace permanecer en cierta penumbra (puede recordar a los saltos de agua del Barranco de La Mina).

A su lado, baja otro arroyo de agua por un caiderito más pequeño y que mediante trepadas puede superarse hasta cierto punto.
Las piedras que se hallan en sus cauces son de un tono verde muy vivo, teniendo toda la zona una humedad altísima.

Los nogales son muy abundantes por alli, por lo que no es extraño encontrar el suelo cubierto de nueces.
Las aguas del arroyo son potables, usadas por una conocida marca de agua embotellada.

Tras salir de la zona del caidero, llegamos nuevamente a la pista principal (por el mismo camino) que baja hasta unas edificaciones abandonadas (usadas antaño como lugar de acampada furtiva) y que es fácil de identificar debido a que son las únicas que encontraremos en esa banda del barranco.

En la fachada de una de ellas hay una imagen en cerámica de la Virgen del Pino.
Continuamos en descenso, pasando junto a una enorme cueva artificial construida entre 2 grandes paredes y donde en su interior hay un bidón deteriorado y varias oquedades y dejando a un lado restos de vagonetas oxidadas, junto a la entrada de pequeñas cuevas. Hay una gran cantidad de pozos por esta parte.

Llegamos a un gigantesco caidero que tiene en las alturas algunas casas - cueva.

Justo frente a este impresionante escarpe sale un senderito (oculto por la densa vegetación) que baja al fondo del barranco y es el punto de retorno hacia arriba, pues de continuar por la pista llegariamos a Valleseco (hay que estar muy pendiente de este sendero, ya que no está marcado con mojones y su bajada es muy sutil, pudiendo pasar inadvertido).
Si no se toma, la pista llegaria a Valleseco.

El camino baja al cauce del Barranco del Andén, entre una frondosa jungla, lo cruza y sube por la otra vertiente (por la ladera opuesta) hasta llegar a otra edificación que tiene un pozo de agua.

A un lado puede verse un barranquillo tributario intransitable, debido a la inclinación de sus laderas y a la gran cantidad de flora existente en su lecho.

Desde la edificación sube el sendero por una zona bastante pendiente y muy resbaladiza y que lleva a otra pista forestal, donde continúa en ascenso hacia el sendero que espera más adelante, pasando previamente por otra edificación con 2 puertas verdes y que en su interior tiene restos de antiguas máquinas utilizadas para sacar agua de los pozos.

Como referencia, desde que se toma la pista hasta que se abandona nuevamente, habremos pasado 3 torretas eléctricas de alta tensión.

A partir de aqui, el senderito vá bordeando la ladera del barranco (sendero estrechito y muy resbaladizo cuando está mojado) y tras pasar un pequeño derrumbamiento y varias barranqueras, se llega a una zona de pinar, en el Barranco de Crespo que se dirige a las Cuevas de Crespo.

Antes, existen gran diversidad de atajos y sendas que circundan la loma; hay dos alternativas atomar: si se sigue el cauce del barranco en ascenso, se llega a las Cuevas de Crespo y a los pequeños caiderillos de esta parte del barranco. Si no se sigue el cauce y se sube la loma, se llega a la carretera (pasando antes por unos peñascos cubiertos de musgo) y enlaza directamente con la cabecera del barranco, pasando junto a un pequeño embalse y llegando a los Llanos de Crespo, que es el punto de unión tanto si se excoge una alternativa como otra.

Si se visitan las bonitas Cuevas de Crespo, hay que cruzar el barranco de derecha a izquierda y subir una pronunciada pendiente (sendero de cabras muy estrechito y resbaladizo), dejando a un lado unas preciosas cascadas junto a unos caideritos.

La ladera finaliza en la carretera que se cruza y se comienza el último ascenso muy moderado por la loma siguiente por sendas muy estrechas de paso de ganado.
La subida es exigente y resbala muchísimo si está húmeda.

Lleva directamente al Lomito Linde de Crespo, en un lateral de la Hoya del Laurel y termina en su cima donde aparece una pista en bastante desuso con hileras de piedras a sus lados.

Este camino lleva también a los Llanos de Crespo, donde en ascenso se pasa junto a una casa con tejado rojo (en épocas estivales hay ganado suelto por estos llanos) y termina en la carretera que se dirige a la Cruz de Tejeda.

A unos 200 metros en dirección opuesta está la Degollada de Las Palomas, punto de inicio de la circular.

Una ruta muy recomendable por fechas otoño-invernales.

Seguro les fascinará..

Caleta del Peñón Bermejo

Peñón Bermejo es una pequeña caleta que forma parte de las tres principales playas que componen la zona suroeste del Macizo de Guguy y tal vez la menos visitada, debido en parte, a que su acceso resulta bastante complicado.

Con esta característica, la pequeña cala de arenas pardas y cerrada a ambos lados por los poderosos farallones basálticos del macizo, ofrece un entorno casi inexplorado, solo conocido por los pocos habitantes que viven aislados dentro del macizo o por algunos vecinos de La Aldea, Tasartico y Tasarte.

La playa es más pequeña que la de Guguy Grande, pero a diferencia de esta, la arena que la cubre no "desaparece" con la pleamar.

Varias palmeras dispersas, cerca de la desembocadura de su agreste barranco, le dan un aire paradisíaco; la multitud de charcas que se forman hacia las dos bandas de la caleta son realmente alucinantes, donde puede realizarse una buena pesca y marisqueo.
Asimismo, las aguas, muy turquesas y cristalinas invitan a que la jornada de visita a Peñón Bermejo dure más de un dia.

No obstante, un lugar tan salvaje, idílico y bello tiene sus inconvenientes; al ser mar abierto, hay que tener mucha precaución con las fluctuaciones de la marea, que dada la naturaleza acantilada de la zona, son muy acusadas, sobre todo si se viene por la costa.

Obviamente se desaconseja venir aqui cuando hay mar de fondo o temporal.
El otro handicap que ofrece este itinerario es el acceso a la playa, que puede efectuarse de dosformas: por mar o tierra.

Viniendo por la costa, es la ruta menos cansina: Ventajas: El recorrido es en linea recta y muchisimo más corto que venir por tierra. Desventajas: Hay que estar atentos a las variaciones de las mareas y corrientes, ya que en pleamar no se puede pasar de Guguy Chico a Peñón Bermejo. El pasiaje no cambia, pero el que se ofrece es impresionante, visualizándose la linea de costa acantilada del macizo; al sur la Punta del Descojonado, al norte, los cantiles verticales de los Caideros de Amurgar.

Llegando por tierra la ruta se complica aún más: Ventajas: No hay que tener en cuenta la subida del mar y ofrece la posibilidad de conocer uno de los rincones menos transitados de la reserva con alto valor paisajístico. Desventajas: Obviamente si se baja el escarpado Barranco de Peñón Bermejo (no hay sendero definido) se ha de conocer la zona, ya que hay puntos con bastante desnivel y la mayor parte es por garrapateo (si gustan de estas rutas aqui pueden disfrutar de lo lindo), debiendose tener mucha resistencia a la hora de descender por una zona muy arriscada.

Si gustan de hacer el itinerario, se describe tal y como lo hice el pasado año, aunque aconsejo hacerlo alrevés, pues subir aguas arriba del barranco es muy extenuante (por experiencia propia).

El itinerario es: Ruta Corta a las playas de Guguy - acantilado - Playa de Peñón Bermejo - Barranco de Peñón Bermejo - Degollada de Peñón Bermejo - Cañada de Vallermoso - Cuermeja.

Siendo más recomendable hacerla a la inversa, es decir bajando el barranco y subiendo por Aguas Sabinas tras cruzar el cantil costero y las playas más grandes.

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KILÓMETROS: 8 Aprox. en total
DURACIÓN: Ruta total unas 8 H.
ESTADO DEL SENDERO: Desde Tasartico a Guguy Chico excelente. Paso de Guguy Chico a Peñón Bermejo fácil, aunque por zona de callaos resbaladizos.
Desde la playa subida a la degollada por el barranco muy irregular (no existe camino trazado y el desnivel no ayuda). Resto hasta Cuermeja excelente.
DIFICULTAD: Excepto la subida por el barranco que es Alta, de resto Baja.
RESISTENCIA PARA INICIADOS: Media - Alta
RESISTENCIA PARA PRINCIPIANTES: Muy Exigente - Desaconsejada
TIPO DE RUTA: Puede ser circular (agotador en un dia) o finalizar en un punto diferente al de inicio.
COMIENZO Y FINALIZACIÓN: En este caso Comienzo en Tasartico y Finalización en Cuermeja.
TRAMOS AÉREOS: Zona alta del Barranco de Peñón Bermejo (vertiginoso) y el pequeño tramito en la zona superior del Barranquilllo de Aguas Sabinas (sin importancia).
MUNICIPIO: Aldea de San Nicolás
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La Cala del Peñón Bermejo se encuentra escondida entre los grandes acantilados costeros de Guguy, a la que se accede atravesando, en marea baja, la pequeña plataforma costera que se forma al pié de los cantiles.

Tras llegar a la Playa de Guguy Grande desde Tasartico por Aguas Sabinas, se comprueba elestado de la marea y preferiblemente se estudia previamente el horario de pleamar y bajamar; si al llegar está la marea subida no se podrá pasar ni siquiera a Guguy Chico (a no ser nadando) por lo que habrá que esperar que baje.

Si la bajamar empieza al atardecer, es conveniente posponer el enlace con Peñón Bermejo para el dia siguiente, si se ofrece la posibilidad de pernoctar alli.

Una vez se haya cerciorado que la mar está baja y en calma, se sigue la linea de costa tras pasar la Playa de Guguy Chico, justo en el saliente marino que forma un laderón del barranco del mismo nombre con sus andenes superiores color bermejo bien destacados.

Hay que cruzar el acantilado (que es la parte costera de un gran lomo que separa Peñón Bermejo de Guguy Chico) de forma tipica triangular, prestando especial atención donde se pisa, pues tras la retirada de la marea, quedan al descubierto zonas con musgo y algas que pueden ser muy resbaladizas.

La multitud de charcas que se forman es increible al igual que los grandes bufaderos visibles durante el recorrido, los cuales, al golpear el oleaje contra ellos, hace salir el aire violentamente por las grietas de los peñascos, produciendo un sonido tan peculiar como las turbinas de un avión (y sin exagerar.. aquellos que lo han comprobado me darán la razón).

Existen varias calitas muy recónditas al pié de los inmensos escarpes durante este tramo, que quedan sumergidas en la pleamar, por lo que hay que aprovechar de fotografiarlas antes de que el océano las "engulla" nuevamente.

Asimismo, también se observan gran cantidad de cuevas empotradas contra la piedra basáltica del cantil; el mar, cuando está muy embravecido y choca contra ellas, el sonido se escucha desde la Degollada del Tímpano, por la banda de Vallermoso, como si el agua quisiera introducirse en las entrañas del macizo.

Si bien es cierto que toda la franja litoral desde Peñón Bermejo, pasando por los Caideros de Amurgar, Sanabria, Roque Colorado y Los Agujeros está formada por muchisimas cuevas submarinas que le dan cierta "oquedad" al sonido producido por la entrada y salida del agua de ellas.

Recuerdo cuando pasó la tormenta Delta me pilló de regreso de Guguy; los zarpazos del mar contra las grutas abisales en la zona del Descojonado se oian desde la Degollada de Aguas Sabinas, a 580 metros de nivel sobre el mar y separado de este por 2 kilómetros de montañas en cadena.. un sonido parecido al trueno, muy impresionante.

Tras maravillarse con esta zona de la costa poco conocida, llegamos a una pequeña caleta que se mete bajo el risco la cual habrá que cruzar (el agua llega a los muslos) y se continúa por su otro lado, hasta llegar a la Punta de Peñón Bermejo; sobre el alto farallón se encuentra el famoso roque con su tonalidad rojiza muy llamativa que contrasta con la negrura del basalto de sus zonas colindantes.

Hemos llegado a la cala de Peñón Bermejo.. Ahora hay que desconectar y disfrutar del maravilloso entorno, ya que la subida que nos espera tiene tela.

En Barranco de Peñón Bermejo es muy encajonado; sus laderas lo protegen formando una "V" tan cerrada que el cauce es muy estrechito.

Asimismo, su gran desnivel (desde su zona de cabecera a su desembocadura se recorren apenas 2, 5 kilómetros en los poco más de 500 metros que separan ambas partes) hacen que el tránsito por el se reserve a gente experimentada en este tipo de terrenos y que obviamente conozcan la zona.

Desde la playa, después del disfrute y la relajación que ofrece tan paradisiaco lugar, comienza el retorno aguas arriba, por la banda derecha del barranco, para cruzarla posteriormente al exister un desplome natural imposible de salvar.

Las paredes del barranco son rojas y azufradas, por lo que a pesar de la dureza en el ascenso, la vista es muy sorprendente.

Existen muchos tramos aéreos y vertiginosos; los contínuos caideros existentes en ambas lomas hacen un tanto incómoda la subida, ya que o bien hay que bordearlos por su zona inferior y garrapatear luego a su término, o bien treparlos y acortar asi la distancia.
Ya no se abandona la loma izquierda, que se sube en su mayor parte por garrapateo y siguiendo el curso natural de los andenes hasta ir ascendiendo de nivel.

Bonita panorámica de la cresta que baja de Los Cedros y conecta con Amurgar, repleta de liquenes anaranjados y alguna que otra colonia de orchillas.

Tras más de una hora de incesante subida intuitiva, dejando a un lado y otras grutas cavernosas que dan aspecto de malpais al lugar, se llega a la Degollada de Peñón Bermejo ha coger resuello y visualizar la pedazo de ascensión que se ha realizado, asi como la orografia tan abrupta del susodicho barranquillo (por eso se recomienda más el descenso) junto a su tonalidad bermeja característica.

Claramente esta variante es alternativa, ya que se puede hacer noche en la caleta y regresar por el acantilado al dia siguiente.

No obstante, siempre es bueno conocer lugares nuevos, sobre todo si estos son poco frecuentados.

Si encuentras algún que otro perro salvaje por la zona es normal, sobre todo en las laderas de Peñón Bermejo que dan hacia Guguy Chico.

En este caso, el regreso se efectuó hasta Cuermeja, pasando frente a los Riscos de La Orchilla de poniente.

Las Arenas - Andén Verde - El Risco

Es una ruta algo complicada y poco conocida, que atraviesa uno de los sectores más "vírgenes" que puedan quedar en Gran Canaria.

La resistencia física del caminante es muy importante para realizar esta caminata, que básicamente consiste en franquear varios barrancos profundos, de desnivel considerable, que bajan desde las cumbres del Macizo de Tamadaba - Altavista y desembocan en la acantilada costa del Andén Verde.

Algunos de estos barrancos se caracterizan por el corte brusco de sus laderas en la vertical, que finalizan en afiladas crestas divisorias que los van separando unos de otros; hay casos en los que solo pueden ser sorteados por su escarpada cabecera o de forma más complicada cerca de su desembocadura en la costa muy accidentada.

Varios desembocan en el aire, al finalizar su cauce entre dos cantiles de considerable altura que se precipitan al mar; a esta altura, puede verse la formación de varios canalizos intransitables.
Los barranquillos cercanos a Punta de Las Arenas, mantienen aún su orografia arenosa, tipica del lugar.

Éstos invitan a rutas posteriores para su inspección, ya que las formaciones de arena compacta en forma de arcos naturales y agujeros cavernosos resaltan muchisimo toda la belleza de este salvaje entorno.

La Punta de Las Arenas, que solo muestra su espectacular playa colgante, tiene aún muchos rincones por descubrir.

El itinerario: Punta de Las Arenas - Barrancos del Andén Verde -Barranco y Playa del Risco

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KILÓMETROS: 10 Aprox.
ESTADO DEL SENDERO: No existe sendero, excepto algunos tramos de sendas hechas por las cabras salvajes que habitan en los acantilados del Andén Verde y zonas altas de los barranquillos que bajan de Tirma.
DURACIÓN: Relativa. De entre 6 a 9 horas (según resistencia del caminante y las zonas que excojapara sortear los barrancos). Preferible realizar en horario de verano.
RESISTENCIA PARA INICIADOS: Alta - Muy Alta (En puntos concretos algo exigente)RESISTENCIA PARA PRINCIPIANTES: Desaconsejada
TIPO DE RUTA: Comienzo en un punto y Finalización en otro diferente.
COMIENZO Y FINALIZACIÓN: Comienzo en Casa de Job (bajada a Punta de Las Arenas o Playa de Artenara) y Finalización en el Barranco del Risco (tramo bajo cerca de la playa).
TRAMOS AÉREOS: Si, algunos muy complicados
DIFICULTAD: Alta
MUNICIPIO: Artenara - Agaete
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Tomando el caminito empedrado que baja a la Punta de Las Arenas, desde la carretera que uneAgaete con La Aldea de San Nicolás, a la altura de la entrada a la Finca de Tirma, se presentan varios zig-zags que descienden la escarpada loma, llegándo a la derruida Casa de Job, habitáculo que en tiempos pasados sirvió de refugio para ganaderos y pastores que hacian sus labores por la arriscada zona.

En tiempo despejado, hay una panorámica sublime de Faneque, el acantilado de mayor altura de la isla y rodeado de sus majestuosos laderones. Los arrugados y gigantescos pliegues que forma el terreno en su base, hacen imaginar sendas poco visitadas por aquella zona.

En la actualidad, se conserva, en precario estado, la estructura típica de la casa canaria de Job, con paredes de piedra y la argamasa utilizada para sellar los intersticios que quedaban entre estas; fuera, pueden verse los restos de los bancales colgados en el risco donde se hacian plantaciones y pequeñas cuevas naturales donde se resguardaban los animales.

El sendero que continúa hacia la Punta de Las Arenas, a través del andén que bordea la cornisa de rampas y acantilados que descienden hacia el campo arenoso, se vislumbra hacia el oeste de la casa; hay que bajar el riscal previamente y llanear luego hacia la banda de poniente, por un caminito muy aéreo pero seguro, paralelo a la carretera que queda a unos 50 metros por encima.

Sin embargo este camino no interesa tomarlo si se pretende hacer el recorrido hacia El Risco, aunque bien es cierto que desde la misma Playa de Artenara se puede realizar una variante, que aumenta considerablemente el horario del pateo y su complejidad.

Hacia el noroeste, desde la Casa de Job, desciende una senda pedregosa que sigue su curso aguas abajo de un barranquillo lateral que baja de Tirma; es el Barranco de Los Berros, que desemboca tras el Morro de La Campana, la planicie donde se halla la casa.

Siguiendo este senderito, abierto por las cabras salvajes y pastores, iremos descendiendo una gigantesca rampa que se desliza hasta el mar, en la vertiente noroeste de la Punta de Las Arenas.

Habrá que franquear el barranco en numerosos puntos, siendo los más estratégicos en su zona de cabecera, pues a medida que el barranquillo desciende y se aproxima a su desembocadura, sus laderas se hacen más altas y verticales, dificultándo e incluso imposibilitándo su acceso en estas localizaciones.

Cerca a su cauce medio, se retorna el barranco por su banda opuesta hasta subir al lomo divisorio que lo separa de su vecino, el Barranco de Guguy Grande, llamado asi por su semejanza con el Barranco de Guguy Grande, en el famoso macizo aldeano.

De extraordinaria belleza, posee cuevas en sus altas paredes en forma de "medias lunas" donde se ven algunos muflones.

Las escorrentias que han dejado la marca del agua, en épocas lluviosas, trazan dibujos en las rocas que hacen volar la imaginación.

Los caideros por donde caen estos saltos son tan elevados, que obstaculizan la visión de Faneque, que constantemente aparecerá hacia el noroeste acompañándonos durante toda la travesia.
Como referencia, en el fondo arenoso de este barranco, aparecerá un pequeñito palmeral muy disperso, que conserva humedad.

Viene ahora uno de los tramos más agotadores de la ruta, el ascenso por la otra ladera del barranco, que al estar tan encajonado entre paredones, hace que la subida sea muy angosta, cansina y complicada.

Hay que retroceder aguas arriba desde las palmeras hasta llegar a un punto de garrapateo moderado a través de tosca y llegar asi al filo de la cresta divisoria, desde donde se vé una bonita vista de la desembocadura aérea de este barranquillo en el Morro de Góngora, una elevación del terreno, fruto del retroceso erosivo de la recortada costa y que sobresale como punto más alto de toda esta vertiente.

El descenso en zig-zag por la otra banda, viene identificado por los excrementos de las cabras que van marcando un camino casi inexistente.

Llegamos asi a otro barranquillo profundo, bastante cerrado y donde nuevamente hemos de ascender aguas arriba para localizar el punto más bajo de acceso a su afilado lomo divisorio y enlazar con el Barranco de Guguy Pequeño de Andén Verde, para diferenciarlo de el del macizo aldeano.

Es un barranco escarpado y algo complicado, de laderas resbaladizas y con presencia de tabaibas calcinadas por el sol y que pueden ayudar a la sujección en la pronunciada subida; sin embargo este barranco permite ser bordeado casi por la costa, ya que a diferencia del resto, éste, a medida que llega a su desembocadura, suaviza su altura y la hace más transitable.
El único inconveniente para realizar esta segunda opción es que se deberá ir aguas abajo y requiere bastante tiempo en hacerlo.

Tras rebasar este surco y deleitarnos con las impresionantes vistas de los paredones que caen desde Tamadaba - Altavista hacia el mar (uno se vé minúsculo entre tanto risco descomunal) llega el tramo final del recorrido, que comprende el ascenso y descenso de varios lomos continuados, de altura moderada (no tan exigentes como los 4 primeros barrancos), muy cerca de la costa, ya que las cabeceras de estos últimos son muy verticales, cerradas en cortes bruscos del terreno.

Llega un momento en el que no se vé nada de paisaje a ambos lados, debido a que las paredes cierran las panorámicas y es fácil que aparezca la sensación de estar tremendamente aislado de todo.. es como estar en otro mundo.

Tras superar la sucesión de lomos, se llega al fin al Barranco del Risco, cerca de la carretera que lleva al caserio del mismo nombre.

Como era verano cuando la hice y hacia un sol de justicia, obviamente finalizamos la travesia en la misma Playa del Risco, necesitándose un total de 7:30 horas aprox. para la ruta completa.
A excepción de las tabaibas y de algunas palmeras dispersas, no existe ningún otro tipo de vegetación en todo el trayecto, teniendo toda la zona rocosa un aspecto desértico ("solo mar y lava".. como dijo un compañero).

Aún asi, el caminar por un lugar que ha sido visitado en poquisimas ocasiones, deja una satisfacción personal increible.

Es importante que quien quiera hacer este recorrido lo haga con gente que ya lo conozcan, ya que hay tramos muy dificiles y es fácil perderse, al no existir un sendero trazado y definido.

No se aconseja hacer esta ruta en solitario.

Camino de Los Orchilleros de La Aldea

La orchilla es un liquen que crece en los grandes paredones de los riscos que caen al mar, en las zonas costeras de La Aldea y Artenara.

Su recolección, de sobra decir, que fué uno de los trabajos más peligrosos y laboriosos a los que se veian sometidos los pobres campesinos aldeanos del siglo XIX que, desesperados por mantener una familia en un ambiente pobre y arruinado, se colgaban de los cantiles, garrapateando por los verticales riscos y estrechos pasos y andenes, hasta llegar a los lugares más inaccesibles donde crece el susodicho liquen y asi tomar a la montaña unos cuantos kilos y poder venderlos posteriormente como tinte para tejidos.

Muchos de ellos no sobrevivieron a la dureza orográfica del terreno y se despeñaron, riscos abajo, hasta perderse para siempre en el mar infinito..
La historia de esta gente siempre me ha llamado poderosamente la atención y ha fascinado mi curiosidad.

En la actualidad, aún se ven algunos restos del sendero que desde el Mirador del Balcón en el Andén Verde, bajaba hasta la Playa de Artenara (Playa y Punta de Las Arenas), atravesando una franja vertiginosa de paredes verticales que caen al mar sobre los 400 y 500 metros de altura.

Como bien se dice por ahí, cuando hay hambre y penuria, el vértigo y el miedo a los abismos desaparece.

La otra ruta se hacia por los antiguamente llamados "Riscos de La Orchilla", que no son sino las laderas de las Montañas de Los Cedros, Amurgar y Los Picachos en el noroeste del Macizo de Guguy.
Esta senda aún está conservada y es la que hizo una servidora hace unos 3 meses y de la que a continuación relataré la experiencia para los interesados en este tipo de caminatas.

Desde Las Arenas, la única playa del municipio cumbrero de Artenara y con ayuda de unos buenos prismáticos, se puede ver con facilidad algunos tramos del antaño llamado Paso del Marinero, la terrible senda aérea que venía desde el Mirador del Balcón y que atravesaba mediante un estrecho y complicado andén a diferentes niveles (los orchilleros avanzaban de perfil por estas veredas ya que de frente se hacia imposible y garrapateaban hasta los distintos niveles) situado a veces por encima de los 450 metros de altura sobre el nivel del mar.

Los restos de esta senda en la actualidad están en pésimo estado y en abandono absoluto, pues seria de locos intenta hacer este recorrido exponiendo la vida.

Muchos fueron los orchilleros que dejaron su vida en estos cantiles y se precipitaron al vacío mortalmente. Los cuerpos eran sepultados alli mismo, dada la complicada y adversa orografia del lugar.
Asimismo, desde el Mirador del Balcón se puede ver el comienzo del Paso del Marinero, un estrechito sendero resbaladizo que sale desde aqui y se pierde unos pocos metros más adelante en la infranqueable cornisa de precipicios marinos.

El Paso del Marinero recorria la fachada de los viejos Acantilados del Carrizo, en el Andén Verde y unia el actual Mirador del Balcón con la Punta de Las Arenas, atravesando, a modo de andén, paredes de 400 metros en la vertical sobre el mar.

También era utilizado para llegar a la desaparecida Degollada de Las Conchas, un pequeño corte entre 2 escarpados riscos y que serpenteante descendia peligrosamente hasta la base de los acantilados, en la zona conocida como Pan y Agua (Paniagua) lugar de abundante pesca y de traicioneras corrientes marinas.

Bien es sabido que la Punta de La Aldea tiene un poderoso cruce de mareas que hacen que el mar siempre esté embravecido por aqui y el embate de las olas contra los cantiles sea terrible.

Hoy en dia aún quedan vestigios del sendero que utilizaban los antiguos orchilleros del siglo XIX y principios del XX, desde el pago aldeano de Cuermeja, hasta llegar a los acantilados de la banda noroeste del Macizo de Guguy, conocidos riscos entonces llamados "de la Orchilla" y situados enlos escarpes que desde la Montaña de Los Cedros descienden hasta caer verticalmente al mar.

Se trata de una ruta más bien corta (poco más de 5 horas entre ida y vuelta por el mismo camino) y de dificultad media-alta, debido en parte al desuso del itinerario que ha ido desapareciendo progresivamente, aunque aún queden buenos tramos señalados por los pocos que vienen por estos accidentados parajes o por los especialistas del salto con garrote, que suelen atravesarlos más frecuentemente y con mucha más facilidad.

En las zonas donde el camino ha sucumbido a la acción del tiempo y se han desplomado en parte, habrá que sortearlas en pequeñas trepadas por laderas de tosca, que a pesar del fuerte desnivel que presentan por aqui los riscos, no tienen dificultad. Aún asi siempre hay que ir precavido y quien quiera hacerla se aconseja que la realice con alguien experto en estos lugares y que conozca el camino.

En caso contrario, no se deberia hacer.

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KILÓMETROS: 7 - 9 Aprox.
DURACIÓN: 5 H.
ESTADO DEL SENDERO: Muy irregular (tramos colapsados y desaparecidos)
RESISTENCIA PARA INICIADOS: Media
RESISTENCIA PARA PRINCIPIANTES: Muy Exigente
TIPO DE RUTA: Ida y Regreso por el mismo camino (puede hacerse también en circular por Los Picachos y Amurgar hasta la Degollada de Peñón Bermejo)
TRAMOS AÉREOS: Si, algunos complicados
COMIENZO Y FINALIZACIÓN: Cuermeja (La Aldea)
DIFICULTAD: Media - Alta
MUNICIPIO: Aldea de San Nicolás
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La original "Ruta de La Orchilla" que seguian estos antepasados aldeanos, recorría el sendero que detallaré a continuación hasta llegar a la cima del imponente cantil costero que vertiginoso se derrumba sobre el Atlántico, justo sobre la zona conocida como Roque Colorado, un bonito saliente marino, a modo de minúsculo cabo, de color muy rojizo y fácil de ver, en parte y con muschisima precaución, desde lo alto del acantilado.

Este roque también es visible desde la pista de tierra que conduce desde la Playa de La Aldea hasta la Playa del Puertillo, asi como la altura a la que se encontraba el camino por los repechos.
A partir de aqui, los orchilleros se jugaban la vida, pues tenian que atravesar el macizo por la costa avanzando por peligrosísimos andenes colgados de las verticales paredes y sobre los 500 metros sobre el mar.

Quienes podian contarlo, llegaban asi a la otra vertiente de Guguy, a los Riscos de Vallermoso,donde procedian a "limpiar" las laderas de orchillas para su posterior utilización como tintura para prendas.

El camino de vuelta lo hacian generalmente por el interior, sorteando barranquillos profundos y de muy acusadas pendientes, o utilizando la ruta "más corta", atravesando nuevamente los andenes y exponiéndose asi a caer al mar en un paso mal dado o una ráfaga fuerte de viento que pudiera desestabilizar el tránsito.

Fueron varios los que perecieron durante la travesia por estos pétreos caminos aéreos por los costados de estos precipicios.

Cuermeja o Cormeja, es uno de los múltiples y bonitos barrios aldeanos situados al pié de los riscos que desde Los Cedros bajan hasta Amurgar, pasan por Los Picachos y se vierten al mar.

Es normalmente el punto de inicio para los que realizan la ruta de Guguy por La Aldea, sobre elcolegio del mismo nombre y también para el itinerario de la "Ruta de Los Orchilleros", en sentido opuesto; mientras que en la primera el sendero conduce al interior del macizo, la segunda enlaza directamente con los altos acantilados del litoral.

Junto al pago de Cuermeja, al sur-sureste, baja un pequeño barranquillo del mismo nombre que proviene desde las faldas occidentales de la Montaña de Los Cedros y el cual habrá que cruzar (el sendero solo es visible en algunos tramos, vegetación crecida y terreno algo resbaladizo) hasta llegar a su otra vertiente y alcanzar una pequeña loma la cual se asecenderá moderadamente, a través de multitud de cuevas, hasta llegar a la base de las laderas que se precipitan desde Los Picachos y Amurgar y antaño conocidas como "Riscos de la Orchilla".

Hay unas sensacionales vistas ya desde aqui del barrio de Cuermeja y sus colindantes; Los Espinos hacia el interior y El Albercón más hacia la costa.

Comienza ahora la subida a través del Lomo de Los Orchilleros, un prominente risco que cae directamente desde la Montaña de Los Picachos, de acusado desnivel y cuyo sendero, en parte, se ha descorrido por el abandono; serpenteante en su tramo bajo, habrá que trepar, a medida que se cobra altura, un par de trechos y llegar asi a la zona alta del lomo, con vistas hacia La Aldea.

El camino que recorre el Lomo de Los Orchilleros es altamente aéreo, sobre todo en la cabecera del Barranquillo de Las Gambuesillas, sobre La Marciega. El desnivel es tal, que la sensación de vacío es muy perceptible al oido (Degollada del Tímpano).

La sensación de vacio que produce caminar por aqui puede dar origen a pequeñas crisis de vértigo a personas sensibles a esto, por lo que se advierte de este inconveniente a los que padecen de esta desafortunada circunstancia.

Aún asi, el camino no entraña peligro siempre y cuando no se salga de la zona más pateada (que la verdad es escasa) y menos escarpada.

Siguiendo ahora un estrecho senderillo más o menos trazado, se llega en 10 minutos a la Degollada de Las Gambuesillas, sobre los riscos del mismo nombre y en la cabecera del Barranquillo de Las Gambuesillas, que desemboca próximo a la Playa de La Aldea, en La Marciega.

Este barranco es muy peculiar, pues aunque tenga una muy corta distancia desde su nacimiento hasta su final, el desnivel de sus laderas es tan acusado que cobra altura muy rápidamente pasando desde los 0 metros a nivel del mar a los casi 400 en poco menos de un kilómetro de longitud.

Desde la Degollada de Las Gambuesillas hay una panorámica de la zona litoral de La Aldea y desu famosa Punta, perspectiva única no visible desde otro enclave.

Sobre nosotros está Los Picachos que conecta con Amurgar (no visible desde aqui) y hacia el este la Montaña de Los Cedros con su peculiar franja de colores ocres y bermejos. Las barranqueras que caen desde su cima por esta banda son muy abruptas y "fisuran" los laderones que "sostienen" a Los Cedros; cuando no les dá la luz solar, aparecen como oscuros y finos cortados que embellecen, como pinceladas, aún más la ya de por si espectacular panorámica.

Un andén visible sale ahora hacia el oeste de la degollada y bordea la cara oeste de Los Picachos dejando bajo nosotros el imponente abismo hacia el Barranco y Riscos de Las Gambuesillas.
El andén nos conduce directamente hasta la cima del acantilado costero por encima justamente del Roque Colorado, en la llamada Degollada del Tímpano; la fuerte sensación de vacio y la carencia absoluta de sonido alguno, sobre este lugar situado a unos 500 metros sobre el mar, hace que se "agudicen" de manera exagerada los tímpanos, por lo que esta degollada recibe este peculiar nombre.

La sensación puede ser algo desagradable pero se puede solucionar, en parte, taponándose uno los oidos con un trocito de papel o algodón, por ejemplo.

La perspectiva es maravillosa desde aqui de toda la franja costera y cresteria del macizo que linda con La Aldea, al norte y con Los Caideros de Amurgar al sur. Entre ellos quedan los Riscos de Vallermoso, el destino de los desafortunados orchilleros.

Desde la Degollada del Tímpano cae una espectacular barranquera empinada hacia el mar, la cual, hasta llegar a un cierto punto donde el macizo se corta en vertical y hace que desemboque en el aire, era utilizada por los orchilleros para llegar a los andenes, situados a la izquierda de la degollada y en diferentes niveles de altitud.

El más próximo y a mayor altura (unos 500 metros) se denominaba Andén Blanco por el aspecto blanquecino que presentaba su tierra. También conocido como Andén de Barriga, pues posiblemente esta gente tenia que atravesarlo agachada o reptando boca abajo en su inicio. Los andenes inferiores, se encuentran a unos 300 y 200 metros de altura sobre el mar respectiva y aproximadamente. Posiblemente su trazado haya desaparecido también por la constante erosión.

Ninguno de los 3 andenes es visible desde la Degollada del Tímpano, a no ser que se avance hacia adelante, cosa que desaconsejaria totalmente por su altísima peligrosidad. Sin embargo, desde lapista de tierra desde Playa de La Aldea hasta El Puertillo, con ayuda de prismáticos si pueden verse y aparecen como bandas blanquecinas horizontales en contraste con el color negruzco y rojizo del acantilado.

Hasta aqui llega la "Ruta de La Ochilla" actual.

Aunque el tránsito por donde circulaban los orchilleros hacia la vertiente de Vallermoso ya no existe y aunque existiera no creo que hubiera alguien que intentara atravesarlos (seria de locos hacerlo, sinceramente..), se puede enlazar con el camino (en mal estado) que viene desde la cima de Los Picachos, conecta con Amurgar y llega a la Degollada de Peñón Bermejo.

La vuelta se realiza por el mismo lugar y en menos de 2 horas de duración aproximada se llega nuevamente a Cuermeja.

VARIANTE

La ruta alternativa es: Cuermeja - Barranquillo y Cañada de Vallermoso - Degollada de PeñónBermejo - Amurgar - Degollada de Vallermoso - Los Picachos - Degollada del Tímpano (alto del acantilado sobre el Roque Colorado).

Es un itinerario más largo que el que usaban antaño los orchilleros, pero mucho más pateado y se aconseja realizarlo tempranito para que no les dé la noche en el regreso.

La dificultad es de Alta a Muy Alta y con tramos vertiginosos.

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KILÓMETROS: 8 - 10 Aprox.
DURACIÓN: 7 - 9 H.
ESTADO DEL SENDERO: Hasta la Degollada de Peñón Bermejo bueno. De Aqui a Los Picachos muy irregular.
RESISTENCIA PARA INICIADOS: Media - Alta
RESISTENCIA PARA PRINCIPIANTES: Muy Exigente
TIPO DE RUTA: Ida y Regreso por el mismo camino
TRAMOS AÉREOS: Si y muy complicados
COMIENZO Y FINALIZACIÓN: Cuermeja (La Aldea)
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Amurgar, con sus casi 800 metros de altura, constituye una de las montañas de Guguy más próxima a la costa, junto con la de Los Picachos.

Al igual que Montaña de Los Hogarzos y Los Cedros, tiene la cima aplanada, aunque con una ligera inclinación más acusada que las 2 anteriores.

La subida en si no entraña tanta dificultad como las rutas a Los Hogarzos o Los Cedros (hay un par depasos donde hay que trepar y el está mal marcado), aunque hay que tener mucha precaución en este tipo de pateos, ya que el terreno es sumamente resbaladizo y existe, casi siempre, fuertes rachas de viento por la zona.

Los Picachos tiene la cima en punta y no existe ningún camino definido que conduzca a ella. Si se quisiera llegar (hay gente que lo ha hecho) se debe tener mucha experiencia en este tipo de senderos.

Para bordearla si hay rastros de una senda que utilizan los miembros del salto del garrote.
En Cuermeja parte el camino de los que van a Guguy desde La Aldea. Se sigue el sendero bien trazado hasta llegar al camino de herradura que sube por el Barranco de Cuermeja y Vallermoso, pasa por la base de una de las laderas de Los Cedros y llega en casi 1:30 horas a la angosta Cañada deVallermoso, donde en unos 10 - 12 minutos se sube y se toma el camino - andén de la derecha, que enfila directamente a la bonita Degollada de Peñón Bermejo, donde casualmente se podrá ver en sus riscos, algunas colonias de orchilla.

Desde aqui, mirando al oeste (al mar) se vé una imponente cresta que baja desde la cumbre de Montaña de Los Cedros hasta desembocar en los altos acantilados de la costa. Hay que tomar un camino no muy visible y estrechito, que parte desde la Degollada de Peñón Bermejo en dirección oeste y que recorre la cresta casi por su cima, lateralmente a una de las laderas del Barranco de Peñón Bermejo, que queda a unos 400 metros por debajo de nuestros pies. El camino que sigue a la izquierda, conduce a la Degollada de Guguy Chico.

El sendero es bastante aéreo y puede dar vértigo, las caidas a ambos lados son de fuerte pendiente, por lo que mucha precaución en este tramo. Aún asi, con la debida precaución, comenzamos este vertiginoso trayecto a través de material volcánico solidificado que dá apariencia de agujeros cavernosos al camino.

Llega a ser bastante imponente, pero a la vez muy bonito, pues hay varios puntos en los que se puede ver el Barranco de Peñón Bermejo en toda su longitud.

La parte final de la cresta discurre entre grandes socavones y cuevas que hay que ir sorteando para llegar a la falda norte de Amurgar (desde aqui parece una gigantesca chimenea), donde se procede a su ascenso hasta llegar a su cima en unos 50 minutos más (la cumbre es vértice geodésico, por lo que tiene su respectivo mojón blanco y cuadrado).

La mayor parte del terreno en esta zona está formado de magma y coladas con escasisima vegetación, de una belleza inalterable en millones de años. A nuestra espalda quedan Los Cedros.
Las vistas desde Amurgar son grandiosas: mirando al mar, a nuestra derecha se vé una porción del Valle de La Aldea, los riscos de Vallermoso y Las Gambuesillas y la vecina Montaña de Los Picachos (o Los Verichuelos); a la izquierda se ven los impresionantes Caideros de Amurgar, que caen directamente al mar desde una altura de unos 500 metros.

Curiosamente, los Caideros son de un color negruzco, a diferencia del resto de la zona que presenta su caracteristico tono rojo bermejo y caen en grandes lajas al mar, de ahí su poderosa verticalidad.

Desde sus cimas, parten angostas barranqueras que caen muy empinadas hacia un profundo y pequeño barranco que tiene toda la pinta de ser bastante inaccesible.
Sin duda, estos riscos, en épocas de lluvias, tienen que tener unos saltos de agua verdaderamente sensacionales.. Parte del Barranco de Peñón Bermejo, las lomas que lo separan de Guguy Chico y en la distancia parte de la cima de Los Hogarzos, ponen fin a esta estupenda panorámica.

Justamente por debajo, queda el Lomo de Los Orchilleros, el camino original que hacia esta gente.

Se sigue ahora el sendero mal trazado por la cresta que une Amurgar a Los Picachos. Dá bastante vértigo también el recorrido por aqui, que se hace por el margen izquierdo de la loma, sorteando enormes socavones y chimeneas volcánicas de una belleza irresistible.

En 30 minutos se llega a la falda sur de Los Picachos pasando previamente una pequeña degollada (la de Vallermoso) y se gira a la izquierda, hasta llegar a unos andenes muy aéreos (debajo queda el abismo hacia Los Riscos de Las Gambuesillas) que conducen (con mucha precaución) a la Degollada del Tímpano, en el cantil situado sobre el Roque Colorado.

Los escarpados riscos que se precipitan al mar están surcados de pequeños e inaccesibles andenes que eran usados por los orchilleros para recoger el liquen que crece en sus paredes y del cual pudimos ver algunos ejemplares pegados a las rocas. La compleja y escarpadisima orografia de esta parte del macizo, asi como la presencia de cuevas y formaciones magmáticas, revela que fué una de las primeras zonas que se enfrió durante su formación.

Los diferentes tonos de colores que presentan las laderas de los acantilados son preciosos, predominando el rojo intenso y el ocre.

El sonido del mar que rompe en la base de los precipicios es impresionante. Dá la sensación de ser un sonido hueco, debido probablemente a la existencia de cuevas submarinas y bufaderos, dado la naturaleza rocosa de la zona.

Aunque no pierde dificultad, es una buena alternativa hacer la circular y volver hasta Cuermeja por la original Ruta de La Orchilla, aunque en este caso, siendo la primera vez, se aconseja regresar por el mismo camino.

Abstenerse todos los aprensivos a las alturas o que no estén acostumbrados a transitar por lugares muy escarpados.

Impresionante.

Playa de Faneroque

Faneroque (Playa del Roque Faneque), también conocida como Playa Faneque o la Playa de Tamadaba, es una cala volcánica de arenas negras, situada al pié del inmenso Risco Faneque, depoco más de 1000 metros de altura, a unos 300 metros al norte de la Playa del Risco, en el noroeste de Gran Canaria.

Aunque es una caleta más o menos conocida, aún hay mucha gente que desconoce su localización, por lo que he decidido añadir esta pequeña ruta al blog.

Faneroque es accesible por mar o por una via única de acceso por tierra, descendiendo la base del Faneque, en la punta denominada La Laja del Risco, un pequeño saliente marino que hace que la playa quede incomunicada del resto cuando sube la marea.

La ruta se basa en bajar el cantil, bordear la Laja del Risco y ya se podrá disfrutar de una de las mejores playas de esta zona del noroeste; las aguas muy cristalinas, aunque el empuje de la marea debe ser tenido en cuenta.

Hay muchos comentarios que se dicen por ahí de que la playa "desaparece" en marea alta; esto es erróneo, pues el agua nunca llega a los riscos traseros, donde se halla el famoso tractor de Faneroque.

Muchos la llaman la "pequeña Guguy", tal vez por su semejanza con las playas del famoso macizo aldeano, aunque cada cual tiene su encanto y las de Guguy, a mi entender, están más aisladas.

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KILÓMETROS: 1,5 Aprox. entre ida y vuelta
DURACIÓN: Bajada a pié en 25-30 minutos. En coche 4x4, 10 minutos.
ESTADO DEL SENDERO: Pista muy buena. Acceso a la playa irregular (presencia de callaos).
DIFICULTAD: Baja
RESISTENCIA PARA INICIADOS: Nula
RESISTENCIA PARA PRINCIPIANTES: Muy Baja. La subida se torno algo más cansina al regreso pero no ofrece resistencia.
TIPO DE RUTA: Ida y Regreso por el mismo camino
COMIENZO Y FINALIZACIÓN: Carretera general de Agaete - La Aldea
TRAMOS AÉREOS: No, pero hay un bonito mirador sobre el escarpe de La Laja del Risco, donde puede verse Faneroque y Playa del Risco a la vez, asi como la costa recortada de la zona de Guayedra.
MUNICIPIO: Agaete
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La ruta se inicia en el aparcamiento de tierra justo en la base de Faneque, en la desembocadura del barranquillo vertical de Faneroque que desciende empinado desde sus altos laderones y antes de llegar al Risco (si se viene desde Agaete) o pasando este barrio si se llega por La Aldea.

Frente al aparcamiento arranca una pista de tierra (evitar el desvio que baja al Risco), que serpentea todo el acantilado hasta llegar a la base, donde hay multitud de charcas; el tránsito puede hacerse con coches todoterreno hasta este punto, pero lo ideal es bajar a pié y disfrutar de las bonitas panorámicas que se ofrecen desde los diferentes miradores que dan inmediatos al mar.

En uno de ellos, en la Laja del Risco, donde existe una cruz en memoria de una persona fallecida, se puede contemplar una visión aérea de la playa y los verticales riscos que la cierran por detrás, junto a la inmensa silueta del Faneque, que queda sobre nosotros. Al oeste, la Playa del Risco y entre los farallones, asoma la Punta colgante de Las Arenas.

En una pequeña degollada, antaño existia un sendero que bajaba directamente sin necesidad de bordear la Laja del Risco; producto de la constante erosión que hace caer en lajas el acantilado, elsendero desapareció, quedando todo este área muy vertical ahora e intransitable.

Tras llegar a las charcas, (donde se puede bañar uno si no quiere meterse en mar abierto), se gira en dirección norte hasta llegar a la base rocosa de la Laja del Risco; es el acceso a Faneroque que debe evitarse con mar revuelto o marea subida, ya que las olas rompen directamente contra la pared del cantil por donde circula el sendero.

Asimismo se ha de tener mucha precaución cuando se retira la marea, por la existencia de musgos resbaladizos.

Se baja una pequeña rampa de piedra y se llega asi a los callaos, bordeando varios bufaderos y minúsculas ensenadas que se forman entre la piedra volcánica, hasta llegar a la arena de la playa, de casi 1 kilómetro de largo.

Muchos se limitan a visitar únicamente la playa, pero si se sigue la linea de costa pasando Faneroque, se llegará a unas pequeñas caletas remotas, producto de la desembocadura vertical de varias barranqueras y donde se coge un buen marisco y pescado; las calas son minúsculas y muy bonitas y con arena negra (parecidas a la Playa Virgen de Las Arenas) que ofrecen refugio y desconexión para aquellos que busquen el aislamiento total.

El paisaje, entre cantiles y de frente el Puerto de Las Nieves y la Punta de Sardina Norte es fabuloso. Asimismo, podrán observarse múltiples bufaderos de cerca y charcas enormes de diferentes profundidades.. muy recomendables.

No obstante, advertir que hay que tener precaución con la pleamar, tanto si se visitan estas caletas, como para salir de Faneroque, ya que el mar bloquea el acceso y habrá que esperar que baje la marea para poder pasar nuevamente.

Hay una característica muy especial de Faneroque y es la de permanecer en sombra hasta las 12 o 1 del mediodia, ya que la gigantesca formación de Faneque, impide que los rayos solares lleguen directamente a la cala cuando el sol no ha alcanzado aún su punto más alto.

Cabe destacar también las espléndidas puestas que desde aqui se contemplan al atardecer, asi como decir que suele practicarse nudismo.

Montaña de Los Cedros

La Montaña de Los Cedros es la formación montañosa "gemela" a la Montaña de Los Hogarzos, que forman ambas las altitudes máximas del Macizo de Guguy; mientras que Los Cedros tiene una cota de poco más de 1000 metros de altura, Los Hogarzos la supera en casi 60 metros más.

Geológicamente son extraordinariamente parecidas (de ahí su sobrenombre de "gemelas"), teniendo ambas su cima aplanada sostenida por fuertes laderones que en ocasiones rozan la verticalidad.

Sin embargo, la subida a Los Cedros no es tan dificultosa que el acceso a Los Hogarzos, aunque esto no quiere decir que tampoco sea fácil.

Para la gente del salto del garrote, como pasa en la mayoria de las rutas de este estilo, el itinerario a seguir es coser y cantar.. mientras que para los que vamos sin garrote se convierte en una aventura en uno de los parajes menos frecuentados y visitados del macizo.

Situada en la zona más al norte del Macizo de Guguy, al límite del Valle de Tocodomán, la Montaña de Los Cedros tiene un perfil inconfundible que se observa desde casi toda la Cuenca de Tejeda y de La Aldea, teniendo sensacionales panorámicas desde las zonas más altas de La Inagua.

Está conectada hacia el oeste con la Montaña de Amurgar, muy parecida pero de menor altura y ésta a su vez con la de Los Picachos, previos al "corte" brusco del macizo en los poderosos cantiles costeros que se precipitan al mar, por largas y afiladas crestas, bastante aéreas y que sirven de senderos improvisados para el acceso a estos lugares remotos.

Antaño, la unión de estas montañas y el conjunto en general de sus crestas, lomos divisorios, riscos y barranqueras, se denominaba Macizo de Los Cedros - Amurgar, muy conocido entre los antiguos pobladores de La Aldea que practicaban el orchilleo.

Sus olvidados senderos, ya desgastados por el tiempo, es lo único que queda como testigos mudos de las peligrosas labores de estos campesinos, a través de los Riscos de La Orchilla.
El nombre de la montaña viene dado por la existencia, hace muchisimos años, de cedros en sus laderas; hoy en dia, quedan algunos ejemplares colgados de los escarpes en las zonas más difíciles y menos transitables, que son fáciles de identificar debido a su gran tamaño (son parecidos a los pinos, pero de mayor porte y envergadura).

No existe un trazado especifico que suba hasta la cima de Los Cedros, como pasa con Los Hogarzos, el camino es intuitivo, aunque existen varios mojones que pueden orientar a los caminantes. Aún asi, se desaconseja hacer esta ruta si se desconoce el lugar o se es muy aprensivo a las alturas.
El resto del camino, hasta llegar a la Degollada de Guguy Chico está en perfectas condiciones, aunquerequiere de muy buena resistencia física para hacerlo.

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KILÓMETROS: Unos 10, entre ida y vuelta.
DURACIÓN: No menos de 8 horas.
DIFICULTAD DEL SENDERO: Desde Cuermeja a la Dda. de Guguy Chico (Baja). Subida al Cedro (Muy Alta).
RESISTENCIA PARA PRINCIPIANTES: Muy Alta - Exigente
RESISTENCIA PARA INICIADOS: Media - Alta
TIPO DE RUTA: Ida y regreso por el mismo camino.
TRAMOS AÉREOS: Si
COMIENZO Y FINALIZACIÓN: Cuermeja
MUNICIPIO: Aldea de San Nicolás
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Como bien es sabido, las dos únicas rutas a pié que conducen al interior del Macizo de Guguy sonlas de Tasartico (la llamada "Ruta Corta" desde este barrio hasta las playas, aunque lo de "corta" es solo una diferenciación de la otra que parte de San Nicolás) y la que sale de La Aldea (la "Ruta Larga", desde este pueblo hasta las playas también).

Se diferencian ambas en la duración del trayecto a pié (no con garrote que obviamente se vá mucho más rápido y desde mi punto de vista es más emocionante); mientras que desde Tasartico a las playas se tarda por lo general unas 2:30 horas, desde La Aldea se aumenta a unas 4-5 horas para ir a Guguy Chico sin pasar por MediaLuna o unas 7-8 horas hasta Guguy Grande pasando por MediaLuna y Zamora.

En esta ocasión, tomaremos la "Ruta Larga" para hacer el recorrido hasta la Montaña de Los Cedros.
Situados en La Aldea, en la primera rotonda que nos encontramos tras pasar el desvio que vá a Artenara y en dirección pueblo - Playa de La Aldea, cogemos la primera desviación a la derecha hasta llegar a la calle "La Hoya", donde se sube y se llega pronto a una zona de invernaderos.

Las casas se van dejando atrás hasta que la carretera se convierte en pista de tierra que sube un lomo con invernaderos hasta que gira definitivamente a la derecha.

Durante este tramo, se puede observar justo en frente, la enorme formación de Los Cedros y sus laderas no transitables, que se desmoronan hacia el Valle de Tocodomán.
Muy próximo a el se encuentra la Montaña del Picacho de La Cruz, de cima puntiaguda.
La pista de tierra finaliza en un estanque, junto a un corral y donde comienza el fabuloso sendero que se interna en el macizo, fácilmente visible a la izquierda de la pista que muere justo alli.

La ruta a Guguy desde aqui es muy espectacular y salvaje al mismo tiempo; nos adentramos en las zonas más antiguas de Gran Canaria, lejos de toda civilización y encontramos la dureza del risco junto a la esencia de la Naturaleza en pleno estado.

La fuerte aridez de la zona es delatada por los continuos estanques que abundan en los cauces de los barrancos en el tramo de inicio, ya que en las zonas más altas no existe ninguna evidencia del paso del hombre por alli.

El relieve es accidentado, caracterizado por grandes lomos que se precipitan de las formaciones montañosas más altas y que a su vez separan profundos y cortos barranquillos de cabeceras en la vertical del macizo.

Los riscos son muy acusados y hay muchisimas zonas que solo han podido disfrutar los muflones que por alli viven, las aves y algún que otro perro salvaje (sobre todo en el Barranco de Peñón Bermejo).

Se toma el sendero que comienza su leve ascenso por la loma hasta ir cobrando altura a medida que nos dirigimos hacia el norte. A un lado queda el Barranquillo de Cuermeja, que se unirá al de Vallermoso mucho más arriba.

Las vistas son magníficas y puede verse los antiguamente llamados Riscos de La Orchilla, en las laderas que caen desde Amurgar y Los Picachos (hacia el suroeste) con multitud de cuevas (de ahí el nombre de Cuermeja) de color rojizo o bermejo, de todos los tamaños y a distintos niveles de altura.

Llegaremos a un punto, tras subir un pequeño resalte rocoso en el camino, donde hay una vivienda aislada y por donde continúa el sendero. Hasta hace poco tiempo, el camino discurria por el interior de la casa, cruzándo un patio; ahora, lo hace por detrás.

Si está su dueño por allí, puede ofrecer amablemente café o agua para las cantimploras e incluso una buena conversación, si el tiempo lo permite.

Tras bordear la casa, el camino sigue su curso hasta que comienza a zigzagüear en grandes curvas a medida que sube una prolongada ladera; al norte se puede ver una de las laderas intransitables de Los Cedros, cubierta de hermosas cuevas y que caen hacia esta vertiente y que sirve de cabecera al Barranquillo de Vallermoso, que baja a unos 30 metros a nuestra derecha.
En la orilla opuesta del barranco, se alza la gran cresta que une Los Cedros con Amurgar y de aqui sigue hacia Los Picachos.

Las paredes que la forman son muy verticales.
Tras el ascenso prolongado por esta ladera, se llega a una enorme vuelta que describe el camino y se dirige hacia los Caideros Negros, unas formaciones volcánicas de color negruzco y cubiertos totalmente de orchillas.
Son de varios metros de alto (entre los 25-30) y rezuman abundante agua en las pocas épocas lluviosas que se dan por alli.

Aqui también se venia a orchillar, testigo de ello son las paredes de los saltos de agua que estaban cubiertas del famoso liquen.

Tras pasar los caideros por su parte inferior, el sendero llega a la base de la Cañada de Vallermoso, donde antes de comenzar la subida habrá que coger resuello.

El sendero de ascenso por la cañada es un magnífico camino de herradura y que en zig-zag conduce a un bonito andén, casi en la parte final cercana a la cima, en unos 15 minutos.
Imprescindible la buena forma fisica y resistencia para subir por aqui.
El andén se dirige hacia el oeste, bordeando las zonas altas de los riscos que sirven de laderas a la cañada y llega a la Degollada de Peñón Bermejo en unos 10 minutos más.

Antes de llegar a la degollada, se habrá pasado junto a una enorme pared totalmente cubierta de orchillas; esto delata la fuerte humedad del alisio que sube desde el mar y choca contra los escarpes favoreciendo el crecimiento del liquen.

Situados en la Degollada de Peñón Bermejo, se cambiará de golpe toda la visión que hasta entonces nos habia acompañado; las vistas hacia La Aldea quedan ocultas, asi como al Barranco de Vallermoso y nos internamos en lo que es en si el macizo y sus 3 principales barrancos, encajonados y separados por altisimas y afiladas crestas divisorias.

El Barranco de Peñón Bermejo, situado a unos 400 metros por debajo de nuestros pies y su abrupta orografia en "V" muy cerrada antes de desembocar en el mar, en la pequeña caleta del mismo nombre. Las laderas del barranco son de tonos rojizos, ocres y anaranjados, dando al barranco una bellisima perspectiva.

Hacia el noroeste se ve la Montaña de Amurgar, vista desde otra perspectiva y la cresta que bajade Los Cedros y une las dos montañas. Esta cresta sirve para llegar a la cima de Amurgar, conectar con Los Picachos y llegar al acantilado costero sobre el Roque Colorado, en la Degollada del Tímpano.
Es sin duda un itinerario casi intuitivo y muy dificultoso, solo apto para senderistas experimentados en terrenos muy accidentados o para los saltadores del garrote.

Al sur podemos ver el Lomo de Guguy, que separa Guguy Chico del Grande y el lomo divisorio que separa Peñón Bermejo de Guguy Chico.

Tras descansar en la Degollada. de Peñón Bermejo y fotografiar las preciosas panorámicas, seguimos rumbo a la inmediata Degollada de Guguy Chico, a unos 4 minutos y donde se bifurca el sendero: el que continúa en descenso hacia el barranco, lleva o bien al sendero que se dirige a la MediaLuna (a unos 20 minutos de bajada) o bien al Barranco de Guguy Chico y de aqui al Lomo de Guguy (para ir a Guguy Grande sin pasar por MediaLuna) o a la Playa de Guguy Chico, pasando el Caidero de Las Palomas, un complicado paso cerca de la desembocadura del barranco en su paradisíaca playa.

Sin embargo, paralelo al risco situado a nuestra izquierda, sale un pequeño andén mal visible y de trazado irregular que asciende ligeramente el lomo y es el que hay que tomar para ir a Los Cedros.

El senderito estrecho y resbaladizo, sigue su curso hasta llegar casi a la gigantesca ladera que separa Guguy Chico del Grande, donde antes de acceder a ella, gira a la izquierda bruscamente ycomienza su ascenso vertiginoso por un enorme lomo muy alto, donde se pierde entre rastrojos secos.

Viene ahora la parte más dificil del itinerario: el camino está desaparecido en este tramo y hay que subir entre matojos (mucho cuidado con el terreno resbaladizo), donde hay algunos mojones(poco visibles) y que lleva a la base del lomo, donde hay una impresionante vista de Peñón Bermejo y tras el Amurgar y sus infranqueables riscos. No obstante, a esta altitud ya puede aparecer vértigo.

El camino sube ahora por unas coladas volcánicas en forma de planchas (fácil ascenso) hasta llegar a un pequeño senderito pedregoso (en pésimo estado) que bordea la gigantesca arista que baja de la cima de Los Cedros. El camino aparece y desaparece a su antojo y hay que esquivar maleza seca que crece en esta parte del sendero.

Se llega a una pequeña degollada, donde el camino gira a la izquierda y comienza su ascenso hacia la cima de Los Cedros, en casi 40 minutos.

La cima de Los Cedros, aplanada, es muy similar a la de Los Hogarzos, pero las vistas desde aqui, de todo el macizo, todo el Valle de La Aldea y Tocodomán, La Inagua y la zona baja de la Caldera deTejeda es insuperable.

Se observa claramente la grandiosidad de esta parte de la isla, su belleza y su encanto.
Mirando hacia el mar, vemos los escarpes de Amurgar, cuyos acantilados de color negruzco caen al mar a una altura de unos 500 metros (Caideros de Amurgar) y los barrancos de Peñón Bermejo y una pequeña parte del de Guguy Chico desde los 1000 metros de altitud. Indescriptible.

Aguas Sabinas es también visible desde aqui, al igual que Los Hogarzos, que queda casi al mismo nivel del que nos encontramos, asi como Montaña de Las Vacas, Cebuche y Las Tabaibas, cerca del mar y de forma piramidal. Lobas también se aprecia y la cresta que une Los Hogarzos y Los Cedros, donde se encuentra el Morro del Pino, un enorme desfiladero, sueño de muchos senderistas que han querido transitar por esta peligrosa senda y que dado sus contínuos desplomes al vacio, restringe mucho el acceso a sus rincones más dificiles, los cuales guarda celosamente protegiéndolos" con enormes espolones rocosos que se precipitan al abismo sobre los 800 metros de altitud, siendo todo este tramo de muy alto riesgo.

En la distancia, hacia el noroeste, los acantilados del Andén Verde y la Punta de Faneque. Los Cedros que aún se conservan en la montaña, se agarran fuertemente a los escarpes, donde penden literalmente al borde del abismo.

La bajada y el camino de regreso se efectúa por el mismo trayecto, teniendo cuidado debido al terreno resbaladizo y a que no existe sendero trazado.

Como referencia no dejar de ver nunca el Lomo de Guguy.

En 3 horas y poco más, se está de vuelta nuevamente en La Aldea.

Mesa del Junquillo

La Mesa del Junquillo es una enorme plataforma de más de 800 metros de altitud, sustentada por 4 enormes paredones que la sostienen, en forma de rampas verticales y laderas de acusada inclinación.

Se sitúa en el Gran Barranco de La Aldea, muy cerca de la unión de éste con el de Siberio y de la Presa de Caidero de La Niña, por el oeste y la del Parralillo, por su cara norte.

La circular original que bordea la mesa no sube a su cima y se realiza por un sendero muy bien trazado que la recorre casi en su totalidad, a unos 200 - 300 metros de su meseta cimera. Sin embargo puede accederse a su cumbre, que no es tan aplanada como su vecina, la Mesa de Acusa, sino que está formada por cuatro gigantescos escalones, separados por suaves rampas que le dan una apariencia irregular.

El descenso puede realizarse o bien retrocediéndo sobre nuestros pasos hasta el Tramo 3, o bien descendiendo el Tramo 4 (más adelante se especifica mejor), muy vertiginoso y emocionante.

Las caras de la mesa son muy distintas entre si: la oeste, está formada por altos caideros, en su mayoria intransitables, que desde la cima se desmoronan en forma de declives muy acusados hacia la unión del Barranco de La Aldea con la cola de la Presa del Caidero de La Niña; la cara sur, aunque esté formada de laderas pedregosas y de bastante pendiente, es la zona mejor transitable de la circular. Recorre básicamente un gran trecho de una de las laderas del Barranco de Siberio.

La cara este es infranqueable, pues está delimitada por un enorme espolón que termina en un brusco corte muy aéreo de la mesa por esta banda, en la Degollada de Cortés.

La banda del norte es la más accidentada y escarpada y comprende parte del Tramo 4 (sendero aéreo cercano a la cima) y el original, que bordea la plataforma, pero más cercano a la base.
Las vistas de toda la Caldera de Tejeda al este, los Macizos de Altavista e Inagua al norte y sur respectivamente y el de Guguy junto al Valle de La Aldea al oeste, todo entrelazado por la sucesión de crestas, roques y barrancos que desde la cumbre de Gran Canaria se irradian hacia el oeste, dá unas perspectivas únicas, solo observables desde la meseta de la mesa.

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KILÓMETROS: 16 - 18 Aprox.
DURACIÓN: 8 H.
ESTADO DEL SENDERO: Excepto Tramo 4 y algunos puntos del Tramo 3, todos en buen estado.
DIFICULTAD: Según tramos: (1, 2) Media, (3) Media - Alta, (4), Muy Alta - Exigente
RESISTENCIA PARA INICIADOS: En general Media
RESISTENCIA PARA PRINCIPIANTES: Alta - Muy Alta
TIPO DE RUTA: Circular
COMIENZO Y FINALIZACIÓN: Pista de tierra que conduce a la Presa de Siberio
TRAMOS AÉREOS: Tramos 3 y 4
MUNICIPIO: Tejeda - Aldea de San Nicolás
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Como es una gran circular, vamos a dividirla en 4 espectaculares tramos:

TRAMO 1: Pista de tierra a la Presa de Siberio - Cañada y Degollada de Siberio - Caseta abandonada - Ladera norte del Barranco de Siberio - Casas de Siberio - Fondo del barranco

Es el tramo más largo y monótono, ya que durante las 2-3 horas que dura el recorrido por esta banda, el paisaje cambia muy poco; no obstante, el que se ofrece es grandioso: el Macizo de La Inagua, junto a sus barrancos más occidentales abiertos en "abanico" y separados por altas crestas divisorias y los Roques del Mulato y Palmés, custodiando las laderas del Barranco del Juncal, denominado asi al de Siberio a partir de las Casas de Taiguy aguas arriba.

La ruta arranca en la cadena que impide el paso a los coches en la pista de tierra que conduce al murallón de contención del Embalse de Siberio, una de las tres presas de la Comunidad de Regantes de La Aldea, aquella que no es visible desde la carretera que une el Valle de San Nicolás con Artenara.

Se cruza el Barranco de La Aldea y a unos 50 metros, a la izquierda, aparece una cañada angosta y pedregosa, que es el inicio de este circuito.

El ascenso es contínuo y en zig-zag se vá remontándo, cruzándo en varias ocasiones el cauce vertical de la cañada y llegando en unos 15-20 minutos a una pequeña degollada desde donde se vé la Presa de Siberio y las edificaciones derruidas y abandonadas que se utilizaron en su construcción.

Desde aqui son visibles los declives más occidentales de la mesa, riscos afilados y que apuntan al cielo.

Se sigue la dirección del camino hasta que este se bifurca cerca de una caseta abandonada con techumbre de hormigón: el de la izquierda (en ascenso al norte) viene de la Casa del Junquillo y lo tomaremos como regreso; el que vá hacia el este, se dirige hacia Siberio y es el que nos interesa escoger.

La senda continúa en ligero ascenso por una loma, para cobrar pendiente a medida que avanzamos.
Existen muchos mojones por la zona y el sendero es muy bueno.

Con la subida, vá apareciendo al este, el mini cañón del Colorado grancanario, es decir, la cabecera del Barranco del Juncal - Siberio, con sus altas paredes que lo cierran y sus roques y formaciones con apariencia de rostros humanos. La enorme abertura de la cabecera del barranco, en forma de "V" abierta, puede recordar al inicio de la bajada del Cañadón Sombrío en Las Tirajanas. Al sur, queda el Macizo de La Inagua y las gigantescas fisuras en el terreno de los barrancos de Lina y El Cofre. En lo alto, el pinar y la Degollada del Agujero.

Bajo nuestros pies queda el lecho del Barranco de Siberio, que suele tener algo de agua (en épocas lluviosas posee un cauce muy nutrido).

Desde la Degollada de Siberio, hay buenas panorámicas de la presa, del Morro del Conejo, que separa el sector Siberio de Vigaroy y la vertiente occidental del Macizo de La Inagua. La sucesión de pequeñas rampas y laderas que se desmoronan de la Mesa del Junquillo hacia Siberio es nuestro objetivo a partir de este momento, las cuales hay que sortear durante hora y media aproximadamente, hasta llegar a un punto el cual el sendero gira bruscamente a la izquierda y empieza su descenso hacia las Casas de Siberio, muy cerca del lecho acuoso del barranco.

Especial atención en los bancales existentes próximos a las casas, que aunque puedan confundir debido a que hay atajillos, no conducen al camino original.

Hay que pasar el grupo de casas, para descender definitivamente al fondo del barranco, donde hay un cañaveral muy espeso.
NO cruzar el barranco y tomar el camino de la ladera opuesta, pues éste conduce a los tributarios que vienen de La Inagua; hay que seguir por el mismo margen donde estamos y continuar barranco arriba cerca de un escarpe. Como referencia, existe una tuberia plástica de color negro que ayuda a sortear bien el cañaveral y salir a una zona de pocetas y pilancones de poca profundidad.

Tras pasar los charcos, se cruza la desembocadura de una pequeña escorrentia y comienza el zig-zag de ascenso del Tramo 2.

TRAMO 2: Siberio - Degollada de Cortés

Todo este tramo es de ascenso prolongado y moderado, subiendo la enorme ladera que separa el fondo del Barranco de Siberio de sus zonas más altas.
El zig-zag conduce a una pequeña barranquera algo vertiginosa que cae de los laderones del Junquillo y hay que cruzarla en varias ocasiones, junto a 3 pequeños mini diques de contención enrejados.

El primero se cruza de izquierda a derecha, el segundo al revés y el tercero y último nuevamente de izquierda a derecha, hasta llegar a una explanada con bidones oxidados y una construcción derruida.

Queda aún otro tramo de subida más angosta que la anterior, a través de un sendero rocoso y que definitivamente muere en la pista forestal que viene del Juncal de Tejeda y que desemboca en la carretera que desde el Carrizal de Tejeda se llega a La Aldea.

En una zona de esta carretera, donde existe una visión del Macizo de Altavista y su esplendorosa montaña de doble cima, la Mesa de Acusa y el Barranco de La Aldea al norte y La Inagua y Siberio al sur, habremos llegado a la Degollada de Cortés, fácil de identificar, pues la via está vallada a ambos lados y sobre nosostros aparece la punta descomunal e infranqueable de la cara este del Junquillo.

Excepcionales panorámicas de la Cuenca de Tejeda, el Nublo y Bentayga y los pequeños barrios tejedanos colgados de los riscos del Macizo central del Nublo.

Todos los barrancos que bajan al oeste de la isla desde el centro, son visibles desde este punto.
El Tramo 2 puede tener una duración de entre 50 minutos a hora y poco más.

TRAMO 3: Ladera sur de la Mesa del Junquillo - Andén - Meseta cimera

El Tramo 3 es recorrer prácticamente el Tramo 1 pero por camino aéreo, espectacular, sin riesgo y en sentido inverso.

Bordea la enorme cara sur del Junquillo, sorteando los repechos que caen de la mesa hacia esta banda.
Desde la Degollada de Cortés, se inicia el Tramo 3 tomando el caminito que aparece tras el filo de los riscos de la mesa en su banda este y se interna por su otro costado hasta que la visión del Barranco de La Aldea y Altavista desaparece.

Ahora es visible parte del Valle de La Aldea y el Macizo de Guguy, a cierta distancia hacia el oeste.
El sendero es pedregoso y vá remontando los cortados y tomando altura, dejando el abismo hacia Siberio a nuestros pies.

En frente queda la Montaña de Las Monjas y el silencio que envuelve toda la Reserva de La Inagua.
La vista de sus escarpados barrancos es alucinante.

Llegamos a un punto en el que un cortado saliente de la mesa interrumpe bruscamente el camino y parece que no puede ser continuado. Lejos de ser cierto, hay que remontar un andén pegado al repecho (garrapateo muy fácil) que continúa su rumbo hacia un pequeño mirador sobre la ladera de Siberio. Cerca del andén existe una fuente.

El camino gira a la derecha y se mete en un pequeño barranquillo que baja de la cumbre de la mesa, dejando en frente un enorme solapón en forma de media luna.
Llega ahora la subida por tosca a la cima del Junquillo.

Bastante cansina, después de tanto ascenso, se sube en algunos puntos garrapateando hasta llegar a la cima escalonada de la mesa y desde donde se amplia a ver sus 4 caras, siendo las más espectaculares las que caen hacia el Barranco de La Aldea y la Presa del Parralillo.

Hay que coger resuello y deleitarse con el silencio que rodea el ambiente y las fantásticas vistas que aparecen en todas direcciones.

El Tramo 3 tiene una duración aproximada de 1:30 H (contando siempre los altos de descanso).

TRAMO 4: Ladera noroeste y oeste de la Mesa del Junquillo - Casa del Junquillo - Caseta abandonada - Cañada y Degollada de Siberio - Pista de tierra a la Presa de Siberio

Es el tramo más imponente y arriesgado de todo el trayecto, pues consiste en descender la mesa por una de sus zonas más escarpadas y desniveladas, con contínuas exposiciones al vacio, de entre 400 y 500 metros.

No se aconseja a gente inexperta, desconocedora de la zona o aprensiva a las alturas.
Para ello, recorreremos la cima de la mesa hasta la punta oeste, donde a la derecha, aparece una rampa de piedra que vertiginosa comienza su emocionante descenso por el paredón vertical que dá hacia el Barranco de La Aldea.

No existe sendero definido, pero si algún que otro mojón disperso y en garrapateo de descenso por tosca se llegaba a un senderito estrechito muy aéreo que bordeaba la cornisa de la mesa.
El sendero se ha desplomado y ya no existe, teniéndose que sortear por encima de donde estaba éste, con mucho cuidado, hasta llegar a la zona de caideros de la cara oeste.

Este tramo es muy adrenalínico y hay que tener mucha precaución en realizarlo; un paso en falso podria tener consecuencias desastrosas.

La bajada por los caideros, por garrapateo, se hace por las zonas más transitables, pues aunque hayan varios mojones dispersados, no hay camino definido.
Atención al arco de piedra natural de estructura muy frágil cercano a este punto.
Se llega asi al camino original que bordea la mesa, a unos 400 metros por debajo de la cima y de donde antes nos hallábamos.

Tomamos la dirección sur (la norte continúa hacia banda norte del Junquillo) hasta la Casa del Junquillo, situada en una pequeña planicie al pié de los insuperables riscos de la zona oeste de la mesa.

Queda bajar, tras rodear la casa, por el sendero hasta la caseta abandonada, donde está la bifurcación que nos encontramos en el inico de la ruta.

Tomando el caminito de la derecha, se llega a la Degollada de Siberio y desde aqui proceder al descenso de la cañada, que finaliza en la pista de tierra que lleva a la presa.
Este circuito es muy espectacular. Conveniente no hacerlo en meses de fuerte calor, ya que las subidas son constantes, pero el esfuerzo vale la pena.

El Tramo 4 solo es aconsejable a gente sin vértigo, aunque puede evitarse siempre retrocediéndo nuevamente hacia el 3, pero implicaria retroceder toda la caminata al completo o bien dejar coches en la Degollada de Cortés.

Muy recomendable antes de julio.

Montaña de Los Hogarzos - MediaLuna - Tasartico

La Montaña de Los Hogarzos, más conocida como la derivación en Horgazales u Hogarzales, con sus 1065 metros de cota, constituye el relieve más alto del escabroso Macizo de Guguy.

Aunque hay muchos sistemas montañosos en la isla que lo superan en altura (la mayor parte de los Riscos de Tirajana, por ejemplo, cuyas altitudes máximas sobrepasan los 1500 metros), Los Hogarzos siempre ha llamado la atención de todos los caminantes ávidos de hacer rutas de alto riesgo a través de uno de los parajes más vírgenes que quedan en la isla y de los que muy pocos presumen de haber transitado por sus antiquísimas laderas y su aplanada cima.

No solo constituye el hecho de que posee unas vistas de naturaleza "muy impactante" del oeste grancanario y de los contrafuertes que sostienen el Macizo de La Inagua y cuyos verticales paredones se ven hacia las vertientes de Tasarte y Veneguera, sino porque alberga en sus entrañas una riqueza mineral aborigen, en forma de pequeños cristales volcánicos de color negro satinado y usados por los aborígenes para labrar puntas de lanzas y flechas, cuchillos y demás objetos punzantes: la obsidiana.

Asimismo, en su aplanada cima, existen aún restos circulares (hasta 7) de posible cultura aborigen.

Debido a esto, Los Hogarzos también es conocida como la Montaña Sagrada.
No obstante, su nombre adoptó una pequeña modificación que "estéticamente sonaba mejor" y pasó de ser Los Hogarzos (su terminologia real) a Horgazales; la gran cantidad de hogarzos o jaras deben nombre a esta montaña.

Subir a Los Hogarzos no es fácil aunque tampoco imposible.

Su poderoso desnivel hace que solo dos de sus escarpadas laderas sean más o menos transitables; el resto de las lomas se desploman al abismo en la vertical hacia Guguy, La Aldea y Tasartico en infranqueables y pétreas cañadas y barranqueras, encajonadas de tal forma que poseen ángulos de inclinación muy acusados, por lo cual solo las cabras salvajes o muflones son los únicos testigos que han podido pisar estas desconocidas sendas.

La ruta circular que detallaré a continuación tiene un alto nivel de dificultad y solo se recomienda para caminantes expertos en senderos por terrenos muy abruptos y claramente sin vértigo, aunque éste, tarde o temprano muestra su sombra, sin uno poder evitarlo.
Lo preferible es ir con alguien que conozca muy bien la zona.

Vamos a dividir este itinerario en 3 tramos: 1) Desde Tasartico a Los Hogarzos: 2) Desde Los Hogarzos a la MediaLuna (Guguy Grande) y 3) Desde la zona alta de Zamora (Guguy Grande) hasta Tasartico por Aguas Sabinas.

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KILÓMETROS: 15 Aprox.
DURACIÓN: 9 H.
ESTADO DEL SENDERO: Según tramos: 1 y 2 muy irregulares y complicados. Tramos 3 bueno.
DIFICULTAD: Muy Alta
RESISTENCIA PARA INICIADOS: Media - Alta
RESISTENCIA PARA PRINCIPIANTES: Muy Exigente
TIPO DE RUTA: Circular
TRAMOS AÉREOS: Si, algunos muy complicados
COMIENZO Y FINALIZACIÓN: Degollada y Barrio de Tasartico respectivamente.
MUNICIPIO: Aldea de San Nicolás
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TRAMO 1: Dda. de Tasartico - Dda. de La Cañada - Cima de Los Hogarzos

Dificultad: Exigente (no apta para personas desentrenadas y con aprensión a las alturas).
Parte del sendero está desaparecido y habrá que hacerse intuitivamente siguiendo los trazos más pisados y algunos mojones dispersos. Todo este tramo es en ascenso contínuo.

La Degollada de Tasartico sirve como divisoria natural entre el Barranco de Tasartico y los barranquillos que vierten su cauce hacia la vertiente del Valle de Tocodomán en La Aldea de San Nicolás.

Es en ella donde comienza la ruta de ascenso hacia la Montaña Sagrada.
A la derecha de la degollada, hacia la banda de La Aldea, sale un sendero muy bien visible y ancho que bordea una prominente loma y que a medida que se acerca al cauce de una estrecha y vertical barranquera que baja de las cumbres de Los Hogarzos, se vá haciendo cada vez más estrecho hasta que desaparece.

Hay algunos mojones que van indicando el cruce por el cauce de la barranquera, pero la gran cantidad de matorral crecido y el fuerte desnivel dificultan mucho el paso.

A esto hay que sumar que el terreno es muy resbaladizo, por lo que mucha precaución de donde se pisa. Se tiene que subir el barranquillo por donde mejor se pueda, a veces por su cauce (sobre todo el tramo bajo) y otras por sus orillas; la ascensión es prolongada y puede cansar bastante (se recomienda llevar isotónica y un buen palo de sujección).

En 45 - 50 minutos se llega a la zona alta de la barranquera donde se encuentra la Degollada de La Cañada, sobre los 600 metros de altitud.

A partir de aqui, los que padezcan de vértigo tienen la oportunidad de volver hacia atrás, pues comienza la parte más aérea y altamente vertiginosa de la ruta; el camino por el Andén de Los Hogarzos (Andén de Horgazales).

Desde la Degollada de La Cañada habrá que seguir algunos mojones hacia el oeste (no muy fáciles de identificar) que conducen a la imponente cresteria entre Los Hogarzos y su vecina, la Montaña de Las Vacas por un sinuoso andén en el cual habrá un punto en el que se divisará la vertiente de La Aldea y la de Guguy a la vez.

El camino por el andén, aunque esté trazado no es fácil para aquellos que no estén habituados a este tipo de terrenos.

Las vistas hacia la fachada de riscos del Macizo de Inagua y el Andén de Tasarte es fabulosa, asi como la cresta que separa el Barranco de Tasartico del de Tasarte y la fantástica forma piramidal de Montaña Lobas.

A medida que ascendemos, la senda nos llevará a un gran mojón situado a nuestra derecha y que conduce al camino de subida final a la cima, en un tramo muy vertiginoso y en el cual habrá que trepar los últimos metros.

El aumento de adrenalina por aqui es muy alto, pues esta subida queda al borde mismo de una gigantesca "esquina natural" que no es más que una de las aristas perpendiculares que descienden de Los Hogarzos y que fisura los enormes precipicios que caen a ambos lados de la montaña.

Después de este prolongado y emocionante ascenso, se llega a la meseta de la cumbre de Los Hogarzos, que a muchos les recuerda a un "campo de fútbol", dado su extensión y planicie. Se pueden ver las 7 formaciones circulares de piedra cerrados.

Las vistas, como dije al principio del argumento son indescriptibles; el Valle de La Aldea en toda su extensión se encuentra ante nuestros pies y las lejanas cumbres de La Inagua son solo vagas siluetas en la distancia.

En la banda opuesta, la estribación del Macizo de Altavista en su llegada a La Aldea.
El Macizo de Guguy en su integridad se alza bajo nosotros; sus gigantescos y afilados lomos que separan sus tres profundos y escarpados barrancos principales, sobresalen hacia el cielo en una estampa de color negro, azufre y bermejo.

Dá la sensación de estar observando un "mar petrificado".
La cresteria que continúa hacia los altos cantiles costeros atravesando las montañas de Las Vacas, Cebuche, Aguas Sabinas y Las Tabaibas tienen una panorámica sensacional, asi como la de la vertiente del suroeste, que separa Tasartico de Tasarte. Primer plano espectacular de la pirámide de Gran Canaria, Montaña Lobas.

También es visible la cresta que une Los Hogarzos con su gemela, Montaña de Los Cedros por el llamado Morro del Pino.
El conjunto de la panorámica en total puede ser catalogado de "sobrecogedor".Depende mucho del conocimiento del caminante de este sector y de su velocidad de pateo;normalmente el primer tramo de subida hasta la cima puede llegar a las 2 horas y poco más aprox.

Si se quiere visitar las minas antiguas de obsidiana se ha de llegar por el andén (antes de subir a la cima) en adelante hacia a la Degollada de Las Vacas y bordear el sendero hacia el oeste (el Barranco de Guguy Grande quedará a nuestros pies) hasta encontrar unas pequeñas aberturas a modo de grandes agujeros y al cual se podrá acceder a su interior y ver los minerales de obsidiana. Habrá que entrar agachado y en algunos tramos hasta arrastrándose, pues el espacio en su interior es muy reducido y la luz natural insuficiente o nula.

Por lo visto y según dicen, existen más de 10 minas en toda la montaña, aunque algunas están en enclaves muy escarpados y su acceso es altamente dificultoso.

TRAMO 2: Cima de Los Hogarzos - Cañada de Las Vacas - MediaLuna

Dificultad: Exigente (no apta para personas desentrenadas y con aprensión a las alturas).
No existe sendero marcado, aunque si trazas de las sendas hechas por cabras.
Es una bajada arriesgada y muy empinada que conduce a traves de la vertical Cañada de Las Vacas hasta la MediaLuna, en Guguy Grande.

Se baja muy cuidadosamente por el tramo por el que hemos subido a la cumbre de la Montaña Sagrada y tomamos el andén nuevamente en dirección oeste (hacia el mar). La senda está en muy mal estado y es bastante aérea.

Intuitivamente en algunos tramos en los que el sendero desaparece por completo como por arte de magia y esquivando los matorrales calcinados por el sol, llegamos a la Degollada de Las Vacas, quesepara la vertiente de Guguy de la de Tasartico y dá paso al tradicional descenso de Los Hogarzos por la Montaña de Las Vacas.

Sin embargo el descenso que haremos nosotros es por su cara opuesta, es decir hacia la banda de Guguy Grande por la inmensa cañada que queda ahora a nuestros pies y donde se vé pequeñito el frondoso palmeral de la MediaLuna y el senderito zigzagüeante que llega desde Guguy Chico.

No hay camino trazado (no se usa mucho este descenso) y por tanto se hará como mejor se pueda sorteando la vegetación crecida y el acusado desnivel (sobre todo en su tramo de inicio).
Hay tramos resbaladizos. Al principio parece no poder ser transitable, ya que es muy vertical, pero a medida que se van descubriendo algunos pasos firmes sobre restos de tosca, la bajada se vá haciendo más practicable aunque molesta por la presencia de piedras sueltas.

A unos 500 metros, se bordea la cañada hacia la izquierda para superar unos altos caideros insuperables en su cauce.
Posteriormente se pasa bajo ellos y se sigue parte del curso natural de la barranquera, que divide la Montaña de Las Vacas de Los Hogarzos.

Como referencia nunca habrá que dejar de ver el palmeral que hay a unos 500 metros por debajo desde que se comienza la bajada.

Existen dos afilados roques, tras rebasar los citados caideros, a la derecha de la cañada, parecidos a un Nublo en miniatura y su rana (muy curioso).
Es normal encontrar muflones por aqui y abundantes cuevas de todos los tamaños.
El descenso es toda una experiencia y serpenteando la gran cañada se llega al cauce del gran Barranco de Guguy Grande en poco más de 2 horas.

Al llegar al palmeral, el tránsito se dificulta bastante debido al espesor de la maleza y la presencia de un pequeño cañaveral.

Por encima queda ahora la MediaLuna que se puede visitar tomando el sendero que sube hacia ella desde Zamora.

Horario: 2:30 horas más aprox.

TRAMO 3: MediaLuna - Aguas Sabinas - Tasartico

Es el tramo más largo y fatigoso del itinerario. Si se prefiere se puede seguir rumbo a La Aldea, tomando el camino que vá hacia Guguy Chico (o bien pasando por MediaLuna o acortando por el Lomo de Guguy y llegar a la Degollada de Guguy Chico en menos tiempo), con menos subidas por cañadas que el que finaliza en Tasartico, pero mucho más largo. Finaliza en Cuermeja (La Aldea)y luego se tendrá que regresar a la Degollada de Tasartico a por los coches.. por tanto, en este caso, esta variante no nos interesa.

Desde MediaLuna se sigue el sendero en ligero descenso hacia el cauce del Barranco de Guguy Grande, se llega a una casa con huertos y se sigue el camino que sale a la izquierda muy imperceptiblemente (el camino original que sigue a la derecha conduce a Zamora y las playas, subiendo varias cañadas pequeñas y descendiendo finalmente hasta las Casas de Guguy, en un tramo más largo y cansino de poco menos de 2 horas hasta las casas).

El caminito de la izquierda conduce a la subida de Aguas Sabinas directamente, por la ladera izquierda del barranco y viene a salir muy por encima de las Casas de Guguy, evitando el pateo por toda Zamora.

La senda está perfectamente trazada y aunque tiene varios atajillos no se debe abandonar nunca la principal.
A partir de aqui, se sigue el clásico sendero tortuoso de ascenso hasta la Degollada de Aguas Sabinas ybajar posteriormente hasta Tasartico por la cañada del mismo nombre.

Este tramo desde MediaLuna hasta Tasartico dura alrededor de 3 H. aprox, tal vez poco más.
Si se hace por Zamora, se incrementa a unos 4:30 H. o más.

Llega el fin de esta bonita circular por el "techo de Guguy", cuya ruta se podria completar en unas 9 H. y poco más.

RECOMENDACIONES:

- La ruta a Montaña Hogarzos es solo para senderistas experimentados. No todo el mundo puede hacerla.
- No existe cobertura de telefonía móvil en ningún punto de la caminata.
- Se debe realizar con gente experta y que conozcan el lugar.
- No hacer con sol fuerte, riesgo seguro de golpe de calor por estos parajes altamente áridos.
- Llevar gran cantidad de liquido, preferiblemente bebidas energéticas rehidratantes (isotónicas).
- Dejar dicho donde se vá y como será la ruta, para casos de pérdida o accidentes fortuitos.
- Con lluvia totalmente desaconsejada la ruta.

Tirma - Tamadaba - Faneque - El Risco (por el Canalizo)

Tal vez, la ruta más fácil para llegar a Faneque sea la que parte desde el Pinar de Tamadaba, recorre el Lomo del Faneque, que no es más que la cresta que une el susodicho acantilado con el Macizo de Tamadaba - Altavista y llega hasta las proximidades de su punta (Punta Faneque), la cual, para acceder a su limite, se habrá de trepar un pronunciado cortado existente en su cima y que divide, por asi decirlo, la Punta de Faneque del resto del cantil.

Este cortado es muy vertiginoso y solo se reserva a gente experimentada y de buen nivel y por supuesto que no tengan aprensión a las alturas, característica muy común en Faneque.

Las laderas que se desploman desde la cima de Faneque hacia sus dos bandas (a la de Guayedra y a la del Risco de Agaete) son sumamente complejas y escarpadas, de una verticalidad casi perfecta; de hecho, las caidas hacia Guayedra son tan accidentadas y abruptas que son totalmente intransitables por sendero normal.

Sin embargo, en la banda opuesta, desde la zona del Risco de Agaete, existen varias sendas altamente vertiginosas que desde este caserio pueden llegar hasta la cumbre del acantilado costero más alto de Gran Canaria.

Son senderos desgastados por el tiempo y el desuso que utilizaban los pastores de antaño y que ahora solo son visitados por grupos montañeros y caminantes conocedores del escarpado terreno tipico de este lugar.

Los itinerarios son dificultosos y requiere una serie de trepadas por laderones de inclinación a veces muy acusada.

Se conocen hasta 3 vias que llevan a Faneque desde El Risco o sus proximidades. La más dificil y de muy alto riesgo es la que sube por el llamado Barranquillo de Faneroque, justo casi en la punta que dá al mar del cantil: el "camino" recorre una de las barranqueras verticales que caen desde la cima y desembocan en el Barranco del Risco.

Después de visionar por donde se traza este itinerario desde el aparcamiento situado cerca de la entrada a la pista de tierra que baja a la Playa de Faneroque y que llega a lo que se conoce como Plataformas del Faneque, me atreveria a decir que solo son aptas para montañeros muy experimentados (saltadores del garrote) y con la sensación del vértigo totalmente nula.

Otra de las rutas, menos arriesgada pero no por ello menos vertiginosa, es la que sube por El Canalizo, una estrecha fisura entre dos paredones la cual habrá que pasar delicadamente (solo cabe una persona subiendo en vertical por ella) trepando y que conduce directamente a Tamadaba por el conocido Camino de Las Lajas (popular entre los saltadores del garrote).

La otra senda es la que va desde El Risco hacia Tamadaba por el Barranco del Pino Gacho, cerca de la pequeña Presa del Vaquero, en las zonas más escarpadas de la Reserva de Tirma.

La circular que se hizo fué subiendo por el último itinerario descrito y bajando posteriormente por El Canalizo.

Se advierte que la sensación de vértigo en parte de algunos tramos (sobre todo el de bajada) puede ser bastante pronunciada y no se aconseja en absoluto a gente que no conozca el lugar, inexperta o aprensivos a las zonas de altura.

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KILÓMETROS: 15 Aprox.
DURACIÓN: 8 H. Aprox. (contando varios altos de 20 minutos más o menos)
DIFICULTAD DEL SENDERO: Baja en tramo de inicio (por pista hasta Tamadaba) y Alta en el descenso. Exigente por El Canalizo.
RESISTENCIA PARA PRINCIPIANTES: Desaconsejado el Tramo 3 y resto de tramos Media - Alta.
RESISTENCIA PARA INICIADOS: Media
TIPO DE RUTA: Circular
TRAMOS AÉREOS: Si
COMIENZO Y FINALIZACIÓN: El Risco de Agaete
MUNICIPIO: Artenara - Agaete
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Dividiremos la ruta en 3 tramos: el 1 de ascenso, el 2 de llaneo y el 3 de descenso.

TRAMO 1: El Risco - Barranco del Pino Gacho - Cruz de la Virgen - Tamadaba

El camino de arranque es el mismo que se utiliza para visitar el Charco Azul o Charco Hondo, una enorme piscina natural de bastante profundidad que se forma en épocas de fuertes lluvias en un gran pilancón situado en el Barranquillo del Charco Hondo y cuyas aguas poseen una característica tonalidad azul turquesa, debido probablemente a la existencia de minerales en la roca que les dá ese cromatismo.

Pasado el bar, por su derecha, se llega a los que es el barrio en si y se sigue un trazado marcado con rayas blancas y que sale del caserio para dirigirse a una ladera bastante pedregosa, que se desvia hacia la derecha y marcado con un punto blanco grabado en una roca. Si se sigue el camino hacia la izquierda se llega al Charco Azul.

El camino se ensancha convirtiéndose en pista y remonta la cresta divisoria de 2 profundos barranquillos tributarios al del Risco; por un lado el de Charco Hondo y por otro el de Guguy Pequeño, que no es el mismo que Guguy Chico, situado este último en el macizo aldeano del mismo nombre.

Desde este punto se abarca una gran extensión de la Finca de Tirma, con Altavista hacia el oeste, Tamadaba en las alturas y Faneque hacia el noroeste.

El recorrido por la loma es largo divisándose tras nosotros el caserio del Risco y la desembocadura de su barranco en la playa del mismo nombre.

Tras 40 minutos de prologado ascenso llegamos a una zona conocida como Caideros de Guguy Pequeño, unos bonitos saltos de agua situados junto al cauce del barranco cerca de la Hoya del Centeno.

Tras pasarlos, la pista continúa rumbo a las Casas de Tirma y la Granja Cinegética de Tirma, dedicada a las artes de caza con perros podencos, donde se bordea y se toma el sendero que gira a la izquierda. Como referencia se habrá pasado junto a 2 enormes cuevas colgadas de un risco.

El camino se interna en el empedrado cauce del Barranco de la Hoya del Laurel, caracterizado por su angosta pendiente que no da tregua hasta llegar a un morro saliente, justo en la estribación de una cresta que separa este barranco del de Pino Gacho y conocido como Morro de la Virgen o Cruz de la Virgen, donde existe una cruz de madera y flores al borde mismo de un gran escarpe.

Existe un arco natural en una de las laderas del Barranco de la Hoya del Laurel, por cuyo ojo si se enfoca bien la perspectiva y desde cierta altura, se verán las cimas de Altavista de fondo.
Se tiene que bordear el morro por su cara más interna, zigzagüeando en la mayor parte de su tramo y pasar asi al cauce del encajonado Barranco de Pino Gacho, que sube en acusada pendiente hasta las cimas de Tamadaba.

Este largo y escarpado barranco que nace en Altavista y desemboca en el del Risco, cruzándo la Reserva de Tirma casi al completo, recoge las aguas de la Presa del Vaquero, que dá la sensaciónde estar "colgada" de las paredes del barranco, debido a su abrupta orografia.

Cerca de aqui se encuentra el túnel - canal de La Hoyeta, en pésimo estado de abandono (las paredes se caen a pedazos) que lleva las aguas desde la Hoya del Sargento hacia el Embalse del Vaquero y de aqui por toda la cuenca hidrográfica del Risco.

Continuamos en ascenso, una vez pasada la presa hasta llegar al cauce alto del Barranco de Pino Gacho, en el Lomo de La Yegua y llegar asi por la zona conocida como Pinos Dulces a la Degollada Honda, junto a la entrada a la Finca de Tirma desde Artenara.

Durante este último ascenso se podrá observar bonitas formaciones rocosas en las laderas del barranco que semejan a pequeños tubos de órgano.

Vistas también espectaculares de Faneque y Altavista en la vertiente opuesta. Hay varios atajos alternativos a la pista, pero todos por fuertes pendientes cubiertas de pinocha (hoy humedecida debido a la neblina) y que pueden resbalar. Junto a la casa del guarda de Tirma finaliza este primer tramo, de una duración aproximada de 3 horas y poco más.

TRAMO 2: Tamadaba - Camino de Las Lajas

Hay que recorrer un corto tramo de carretera (unos 150 m.) para llegar al sendero que se dirige a Tamadaba.

Es tal vez la parte menos espectacular, pues su tramo de llaneo recorre las cabeceras de los barrancos de la Cuenca del Risco y que solo se ven parcialmente, pues la gran masa forestal de pinar obstaculiza las panorámicas.

Al llegar a Tamadaba se sigue el sendero normal que conduce a Faneque desde este punto y donde llegando al principio de los llanos que se ubican previos a su punta final, sale un sendero marcado con mojones hacia el oeste y que se dirige directamente a la cresta divisoria de dos grandes barrancos.

Hay que estar atentos a este desvio, pues su desuso ha hecho que su trazado sea bastante irregular, desapareciendo en ciertos tramos.

Llegamos asi al Camino de Las Lajas, llamado asi por la formación de su terreno, cubierto de lajas que resbalan muchisimo cuando están húmedas.

Este tramo consta de cerca de 2 horas.

TRAMO 3: El Canalizo - El Risco

Sin duda el tramo más arriesgado y emocionante de toda la circular. Se andenea por las laderas occidentales de Faneque en tramos vertiginosos y en los cuales, a veces, no existe senda alguna.

El Camino de Las Lajas nos conduce hacia una cresta pronunciada que divide dos barrancos y porla cual hay que ir, a veces por su derecha y otras por su izquierda hasta llegar a un punto donde las paredes se hacen tan verticales que el camino desaparece.

En su lugar, se ha de tomar un aéreo andén que sinuoso comienza su descenso hasta la base del paredón (terreno resbaladizo, mucha precaución).
Como referencia nunca habrá que dejar de ver el caserio del Risco, a unos 600 metros por debajo.

A la izquierda y a bastante altura, se pueden ver algunos andenes semejantes a fisuras en la piedra que se dirigen hacia la punta del Faneque y que terminan en el Paso de La Piedra, el único tramo que bordea el acantilado casi por su punta y que comunica la vertiente del Risco con Tamadaba.

Este tramo es muy peligroso y requiere de cuerdas y anclajes para su tránsito, pues los desplomes a ambos lados son abismales.

Siguiendo el curso natural de bajada del andén que en este caso nos interesa, llegamos a un punto donde se encajona entre dos escarpes tan verticales que parece que es imposible seguir y que el itinerario debe terminar aqui.. Lejos de ser verdad, hay que descender la fisura que queda entre los dos escarpes, llegando asi al Canalizo, una especie de chimenea volcánica tan estrecha que solo cabe una persona muy pegada a sus paredes. Las mochilas a veces pueden estorbar el tránsito y se aconseja llevarlas por delante para evitar enganches.

El Canalizo, conocido también por los lugareños del Risco como "La Raja" o "La Grieta", se desciende cuidadosamente en destrepes, teniendo mucho cuidado de donde se pisa. Es la parte del circuito más arriesgada y su bajada requiere de mucha precaución, paciencia y destreza. No bajarlo si está humedecido.

La emoción en este punto está asegurada.

Tras bajar El Canalizo y observar desde abajo su espectacular orografia (parece imposible que sepueda pasar por ahí..) se sigue el senderito marcado con mojones y que atraviesa en bajada una gran ladera (matorral crecido) hasta llegar a una pista de tierra que en en poco menos de 1 hora conduce nuevamente al Risco de Agaete, poniendo punto y final al circuito.

Tifaracal

Tifaracal o Tifaracás (en La Aldea también se le llama Chofaracal), es un área de la zona alta de San Nicolás que comprende desde el pequeño caserio que lleva su mismo nombre y en dirección suroeste sigue el cauce natural del escarpado Barranco de Tifaracal hasta unirse al de La Aldea.

Aunque se halla en los límites del municipio de poniente, gran parte de este área pertenece a Artenara.

Es una zona muy árida y abrupta, poco visitada (más bien por cazadores y los pocos que pasan temporadas en las casas), protegida por las toscas laderas y crestas del oeste de la Montaña de Altavista.

Puede decirse que Tifaracal forma parte del limite del Macizo de Tamadaba - Altavista por el oeste, pues una vez se cruza el barranco y se pasa el de La Aldea, se conecta ya con la estribación baja del Macizo de La Inagua.

La Montaña de Tifaracal se levanta unos 800 metros de altitud junto al Gran Barranco de La Aldea, por debajo de las presas del Parralillo y Siberio y frente a la banda oeste de la Mesa del Junquillo.

A sus pies queda la Presa del Caidero de La Niña y la escarpada cresta divisoria que separa el Barranco de La Aldea del Valle de Pino Gordo.

Es un magnífico mirador natural, como todas las montañas de esa vertiente, hacia toda la cuenca baja de Tejeda - La Aldea y sus principales relieves, barrancos y tributarios. Asi, desde su cima que posee varios niveles de altura (separadas entre si por crestas rocosas que unen esta montaña con las laderas bajas de Altavista) es fácilmente ver el Nublo en la distancia (con buena panorámica aparece "sobrepuesto" sobre la Mesa del Junquillo) y el Bentayga elevado sobre sus imponentes riscos.

Las mesas de Acusa, más al norte y la del Junquillo (justo frente a la cima de Tifaracal). El Macizo de La Inagua, las montañas de Las Monjas, Morro del Conejo y Roque Astrado. Siguiendo esta linea, hacia el oeste, llegamos a la Montaña de Pino Gordo.

Una parte del Valle de La Aldea, el Macizo de Guguy y la Punta del Viso. El dique de contención del embalse del Parralillo y las presas de Siberio y Caidero de La Niña. Los barrancos de La Aldea, al centro y Vigaroy y Las Garabateras al suroeste y el de Tifaracal al oeste.

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KILÓMETROS: Menos de 7
DURACIÓN: 4-5 H.
ESTADO DEL SENDERO: Regular (Hay varios tramos de garrapateo)
RESISTENCIA PARA INICIADOS: Media
RESISTENCIA PARA PRINCIPIANTES: Muy Alta
TIPO DE RUTA: Ida y Vuelta por el mismo camino
DIFICULTAD: Media
TRAMOS AÉREOS: Si
COMIENZO Y FINALIZACIÓN: Presa del Caidero de La Niña, en la carretera que une Artenara con La Aldea.
MUNICIPIO: Aldea de San Nicolás - Artenara
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Tras pasar la Barraca de Pepe, en la carretera que sube de San Nicolás en dirección Tejeda, se llega a los restos de las edificaciones que se usaron en la construcción de la Presa del Caidero de La Niña, que queda por debajo.

A pocos metros hay una torreta eléctrica en un pequeño ensanche de la carretera. Justo en la loma del frente, está la escalonada desembocadura en la presa del Barranco de Las Garabateras que baja de La Inagua.

En este lugar puede dejarse el coche.

Caminando en dirección Tejeda, a unos 7 metros de donde se deja el coche y a nuestra izquierda aparece una antigua pista forestal, en bastante desuso, que sube zigzagüeante la enorme ladera que cae desde las zonas más altas.

Durante su ascenso, podremos ver distintas panorámicas del Macizo de La Inagua y de La Aldea. En 25-30 minutos se llega a una degollada que dá hacia el profundo Barranco de Tifaracal, rodeado de un gran circo de espectaculares escarpes que lo bordean y lo cierran por su cabecera.

Si se sigue el camino de la izquierda se baja a La Aldea por un camino en buen estado; si se excoge la derecha, la pista muere para convertirse en una senda estrecha que bordea las arriscadas lomas que le sirven de ladera al barranco.

Hay un tramo algo delicado del sendero que se ha desplomado y habrá que pasar con cuidado, pues las caidas hacia el vacio son bastante considerables.

Tras rebasar este punto conflictivo, el sendero nos conduce a la parte baja de un barranquillo tributario al de Tifaracal, donde lo cruza y continúa rumbo a las zonas altas. Sin embargo, para subir a la cima de la Montaña de Tifaracal, se ha de garrapatear por los diversos caideros existentes en el cauce que presenta este barranquillo y no cruzarlo hasta la otra vertiente, pues de tomar esta variante no se llegaria a la cima.

Los caideros son de varias alturas (máx. 2-3 metros) y verticalidades, pero ofrece poca resistencia si se está habituado a caminar por este tipo de terrenos.

Si no se quiere trepar por ellos, se ha de subir el empinado lomo que le sirve de ladera, de terreno tosco bastante resbaladizo y de inclinación acusada en su tramo más bajo, para suavizarse a medida que se asciende.

Si el barranquillo lleva agua, se verán llenas algunas de las pocetas o pilancones que se encuentran en su cauce.

Se han de pasar 3 mini diques de contención enrejados que sirven para retener el agua que baja por el barranco hasta llegar a una vasta zona de bancales de cultivo abandonados y cubierta de vegetación.

Se pasa y llegamos a la zona de garrapateo por la tosca, tipica de estas zonas.
Sin tregua, hacemos el último ascenso de trepada fácil hasta culminar en la cumbre de la Montaña de Tifaracal; ante nosotros queda ahora el centro y oeste de Gran Canaria a nuestros pies.

Las caidas hacia la banda del Barranco de La Aldea son altamente espectaculares y vertiginosas. Pero este es solo uno de los "niveles inferiores" de la montaña, pues si se sigue en dirección noroeste, a través de afiladas crestas rocosas de tosca porosa, que van dejando la vertiente del Barranco de La Aldea a la derecha y el de Tifaracal junto a sus tributarios a la izquierda, se llega a las zonas más altas y comunica con el camino que se dirige a las Casas de Tifaracal, recorriendo la cabecera de este barranco.

Hay ciertos tramos en los que las crestas se estrechan mucho y quedan afiladas y algo aéreas, ofreciendo impactantes perspectivas a los lechos de ambos barrancos, a unos 600 metros por debajo.

Sin embargo con cuidado se pueden pasar sin problemas y seguir hacia un prominente espolón cuya base está cubierta de cuevas de todos los tamaños, algunas de ellas situadas a suficiente altura como para no poder ser visitadas.

El sendero sube esta formación rocosa y gira definitivamente a la derecha hasta internarse en las zonas altas de Tifaracal. A partir de este punto, la Cuenca de Tejeda dejará de verse.
Para bordear la cabecera del barranco y traspasarlo de un lado a otro, hay que cruzar una fisura que parte en dos un gigantesco peñasco.

A partir de aqui, el camino se dirige sin pérdida al Caserio de Tifaracal. Puede enlazarse con varias rutas alternativas, las que bajan de Altavista y Tirma y las que suben de La Aldea por el Morro de Las Tocinas, por el antiguo Camino Real que vá a Artenara.
Debido a ello existen varias circulares.

Para los más osados, decir que hay una senda tortuosa muy poco frecuentada, bastante delicada y poco conocida que vá hacia Altavista, pero por su base, (no por el Canal del Bentayga), atravesando un lateral del Barranco de La Aldea por riscos muy cortados y verticales y llegando a una impresionante barranquera vertical que literalmente parte en dos la Montaña de Altavista.

Puede ascenderse por ella, siempre y cuando se tenga experiencia en este tipo de ascensos algo delicados y muy exigentes.

Esto, sin duda, reservado a senderistas con mucha experiencia o saltadores del garrote.

Risco Blanco - Las Lagunetas

DIFICULTAD TRAMO 1: Desde Risco Blanco por el Paso del Perro (Alta - Muy Alta) hasta el Pinar de Las Vacas (S.D.) y de aqui al Mirador de Pozo de Las Nieves (S.D.).

DIFICULTAD TRAMO 2: Desde Mirador de Pozo de Las Nieves a Degollada de Piedras Blancas (S.D.); camino por las cresteria del Puntón de La Agujereada y Campanario hasta Degollada de LosGatos (Media - Baja); hasta la Degollada de Los Hornos, embalse y refugio (Muy Baja); desde Garañón a Llanos de La pez (S.D.) y ascenso por la Montaña del Andén del Toro hasta la Degollada de La Cumbre (Baja).

DIFICULTAD TRAMO 3: Desde Degollada de La Cumbre a Degollada de Becerra (S.D.); descenso por Barranco de La Mina (Media) - Peligro de resbalar, suelo húmedo en algunos tramos con presencia de barro.

Esta bonita y larga ruta recorre parte de los Riscos de Tirajana, los de mayor altura de la isla, enuna intrincada senda que atraviesa la isla de sur a norte, pasando del potente relieve escarpado y árido de la gran Caldera de Tirajana, continuando por los barrancos y pinares de las zonas del centro - norte respectivamente y finalizando en las áreas de mayor humedad de Gran Canaria.

El itinerario consta de 3 tramos: el de subida desde Risco Blanco al Pico de Las Nieves; de llaneo y cortos tramos de descenso y ascenso desde Pozo de Las Nieves al Garañón y la de descenso final por el Barranco de La Mina hasta Las Lagunetas.

Es imprescindible conocer el horario de guaguas, tanto en el punto de inicio como en el final, ya que esta ruta dificilmente se puede hacer en coche debido a las grandes distancias que separan ambos puntos.

Es una variante del clásico Camino y Paso de La Plata, para subir desde la base de los riscos hasta las cumbres, que con las altas temperaturas veraniegas se hace muy pesado de transitar.
La nueva propuesta es más aérea y vertiginosa, sobre todo en su inicio.

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KILÓMETROS: 18 Aprox.
DURACIÓN: 8 H.
ESTADOS DEL SENDERO: Ascenso irregular por Paso del Perro. Resto bueno. Atención a zonas resbaladizas en el Barranco de La Mina.
RESISTENCIA PARA INICIADOS: Media
RESISTENCIA PARA PRINCIPIANTES: Alta
TIPO DE RUTA: Comienzo y Finalización en puntos diferentes
COMIENZO Y FINALIZACIÓN: Comienzo en Risco Blanco y Finalización en Las Lagunetas
TRAMOS AÉREOS: En el ascenso
MUNICIPIO: San Bartolomé de Tirajana - Tejeda - San Mateo
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TRAMO 1: Risco Blanco - Bosque de Antenas - Pico de Las Nieves

Todo este trayecto es en ascenso constante y por pendiente muy pronunciada hasta llegar al Bosque de Antenas, donde llanea hasta el Pico de Las Nieves. Las pequeñas fincas situadas en la base de la gran mole del Risco Blanco (400 m.) dan paso a un pétreo sendero que vertiginoso comienza su ascenso, lateral a la famosa formación rocosa, cuyo aspecto siempre es comparado con un gigantesco pan de azúcar.

Se pasa junto a unos bancales de cultivo y rápidamente comienza a cobrar altura a medida que nos vamos acercando al Paso del Perro, un pequeño desfiladero que conduce a la cima de Risco Blanco.

El tránsito por aqui no es complicado pero ha de hacerse con mucha precaución, pues el desnivel es tan acusado que se tendrá que hacer trepando las lajas de fonolita que forman parte del terreno.

Asimismo decir que cuando ha llovido, el camino por aqui resulta bastante peligroso, pues estas lajas cuando están húmedas son altamente resbaladizas. El Paso del Perro se concluye en la zona más alta del Risco Blanco, después de haber trepado por dos poderosas paredes verticales, en las cuales se ha ido "tallando" y trazando el camino progresivamente. Si alguien padece de vértigo, abstenerse de venir por aqui.

A unos 500 metros de altura y en la cima del risco, nos encontraremos ante la visión infinita de la Caldera de Tirajana a nuestros pies, con panorámicas excepcionales incapaces de ser captadas enun solo ángulo por el objetivo de una cámara fotográfica.

A la izquierda, en el ondulante terreno, quedan los pagos de Risco Blanco, Taidía y más al este Rompeserones.

A la derecha, Agualatente, La Culata de San Bartolomé y San Bartolomé de Tirajana, junto a los Barrancos de Aguas de Tunte y La Culata.

Más al suroeste, el Barranco de Tirajana que serpentea por la base de los cortados del gran Macizo de Amurga, cuyas paredes se desploman hacia Las Tirajanas y hacia Fataga a la vez.
Sobre nosotros se encuentra la Mesa de Las Vacas, en las cumbres tirajaneras.

Situados en la cima de Risco Blanco, se procede a cruzar a la derecha un pequeño y encajonado barranquillo por un sendero de lajas hasta llegar a su otro margen y que comienza a ascender zigzagüeante y lateral a una vertical cañada que cae desde los paredones del circo existente en la base de la caldera y que dá paso a una tosca muy vertical de material negruzco, de unos 15 metros, que habrá que superar nuevamente en trepadas, pasando previamente una pequeña degollada muy aérea.

Estos son pasos seguros, pero que no pierden riesgo, pues el nivel de inclinación del terreno es muy exigente y bastante espectacular.

Se llega ahora a otra tosca de mucho menor verticalidad y marcada con mojones dispersos y que en zig-zag se sube hasta encontrar el senderito más arriba y que gira definitivamente a la derecha, bordeando unas lomas vertiginosas.

Como referencia, bajo estas lomas, podrá verse una bonita y curiosa formación rocosa con apariencia de cresta.

Durante toda esta subida, la vista de la Caldera abierta hacia el sur y los profundos barrancos que la recorren es grandiosa.

Hay un andén utilizado por grupos montañeros de alto nivel que recorre la cornisa de acantilados desde Risco Blanco hasta el Roque Lajiudo.

Sólo para experimentados en el tema, pues el sendero es de muchisima exigencia y no está bien trazado.

El camino nos conduce sin pérdida al pinar y finaliza en la pista forestal que en 40 minutos sube serpenteante al Pico de Las Nieves, pasando antes por el llamado Bosque de Antenas, sobre el Roque Redondo, en las cimas de los Riscos de Tirajana.

Durante la travesia por el pinar aparecerán varias bifurcaciones de la pista; siempre se ha de coger las de la izquierda.

La pista está asfaltada a partir del Bosque de Antenas hasta el Mirador del Pozo de Las Nieves.. es tal vez el tramo menos espectacular.

Finaliza aqui la primera parte, de poco más de 2 horas de duración aproximadas.

TRAMO 2: Pico de Las Nieves - Dda. de Los Hornos - Garañón - Dda. de La Cumbre

Situados en el privilegiado mirador del Pozo de Las Nieves, que ofrece vistas hacia San Bartolomé y Santa Lucía de Tirajana a poco menos de 2000 metros de altitud (el Pico de Las Nieves es la altura máxima de GC, 1950 m., situado geográficamente casi en el centro de la isla) y hacia el Macizo del Nublo desde una perspectiva oriental, se toma un camino que sale antes de llegar al mirador y que es fácil de descubrir, pues no hay muro que lo valle (hay un muro que bordea todo el mirador excepto en este tramo).

El sendero desciende a una zona llana de pinar, conocida como Degollada de Piedras Blancas o Degollada del Canalizo (hay un mojón del cabildo), ya que en este punto comienza la ruta de descenso por el canalizo de excepción de Las Tirajanas: el Cañadón del Jierro.

Si se quiere realizar esta alternativa, se ha de coger el pequeño sendero que se desvia desde la degollada hacia la izquierda y comienza un vertiginoso descenso por una inmensa tosca con pinos dispersos y que posteriormente conduce a las cabeceras abismales de los cañadones Sombrío y del Jierro (ruta muy exigente).

Para continuar la ruta tal y como se ha previsto, se ha de seguir en dirección al Morro del Puntón de La Agujereada y los altos del Campanario, dos poderosos escarpes de 1900 metros en vertical sobre los pagos de La Culata de San Bartolomé y Agualatente.

El sendero es contínuo y no ofrece pérdida, trazado casi sobre la cresteria del morro, con vistas hacia la vertiente del Nublo.

Al llegar a la base oeste del Campanario, se puede tomar una pequeña senda que se desvia a la izquierda y sube hasta su cima. Impactantes son las vistas desde aqui y la fuerte sensación de vacio e inmensidad.

Puede dar algo de vértigo subir a este punto, pues los riscos del Campanario dan inmediatos al enorme abismo, pero vale la pena tomar un par de fotos de todo el este y sur de Gran Canaria, imposibles de tomar desde otra perspectiva.

Asimismo, puede verse parte de la ruta que desciende sinuosamente la profunda garganta del Cañadón del Jierro y la majestuosidad de los grandes paredones que cierran a la caldera por el norte y "sostienen" las cumbres más altas de la isla.

Seguimos el pateo bajando una pequeña cañada y que bordea la cara este del Campanario, hasta llegar en unos 45 minutos a la Degollada de Los Gatos.

Se gira ahora a la derecha (el sendero está marcado con torretas de piedra) y se enfila, a través del pinar, a la Degollada de Los Hornos, donde se dejará de ver la sensacional panorámica de Las Tirajanas. Desde aqui, a la izquierda puede tomarse una pequeña via que sube un pequeño morrete y conduce a la Ventana del Nublo, un arco de piedra natural que dá vista hacia el macizo central de Las Cumbres y el Nublo.

Desde la Degollada de Los Hornos se vislumbra al sur el sendero que vá hacia Los Llanos de Pargana y baja hasta Cruz Grande y San Bartolomé por el Paso de La Plata.

El camino que habrá que coger es el de la derecha, que desciende hasta el Barranco de Los Hornos por la Cañada del Escobón y por el embalse del mismo nombre y desde el cual, a partir de su muro de contención hacia abajo pasa a llamarse Barranco de La Culata de Tejeda. Se cruza el murallón de la presa.

Lleva directo al Garañón, llegando previamente a un refugio y donde comienza a ensancharse el camino protegido a ambos lados por muretes de piedra hasta llegar a Los Llanos de La Pez, inconfundible por ser el Área Recreativa tipica de la cumbre, a través de una pista arenosa.

Aqui hay gran diversidad de senderos que pueden equivocar al caminante y despistarlo bastante y que van en distintas direcciones; el que vá hacia la Degollada de La Cumbre se dirige hacia el norte ycontinúa hacia la Montaña del Andén del Toro, que es la que en este caso nos interesa, convirtiéndose en empedrado y ascendiendo a través de un paisaje tipico primaveral, llaneando previamente por el Corral de Los Juncos y llegar finalmente a la falda suroeste de la montaña, con espléndidas vistas hacia el profundo Barranco de Tejeda y el pago de La Culata.

El andén, que tiene algún que otro tramo aéreo, nos lleva directamente a la Degollada de La Cumbre, otro punto importante de bifurcación de senderos.

El Tramo 2, el más largo, dura alrededor de 3:40 H.

TRAMO 3: Dda. de La Cumbre - Bco. de La Mina - Las Lagunetas

Seguir siempre la senda amojonada, pues hay varios desvios hechos por cazadores que no conducen a ninguna parte.

Desde la Degollada de La Cumbre hacia el noreste se ha de llegar al Mirador de la Degollada de Becerra, cerca de la cabecera del Barranco de La Mina y que posee estupendas panorámicas de la otra gran caldera grancanaria, la de Tejeda.

A partir de aqui, el descenso es contínuo por el barranco, cubierto de laurisilva y ser uno de los pocos que corren durante todo el año. Como dije anteriormente, hay varios atajillos paralelos al sendero principal que no conducen aninguna parte.

Los ramales que salen del camino en dirección a las diferentes cascadas y saltos de agua están bien marcados, asi como los que pasan por los molinos antiguos.
Hay varios puntos de pendiente muy pronunciada y presencia de barro, por lo que hay que tener precaución de no resbalar.

En algunos tramos, donde la vegetación es muy abundante, hay escasez de luz solar.. En poco más de una hora, se completa del descenso de La Mina y se llega a Las Lagunetas, poniendo fin a esta magnífica ruta.

El Tramo 3 tiene unas 2:30 de duración. El contraste de paisajes es muy espectacular.

Muy recomendable.

La Aldea - Guguy - MediaLuna - Tasartico

Conocida también como la "Ruta Larga", para diferenciarla de su variante desde Tasartico a las playas, de menos kilometraje, es la travesia interna a través del macizo, recorriendo las cabeceras de sus tres principales barrancos: Peñón Bermejo, Guguy Chico y Grande respectivamente.

Estos barrancos tienen la característica de ser muy escarpados y encajonados, de laderas muy inclinadas, pues desde su nacimiento en los poco más de 1000 metros de altitud máxima del macizo hasta su desembocadura en los cantiles, se recorren poco más de 5 kilómetros únicamente.

El itinerario a seguir se define básicamente en sortear las afiladas crestas divisorias que separan estos barrancos y una sucesión de cañadas, de diferentes desniveles, muy comunes en toda esta zona.

Quien busque verdor en estos lugares o hacer la ruta "porque si" se la desaconsejo totalmente.. Ir a Guguy es ir a otro mundo y la sensación de aislamiento es muy notable.

Es una caminata bellisima, donde la dureza del risco se muestra tal y como es y la civilización no ha dejado el paso a los alquitranes y cementos.

Ahora bien, tan bella es la ruta como dura y la orografia abrupta y agreste del paisaje no permite que gente sin resistencia a los ascensos contínuos y a los trayectos largos por zonas de extrema aridez, puedan disfrutar al máximo de esta zona y finalizarla con éxito.

El paisaje en todo el recorrido es sublime, viéndose las formaciones basálticas más antiguas de la isla con multitud de formas diferentes; desde pequeñas montañetas con apariencias piramidales, hasta caideros tubulares semejantes a los Órganos de La Gomera.

Todo esto salpicado de un sin fin de cuevas, grutas y cavernas de todos los tamaños, algunas colgadas en los riscos a suficiente altura como para no poder ser visitadas.

El color predominante es el negro volcánico, el azufre, ocre y bermellón o bermejo, que resalta con refulgencia en las laderas de los barrancos dándole una apariencia cromática indescriptible. Yo, en particular, llamo a esta zona la "Pequeña Timanfaya".

A pesar de que nos internamos en una de las zonas más áridas del oeste y de toda Gran Canaria, hay multitud de fuentes dispersas por todo el macizo, debido a la existencia de nacientes en el interior de la tierra. No obstante, la mayoria son difíciles de localizar al hallarse en zonas algo inaccesibles y las más conocidas se encuentran en las playas.

Es conveniente no realizar esta travesia en solitario, ni en meses de fuerte calor y si se desconoce la zona y se hace por primera vez ir siempre acompañados de alguien conocedor del lugar o que ya la haya realizado con anterioridad; las constantes bifurcaciones y trifurcaciones del camino, pueden conducir a lugares muy remotos del macizo, pudiendo complicar una bonita ruta por una de las joyas que tiene el municipio de La Aldea al originar pérdidas en su interior.

A pesar de la fuerte aridez, podemos observar en los cauces de los barrancos mayores, excepto en el de Peñón Bermejo, frondosos palmerales fruto de la humedad interna. Son muy conocidos los de Guguy Chico y los de MediaLuna.

El resto se basa en tabaibas enormes y cardones gigantescos, poco vistos en otros lugares de la isla.

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KILÓMETROS: 18 Aprox.
DURACIÓN: Entre 7 y 9 H.
ESTADO DEL SENDERO: Muy bueno en todos los tramos.
DIFICULTAD: Media - Baja
RESISTENCIA PARA INICIADOS: Media - Alta
RESISTENCIA PARA PRINCIPIANTES: Muy Alta - Exigente
TIPO DE RUTA: Comienzo y Finalización en puntos diferentes.
TRAMOS AÉREOS: No (excepto si se coge la opción de pasar de Guguy Chico al Grande por el Lomo de Guguy y no por MediaLuna).
COMIENZO Y FINALIZACIÓN: Comienzo en Cuermeja (La Aldea) y Finalización en Tasartico.
MUNICIPIO: Aldea de San Nicolás
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Cuermeja o Cormeja (Cuevas Bermejas) es uno de los múltiples barrios aldeanos situado a los pies de la estribación por el noroeste del Macizo de Guguy; sin embargo existe una alternativa de comenzar la ruta antes de llegar a este pago.

En la primera rotonda que aparece en el pueblo de La Aldea, tras tomar el cruce que desde Mogán llega al municipio y evitándo coger el desvio hacia Artenara, se toma y se sube hasta su primera calle que gira a la derecha.

El nombre de la calle es La Hoya y sube junto a una hilera de casas hasta llegar a la zona alta de invernaderos, donde finaliza el asfalto y comienza la pista de tierra, que si se sigue en su totalidad, llega a los alto de Cuermeja y al comienzo de la Ruta Larga de Guguy.

El sendero es inconfundible, junto a un estanque y remonta rápidamente la loma.
Ya al comienzo de la ruta empiezan a verse bifurcaciones; siempre se han de tomar las de la izquierda que van en ascenso, pues las de la derecha bajan al fondo del Barranquillo de Cuermeja.

Pronto nos internamos en el silencio y la tranquilidad del macizo, donde al suroeste pueden verse los famosos Riscos de La Orchilla, laderas desgastadas por la aridez y el tiempo, que caen desde las cimas de las Montañas de Amurgar y Los Picachos y las cuales seguian los antiguos orchilleros a través de intrincados andenes hasta llegar a la Degollada del Tímpano, en el acantilado marino de labanda oeste.

La subida es prolongada y tras varias revueltas llega a una pequeña meseta que se alcanza tras rebasar una pequeña zona de roca viva y donde se encuentra una casa.
Antes el camino pasaba por su interior, pero ahora se ha readaptado de manera que pase por el patio trasero.

Si su dueño está, es muy probable que te invite a café, agua o a una agradable conversación.Tras salir de los bancales de la casa, el sendero continúa hacia un zig-zag bastante extenso y que en moderado ascenso conduce sin pérdida a la base de la Cañada de Vallermoso, muy cerca de la ladera oeste de la Montaña de Los Cedros, que desde aqui aparece descomunal. Se pasa ante los Caideros Negros, fáciles de identificar por su color brillante y las orchillas que nacen en sus paredones.

La subida por la cañada, a través de un camino de herradura, se realiza en unos 10 - 15 minutos, pero puede resultar algo agotadora, ya que el desnivel, a medida que se sube, se hace más acusado.

Nos lleva muy cerquita de la cima del risco, donde antes de completarla, aparece un bonito andén hacia el suroeste, por cuyas paredes se pueden ver las colonias de orchillas. El andén se dirige a la inmediata Degollada de Peñón Bermejo, que separa la banda de La Aldea de lo que es el macizo en si.

De parada obligatoria, la Degollada de Peñón Bermejo posee la característica de estar formada por rocas rojizas muy brillantes, que dan nombre a la zona.

Se encuentra situada en la cabecera del angosto Barranco de Peñón Bermejo, encajonado entre paredes muy desniveladas y con la misma tonalidad; a un lado está la cresta que baja de Los Cedros y conecta con Amurgar, al otro, la cresta divisoria que separa Peñón Bermejo de Guguy Chico.

Las siluetas en la lejania de los acantilados y la multitud de pequeñas pirámides dispersas por la cresteria dan una perspectiva única.

El barranco es muy pronunciado, pasándo de los 0 metros a nivel del mar a los poco más de 700 en su zona de cabecera en apenas 4,5 km.
Existen unas cuevas en la zona inferior de la degollada y puede que haya algún que otro perro salvaje por la zona.

El sendero continúa rumbo a la Degollada de Guguy Chico, a cinco minutos de la de Peñón Bermejo ydonde el camino empieza a descender por uno de los laterales del Barranco de Guguy Chico.
Antes, puede verse un senda mal marcada y algo deteriorada por el uso poco frecuente y que sigue en paralelo al risco hasta doblar una punta y perderse; es el camino que sube a la Montaña de Los Cedros.

Bajando hacia Guguy Chico en una serie de zig-zags, aparece una importante bifurcación que determinará el horario total del recorrido: el camino que continúa en descenso se dirige al fondo del barranco, pasando por las casas de Kiko y Gabriela y puede llegarse, con suma dificultad, a la Playa de Guguy Chico, tras rebasar el imponente Caidero de Las Palomas (ruta no aconsejada a inexpertos).

Tambien puede enlazarse con el Lomo de Guguy, la cresta que divide el Chico del Grande y que se dirige inmediatamente a Zamora, pero tiene el inconveniente de que no pasa por MediaLuna. El sendero de subida al lomo es bastante aéreo, acorta la distancia del recorrido total del itinerario en unas 2 horas.

Como en este caso nos interesa visitar MediaLuna, excogeremos el caminito que no baja a GuguyChico, sino que remonta a la izquierda pasada la bifurcación.
Nos lleva directamente a la gran cabecera del barranco, la cual habrá que bordear pasando previamente un conjunto de caideros negros y tubulares que asemeja a los Órganos de La Gomera.

Son de extraordinaria belleza, pues su color negruzco junto al ocre del resto de los riscos es muy llamativo.

Llegamos asi a otra bifurcación: NO continuar el camino que sigue recto, pues no lleva a ninguna parte. Se ha de tomar el de la derecha que baja a unas cuevas y enfila hacia un pronunciado cortado, que se sube en zig-zag ligero y que nos lleva rumbo a la Degollada del Espigón, que separa Guguy Chico del enorme y profundo Barranco de Guguy Grande.

Tras pasar la degollada, Guguy Chico dejará de verse definitivamente y aparece ante nosotros la fisura de su vecino, custodiado por la espléndida Montaña de Los Hogarzos y la sucesión de cañadas y montañetas que bajan hasta la costa; Las Vacas, Cebuche, Aguas Sabinas, Las Tabaibas, etc.. Siguiendo el sendero llegamos al conjunto de casas - cueva de MediaLuna, en la base de Los Hogarzos.

Los riscos bermejos están salpicados de cuevas con estas formas y un bonito palmeral pone la nota colorida a tanta aridez.

Existen escorrentias que bajan de Los Hogarzos y caideros muy bonitos en la zona, la cual cruza el barranco y sube por la ladera opuesta de la que hemos venido.
La gigantesca cabecera de Guguy Grande, cerrada en un poderoso circo, es de fotografia obligada.

La senda continúa en ligero descenso hasta llegar a una casa, cruza su patio y se divide el camino nuevamente; el de la izquierda lleva al subida de Aguas Sabinas directamente sin pasar por Zamora. Acorta bastante el recorrido íntegro pero no pasa por la Playa de Guguy Grande.

El de la derecha (opción a excoger) vá hacia los bancales abandonados de la casa rumbo a una serie de pequeñas cañadas, que habrá que sortear y que finalizan en Zamora, la zona baja del barranco.

En una de estas cañadas, se une el senderito que viene directo del Lomo de Guguy. Tras sortear las cañadas, se cruza el barranco definitivamente y se llega a una era, donde el sendero desciende hasta llegar a un cañaveral, atravesándolo y finalizando en la famosa Casa de Carmela, donde se conecta con el camino que viene de Aguas Sabinas y que baja a las playas.

Visión impresionante de toda la cabecera de Guguy Grande con MediaLuna de fondo.
Queda por último la subida final, famosa por sus contínuos e infinitos zig-zags que parecen no acabar nunca; es el ascenso hacia Aguas Sabinas, que recorre un desnivel de 3 kilómetros desde los 550 metros de la degollada hasta donde nos encontramos (Ruta Corta).

Mucha paciencia y bebida isotónica para afrontar este último y duro ascenso por el encajonado Barranquillo de Aguas Sabinas. A mitad de la subida, aparece el sendero que viene directo de MediaLuna.

Tras superar el definitivo zig-zag, llegamos a la degollada a coger resuello.Las vistas del macizo desde aqui son muy bonitas; las crestas que separan los barrancos que dan esa apariencia de "Tempestad Petrificada", muy afiladas y recortadas.

El último tramo es el descenso por la Cañada de Aguas Sabinas, que baja por su margen derecho, cruza a mitad de la cañada y pasa al izquierdo, para terminar en la pista de tierra que lleva a la Playa del Asno, en Tasartico o al pueblo.

Si tiene la oportunidad de hacerla y también buen aguante no lo duden.. seguro repiten fijo.

Vigaroy - Las Garabateras - Valle de Pino Gordo

Uno de los lugares más húmedos dentro de las zonas más áridas de la isla, podria definir muy bien este bonito barranco tributario al de La Aldea.

Vigaroy o Vigaroé (en algunos textos aparece como Bigaroé), es un barranco en "v", corto, muy encajonado y cerrado a ambos lados por lomos altos y verticales que hacen condensar al alisio en su interior y no lo dejan escapar, creando una tipica bruma muy notable en las noches.

Debido a esto, el cauce de Vigaroy permanece siempre húmedo y recubierto de una vegetación frondosa, aunque contraste notablemente con la aridez de sus pedregosas laderas, tostadas por el ardiente sol de occidente.

Aunque se halla en las zonas altas de La Aldea, gran parte del cauce de este barranco pertenece al municipio de Tejeda, en sus límites con San Nicolás.

Nace en La Inagua, a los pies de la majestuosa Montaña de Las Monjas, la cual su falda oeste le sirvede cabecera y desemboca, tras casi 3 kilómetros de recorrido en la Presa del Caidero de La Niña. Sin lugar a dudas, el Barranco de Vigaroy es otro de los lugares de extraordinaria belleza con los que cuenta el municipio de Tejeda y San Nicolás; escondido y encerrado entre grandes riscos enforma de crestas, su entorno salvaje y su orografia escarpada, alejado de la civilización, le dan este privilegio.

La ladera norte es la menos transitable, constituida por paredones que en muchos puntos rozan la verticalidad. De esta parte bajan varias barranqueras afluentes que lo suministran de agua y que recorrerlas es un auténtico placer.

La ladera sur se adapta mejor al caminante aunque también posea puntos insuperables. Hace de lomo divisorio con su vecino, el Barranco de Las Garabateras y al igual que su opuesta, también la surcan varios tributarios que conducen a La Inagua a través de sus irregulares cauces.

La cabecera la cierra un gigantesco circo, que no es más que la ladera oeste de la Montaña de Las Monjas, por donde discurre un bonito andén, a suficiente altura, como para observar toda la longitud de Vigaroy.

La ruta propuesta recorre la mitad del cauce de este hermoso barranco, hasta las casas del mismo nombre, donde, tomándo su ladera sur, nos dirigiremos hacia el oeste para sortearla y pasar a Garabateras, el cual nos llevará directamente a la Degollada del Escobón, en las alturas del Valle de Pino Gordo.

Pino Gordo es un conjunto de casas antiguas de pastores, la mayor parte abandonadas y que sirven de refugio temporal.

Situado en un pequeño valle de palmeras, en las confluencias de los escarpados barrancos de Pino Gordo y de Los Peñones, se encuentra cerrado por multitud de elevados riscos que aumentan su belleza y su aislamiento.

El Barranco de Pino Gordo, que cambia su nombre por el de Las Casillas a partir del Cortijo de La Inagua hacia arriba, es conocido también por los enormes pilancones que se forman en su cauce, en una zona denominada El Salao, próximo a su unión con el cauce bajo del Barranco de La Aldea.

La parte final de la caminata se realiza a través de la base de la ladera oeste del Viso, atravesando una granja y llegando al Barrio del Molino de Agua de San Nicolás.

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KILÓMETROS: 11 Aprox.
DURACIÓN: 5 - 6 H.
ESTADO DEL SENDERO: Tramos muy buenos, excepto en la bajada de la Degollada del Escobón al palmeral de Pino Gordo. Zona muy pendiente y resbaladiza.
RESISTENCIA PARA INICIADOS: Baja
RESISTENCIA PARA PRINCIPIANTES: En general media. Subida a Garabateras Media - Alta
TIPO DE RUTA: Comienzo y Finalización en puntos diferentes
TRAMOS AÉREOS: No
COMIENZO Y FINALIZACIÓN: Comienzo en la Presa del Caidero de La Niña y Finalización en el Barrio del Molino de Agua de San Nicolás
DIFICULTAD: Baja
MUNICIPIO: Tejeda - Aldea de San Nicolás
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En la cola del Embalse del Caidero de La Niña, existe una cadena que impide el paso a una pequeña pista que desciende al cauce del Barranco de La Aldea, lo cruza y continúa rumbo sur, hacia la base del gran muro de contención de la Presa de Siberio.

Antes de llegar al muro, en la ladera que queda a nuestra derecha (mirando a Siberio), comienza el fabuloso sendero que nos llevará hasta el Barranco de Vigaroy.

El camino cobra altura muy rápido y en pequeños zig-zags asciende la loma hasta desviarse definitivamente hacia el oeste, quedando en este punto una estupenda imagen de toda la Presa del Caidero de La Niña.

Llegamos a un pequeño pino solitario, justo en la "esquina" del risco donde el camino se interna hacia el sur, bordeando la base de escarpes y repechos que conforman la montañeta. Existen actualmente varios senderillos que bajan desde este punto a la presa; no deben ser tomados en cuenta, ya que desde el embalse no se puede subir por el cauce de Vigaroy, debido a la existencia de caideros empotrados bastante inaccesibles.

El sendero original vá ascendiendo ligeramente a través de la vegetación y llega en casi 20 minutos a la zona baja del barranco, cuyo lecho está formado de grandes escalones naturales donde están los caideros.

Ahora se interna definitivamente en el margen izquierdo del barranco, paralelo, pero a mayor altura, del cauce.

En cierto punto podemos ver uno de los respiraderos del Túnel - Canal de Siberio, junto a unas palmeras y pilancones.

La visión desde aqui de la silueta de la Montaña de Las Monjas, en la trasera del barranco, es imponente.

Siguiendo los mojones, llegamos a un punto en el cual hay que cruzar el barranco, en la zona de pocetas, donde este se ensancha. Los escalones del cauce son muy bonitos, pero pueden ser resbaladizos si el barranco lleva mucha agua.

Ya en la ladera opuesta, continuamos un pequeño tramo de ascenso hasta llegar a un escalón más alto, el cual se superará garrapateando y volviendo a cruzar nuevamente el lecho de Vigaroy hacia unas cuevas para ganado cerradas con muros de piedra.

De nuevo habrá que cruzar el barranco, para definitivamente quedarnos en su ladera sur, que asciende hasta las Casas de Vigaroy, unas construcciones tipicas canarias que ofrecen refugio (la primera, pues la segunda se está cayendo a pedazos) y desde donde es visible una gran parte de la orografia de Vigaroy.

La vegetación es muy frondosa y debido a la baja temperatura nocturna que presenta la zona, la presencia de los pinos se hace notar muy por debajo de la altura habitual. Bonitas vistas del Roque Astrado, al norte y el Morro del Conejo, junto a las barranqueras que se precipitan vertiginosas desde la ladera opuesta.

Subiendo hasta la segunda casa, a la izquierda continúa la senda, pasando ante la entrada de una cueva (bastante sucia, por cierto) y se bifurca más adelante; el que continúa a la izquierda sube a La Inagua, a través de una bonita ruta que recorre uno de los tributarios de Vigaroy y enlazando hasta llegar al andén de la Montaña de Las Monjas. El de la derecha, que debemos excoger en este caso, se desvia hacia el oeste definitivamente, recorriendo la ladera sur pero a mayor altura que el inicio del itinerario.

El enorme circo trasero del barranco es muy espectacular; a ambos lados bajan escorrentias verticales que nutren a Vigaroy y hacen del lugar una zona única y salvaje, alimentando las ganas de descubrir lugares nuevos y remotos por esos riscos poco visitados.

Cobrando ligeramente altura, el senderito nos lleva hasta la formación de Cresta de Gallo, una creación rocosa con tal apariencia situada al borde mismo del abismo hacia el lecho del barranco,que queda a unos 400 metros por debajo.

Vistas significativas de la Montaña de Altavista, al norte, encabezada por la imponente Mesa del Junquillo y su ladera sur.

Al sur, queda la Punta del Escobón, fácil de identificar por ser un saliente rocoso muy prominente en las cimas de la cresta divisoria y que alberga pinos colgados de sus bordes.

Pasando junto a un terreno de tierra bermeja y azufrada, existen varios desvios que se nos presenta a partir de aqui. Siempre hay que excoger los de la izquierda, pues los otros han sido abiertos recientemente para la reforestación de las zonas altas del barranco. Prueba de ellos son las diferentes balsas amarillas que se usan para regar.

Tras cruzar varias escorrentias sin importancia, llegaremos a un punto el cual el sendero gira bruscamente a la izquierda y comienza su prolongada subida, a través de una empinada cañada, hasta la pequeña Degollada de Las Garabateras situada entre Vigaroy y Las Garabateras.
El ascenso en zig-zag es angosto y finaliza en la divisoria de aguas de ambos barrancos. Puede subirse el terreno de tosca que queda hacia el oeste y contemplar el abismo hacia la escarpada desembocadura de Las Garabateras en la presa, donde se halla el segundo respiradero del Túnel - Canal de Siberio.

Las Garabateras es otro barranco paralelo a Vigaroy que baja de La Inagua. Es muy poco visitado, en parte debido a que su tramo final es muy abrupto y cerrado e impide ser transitado. Sin embargo los tramos más altos tienen algunas pocetas y una vegetación exuberante, que contrasta con la fuerte aridez de su desembocadura.

La cresta que lo divide de su vecino tiene formaciones rocosas en forma de dedos gigantes, muy curiosas.. Desde la degollada se vislumbra en la ladera de enfrente el camino que en ligero ascenso remonta hasta la Degollada del Escobón. Sobre el, se encuentra la pista forestal que viene del Cortijo de La Inagua y llega a Los Peñones, para bajar a Pino Gordo por el Lomo del Arrastradero.

Bajamos desde la degollada, hacia la izquierda, zigzagüeando la loma rocosa y aguas arriba de Las Garabateras, hasta llegar a un punto menos alto y donde se cruza el barranco, llegando asi a una pequeña era.

A continuación tomamos el sendero que sube sutilmente la banda opuesta y se dirige sin pérdida a la Degollada del Escobón, junto a la Montaña de La Fuente.

Es este un mirador excepcional del Valle de Pino Gordo, los riscos que lo cierran y los barrancos que lo atraviesan, en una panorámica a 300 metros de altitud aproximadas. Hacia el suroeste se vislumbra lejana la Punta del Viso y tras ella las siluetas inconfundibles de Los Hogarzos y Los Cedros.

Viene ahora uno de los tramos más delicados de todo el itinerario; la bajada por una angosta e inclinada ladera hacia el palmeral del valle.

El terreno es muy resbaladizo, el sendero estrechito y la inclinación de la loma complica un poco el asunto.

Desde la degollada, al oeste se advierten varios mojones que indican la bajada por esta ladera, la cual ha de hacerse con mucho cuidado.

Las rocas sueltas y la fina gravilla hacen que un resbalón no se olvide nunca.. En interminables zig-zags, se desciende el sinuoso declive hasta llegar al bonito palmeral de Pino Gordo, que conduce hasta el caserio.

Los telesillas artesanales construidos para cruzar el barranco por los aires son muy curiosos.. Tras pasar por la primera de las casas, se gira a la izquierda (el camino de la derecha vá hacia las fincas abandonadas), se pasa ante los telesillas y vuelve a girar ahora a la derecha, para descender junto a un estanque y paralelamente al cauce del barranquillo se llega a la salida del Túnel - Canal de Siberio.

Se cruza el barranco por un "delicado" puente artesanal formado de tablones ¿inestables? con puntales oxidados que sostienen precariamente la estructura y se enlaza con el canal cerrado de hormigón que conduce sin pérdida a San Nicolás.

A un lado han quedado las pocetas del Salao y la unión del Barranco de Pino Gordo con el de La Aldea.

El canal nos lleva a una galeria de agua de 150 metros aproximados de largo, la cual necesita de calzado impermeable para su tránsito, aunque puede ser sorteada también por los riscos de la zona superior, subiendo la "escalerilla" también artesanal situada a la derecha de la entrada.

Finaliza en la pista de tierra, que durante 40 minutos nos acerca, atravesando una gran finca a los pies del Viso (dejar bien cerrada la "puerta" de la finca para evitar la salida de los animales), al Barrio del Molino de Agua, en La Aldea.

Desde esta pista hay unas bonitas perspectivas de varios ángulos de todo el valle aldeano y la estribación final del Macizo de Altavista por el oeste.

Altamente recomendable.

Artenara - Altavista - Aldea de San Nicolás

El recorrido se efectúa por el antiguo Camino Real de Artenara a San Nicolás, atravesando de este a oeste el Macizo de Altavista, lo cual permitía la comunicación entre los pueblos cumbreros y los situados en la costa occidental de la isla hace varios siglos.

Altavista es la estribación por el oeste del Macizo de Tamadaba, que se "une" a el en la gran Cuenca del Risco - Tirma.

Se entiende por estribación, al conjunto de pequeñas montañas paralelas a un macizo y que generalmente son más bajas que el. Delimitan al macizo por alguna de sus bandas.

Dicha estribación comprende una serie de formaciones montañosas que en linea de cresta descienden desde la Caldera de Tejeda hacia poniente, finalizándo en La Aldea de San Nicolás.

La altura máxima viene dada por la Montaña de Altavista (1400 m. aprox.) que comprende de una cima doble; la del este es un mirador excepcional de toda la Cuenca de Tejeda, su caldera, roques, barrancos, lomos y desfiladeros que constituyen todo este sector. Debajo de la cima se encuentra el gran Barranco de Tejeda - La Aldea y la Presa del Parralillo.

La cima del oeste, separada de la primera por una pequeña degollada, ofrece panorámicas hacia Tifaracal, las zonas altas de Tirma, el Valle de La Aldea y la cresteria del Andén Verde, en la distancia. Altavista, como bien indica su nombre, es la mejor atalaya que ofrece una visión, a vista de pájaro, de la enorme cuenca de todo el oeste grancanario.

El itinerario a seguir comprende, en su mayor parte, tramos de descenso continuados, y algún que otro ascenso (si se quieren visitar las cimas de Altavista), recorriendo prácticamente toda la estribación del macizo de la cumbre a la costa.

Cabe advertir que durante el recorrido iremos encontrándo multitud de bifurcaciones y trifurcaciones, por lo que siempre es conveniente no realizar en solitario la caminata, sobre todo si se desconoce la zona.

El paisaje cambia constantemente, ofreciendo lugares húmedos y frondosos, como el pinar, en las zonas altas de inicio y puntos más áridos y secos en las más bajas, cercanas al valle (aunque actualmente, tras las lluvias caidas este invierno, la estampa viene a ser muy diferente; en las zonas antaño áridas, hoy corre el agua y las lomas aparecen muy reverdecidas).

Aunque la ruta puede ser empezada en diferentes puntos, la descrita aqui se inicia en el Pueblo de Artenara, aumentándo considerablemente el kilometraje del recorrido; no obstante, las sensacionales vistas bien merecen el esfuerzo.

Asimismo, puede finalizarse en otras zonas diferentes (Tirma, El Risco, Tifaracal), pero en este caso terminará en el Barrio de Castañeta, de San Nicolás.

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KILÓMETROS: 20 Aprox. (Si se sube a las cimas de Altavista, añadir 1,5 kms. más
DURACIÓN: 6 - 9 H (depende mucho de la velocidad de pateo)
ESTADO DEL SENDERO: Muy bueno en todo el trayecto. Especial atención al Paso del Palo por acumulación excesiva de pinocha y posibles resbalones.
DIFICULTAD: Baja (Especial atención a las bifurcaciones)
RESISTENCIA PARA INICIADOS: Baja
RESISTENCIA PARA PRINCIPIANTES: Media - Alta
TIPO DE RUTA: Comienzo y Finalización en puntos diferentes
TRAMOS AÉREOS: No
COMIENZO Y FINALIZACIÓN: Comienzo en Artenara (Consorcio de Bomberos de Artenara) y Finalización en Castañeta, La Aldea.
MUNICIPIO: Artenara - Aldea de San Nicolás
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Como es una ruta muy larga, vamos a dividirla en 3 tramos:

TRAMO 1: Artenara - Montaña del Brezo - Degollada del Sargento - Cruz de Maria - Junta de Los Caminos - Risco Alto - Degollada de Las Lajas del Jabón - Cimas de Altavista

Es el tramo más largo y se inicia en el consorcio de bomberos de Artenara. Siguiendo una pista que se traza hacia el norte, pasamos cerca de un helipuerto y del cementerio de Artenara.

Pronto se bifurca, debiéndose de tomar la pista que gira a la derecha y asciende, pues la que continúa en descenso conduce a Ventanieve y Acusa. Internos en el pinar, la senda forestal nos guia en muy ligero ascenso hacia la Montaña del Brezo, pasando previamente una gran antena de telefonía móvil. Durante este trayecto, ya se divisa fantásticamente el Nublo, el Bentayga y la "Tempestad Petrificada" que los separa.

La bajada por la ladera norte de la Montaña del Brezo, sobre todo en su tramo inicial puede resultar resbaladiza, debido a la gran cantidad de pinocha que cubre el camino.

Posee varios miradores hacia la banda de Altavista que cae sobre Acusa y en tiempo despejado hacia el Pinar de Tamadaba, que se extiende hacia el norte como una gran alfombra verde. En zig-zag, desciende hasta la carretera que une Artenara con Tamadaba, debiéndose transitar un trecho por la calzada.

Pronto se abandona a la izquierda, donde aparece una flecha de madera marcada con el número 7; es la ruta que desde Artenara se dirige hacia San Pedro del Valle de Agaete, a través del Camino Real de Tamadaba o de Los Romeros.

El sendero recorre un pequeño lomo paralelo a la carretera pero a mayor altura, internándonos nuevamente en la zona de pinar y finalizándo en otro tramo de carretera, cruzándo la entrada a la Finca de Tirma por esta vertiente.

Dejamos el asfalto de nuevo, siguiendo la flecha de madera marcada con el 7 y asi, sucesivamente se recorren varios lomos, alternando asfalto con senderito hasta llegar a la Degollada del Sargento, un mirador hacia la Caldera de Tejeda y hacia la Mesa de Acusa.

La vista de la Montaña del Brezo y el exuberante pinar que cubre sus laderas es muy bonita. El camino, marcado con la susodicha flecha, sale hacia el noroeste en ascenso. Es el inicio del Macizo de Altavista por la vertiente cumbrera.

En una prolongada subida, se llega a una importantísima bifurcación a la que hay que estar muy atentos: el sendero que continúa al norte (derecha) y marcado con la flecha vá hacia Tamadaba y por tanto no debe tomarse en esta ocasión.

Escogeremos el de la izquierda, en dirección oeste, que en ascenso enfila hacia las zonas más altas y húmedas del pinar.

Seguir siempre el curso natural del camino trazado, pues existen varios atajillos que si se desconoce la zona no deberian ser tomados (conducen a puntos resbaladizos). Llegaremos asi a la famosa Cruz de Maria, punto de mucha superstición ancestral y referencia de inicio del Camino Real de Artenara.

El camino continúa sin pérdida, bordeando un gran lomo y con vistas hacia Acusa. Pronto cambia de vertiente y asi sucesivamente hasta llegar a la Junta de Los Caminos, desde donde se divisa la Caldera de Tejeda por un lado y la Cuenca de Tirma - El Risco por otro. Fantástica visión de Faneque y su escarpado laderón que desciende de su cumbre hasta El Risco de Agaete.

En la costa se aprecia la Playa del Risco y algunas de las montañetas más altas del Andén Verde. Por la otra banda, el Bentayga en primer plano, Los Riscos de Chapín y el Nublo. El Barranco de Tejeda, los barrios del municipio dispersos en los riscos y la gran planicie de la Mesa de Acusa, junto a su presa.

Al suroeste, el siempre presente Macizo de Pajonales - Inagua.

Viene ahora un leve descenso en zig-zag hacia un montículo rocoso que hay que bordear por la vertiente de Acusa; es Risco Alto y se dirige sin pérdida a la Degollada de Las Lajas del Jabón, llamada asi por las lajas que forman el terreno, altamente resbaladizas cuando están humedecidas y mohosas.

Con precaución se bajan y se llega al sendero que se bifurca nuevamente, debiéndose evitar tomar el de la izquierda (es un atajo que sube nuevamente a Risco Alto).

Excogido el de la derecha, nos acerca la base de la Montaña de Altavista, con una clara e importante trifurcación: el camino central en zig-zag sube a las cimas (muy recomendable, pues las panorámicas son únicas) y aumenta el recorrido total en 1 hora y poco más. El sendero que bordea la banda de Acusa, a la izquierda, no tiene salida.

El de la derecha, sigue su curso por el Camino Real de Artenara, en dirección oeste. La subida a Altavista es casi obligatoria si se hace esta ruta, ya que es uno de las joyas que guarda el trayecto.

En cortos zig-zags al principio, que van extendiéndose a medida que ascendemos, en 20 -25 minutos llegamos a la primera de las cimas (hay algunos puntos del tramo resbaladizos si hay humedad), que se sube por la vertiente de Tirma.

Una vez se llega a la cumbre, las impactantes panorámicas de casi toda la extensión norte del Macizo de La Inagua, por ejemplo, de la Mesa del Junquillo justo enfrente o de la Presa del Parralillo, más de un kilómetro por debajo, dejan a uno sin aliento.

Todo esto y más, coronado por la formación de la Caldera de Tejeda, los barrancos que desde aqui parten hacia el oeste, los roques, riscos, morros y degolladas, en sus posiciones tan estratégicas, que parece haber sido puestos ahí voluntariamente.

En la vertiente opuesta veremos toda la cuenca alta de Tirma y los barranquillos que bajan hacia el noroeste, la Presa del Vaquero, El Risco de Agaete y su playa, custodiados por la gigantesca mole de Faneque, que con orgullo alza su punta a un kilómetro por encima de la accidentada costa.

Parte del Pinar de Tamadaba pone fin a tan espectacular perspectiva. Sin embargo esta es sola la estampa que ofrece la primera cima.

El senderito que sigue hacia el oeste, cruza la cabecera de la barranquera que "parte" literalmente en dos la montaña y llega a su segunda cima, la occidental, que posee un mojón del Cabildo que la identifica como vértice geodésico.

Todo el Valle de de La Aldea a nuestros pies y los profundos barrancos de Tifaracal y El Salado. En frente, la estribación del Macizo de La Inagua en su llegada a San Nicolás y el de Guguy en lacosta, de fondo, con sus emblemáticas siluetas.

En la cara opuesta, la gran pista forestal que recorre íntegramente la Finca de Tirma. Una vez nos hayamos deleitado con tales perspectivas, debemos bajar la Montaña de Altavista por el mismo camino, hasta llegar a la trifurcación que se nos presentaba antes de subir a ella.

Recordar que el sendero que se ha de excoger es el de la derecha, que en ligero ascenso bordea la cara norte de la formación.

TRAMO 2: Trifurcación - Paso del Palo - Hoya del Escobón - Degollada de Los Pilones

Es el tramo más corto y el último que permite la visualización de las vertientes Tejeda - La Aldea y Tirma - El Risco a la vez.
Tras tomar el camino de la derecha, ascenderemos hasta llegar a una serie de revueltas sinuosas (el sendero es pedregoso en este punto), bajando a continuación una gran loma con varias escorrentias por sus laterales, hacia la banda de Tirma.
Es el Paso del Palo, de inclinación acusada pero segura.

La parte más baja, donde casi finaliza el pinar que nos ha acompañado durante todo el tramo 1 y parte del inicio del 2, contiene gran cantidad de pinocha, por lo que puede resbalar.

Tras cruzar una última barranquera, aparece más adelante una bifurcación; ha de elegirse el sendero de la derecha, en descenso, pues el de la izquierda sube el morro y no tiene salida. A nuestra derecha aparece ahora la profunda Hoya del Escobón, de laderas muy inclinadas y con los últimos pinos más bajos.

Si se descendiera por esta hoya (muy complicado debido a la inexistencia de sendero y a la acusada inclinación, pero no imposible) llegariamos al Barranco de Guguy Grande, en Tirma y enlazar con la pista que atraviesa la finca.

Pasando junto a unas cuevas altas de formas muy curiosas, llegamos a la Degollada de Los Pilones, final del tramo dos y último mirador de las dos vertientes; al sur Tifaracal y la cabecera de sus barrancos, al norte Tirma y Faneque.

En este punto finaliza también el pinar.. a partir de este momento, solo la vegetación baja de zona desértica (jaras, escobones, tabaibas) cubre el paisaje.

TRAMO 3: Dda. de Los Pilones - Las Cumbrecillas - Hoya de La Lajilla - Dda. del Humo - Llanos del Tarajalillo - Dda. del Morro de Las Tocinas - Cruz del Pino - Barranquillo de Castañeta - Barrio de Castañeta

Otro de los tramos más largos y con una constante bifurcación de sus caminos, aparición de pistas forestales y desvios alternativos.

Desde la Degollada de Los Pilones se toma el sendero que baja a la izquierda, dejándose de ver definitivamente la zona de Tirma y El Risco y con vistas permanentes hacia los invernaderos aldeanos (tomar siempre como referencia) y la cresta que separa el Barranco de La Aldea de la zona de Pino Gordo.

Tras varios zig-zags, rodeamos la cabecera de Tifaracal hasta llegar a un profundo declive que cae hacia esa banda, conocido como Hoya de La Lajilla, en Las Cumbrecillas, un conjunto de pequeñas montañetas de poca altura y que cierran la visión hacia el oeste.
Sobre nosotros habremos dejado una gran cueva.

El camino desciende rápidamente hasta una pequeña degollada (del Humo) y enfila hacia un morro contínuo, donde se bifurca: excoger el sendero de la derecha, pues el de la izquierda, a pesar de ser aéreo no tiene salida.

Todo este trayecto está bien marcado por mojones, pero están tan dispersos que a veces pueden ser pasados por alto.

Recuerden que como referencia de que vamos por el camino bueno, nunca se ha de dejar de ver los invernaderos aldeanos, excepto en un par de tramos en los que los riscos lo obstaculizan, pero una vez superados vuelven a verse.

Lleva directo a una pequeñita cañada que desemboca en la pista forestal que desde Tirma llega a Tifaracal.

Como referencia habrá cerca un pequeño cobertizo protegido con una lona azul.
Evitándo cogerla a la izquierda, se remonta el último ascenso y se llega a la pista principal que viene de Tirma.

En este caso bajamos a la derecha (a la izq. se vá a la finca) y abandonamos la pista en su tercera curva, en un sendero que aparece marcado con mojones y que se interna en un pequeño barranquillo, con vegetación espesa.

Se cruza y se continúa rumbo sur hacia los Llanos del Tarajalillo, fáciles de identificar por ser las únicas llanuras que nos escontraremos en esta zona.

En este punto, es posible que los invernaderos de La Aldea dejen de verse.. no es motivo de alarma.. puede tomarse como referencia la cresta del Barranco de La Aldea o la zona de Tifaracal, que parece contínuamente por el norte. La tierra del paisaje por estos llanos es de color rojiza (bermeja) y pueden verse algunas piedras de olores de la formación azulejos.

Tras rebasar los llanos y desviarnos ligeramente a la izquierda, llegamos a un mirador rocoso desde donde se abarca al fin todo el Valle de La Aldea; en este punto, habremos llegado al Mirador de la Degollada del Morro de Las Tocinas, que es un lugar de tránsito de varias rutas y punto de referencia.

El camino de herradura multicolor que desciende al oeste puede desviarse en cierto punto y enlazarse con la ruta que viene de Tirma, bordeando la bonita Montaña de La Cueva del Humo.
Este desvio está cerca de una edificación, ya bajada la cañada y es identificativo al ser el único que viene del oeste.

El que baja a La Aldea es el que desciende sentido sur, a través de pequeños lomitos pedregosos de tierra bermeja y que sin pérdida nos lleva hasta una cruz (Cruz del Pino).
Existe una pista que viene de Castañeta hasta la zona alta de invernaderos y que puede ser atajada, pues es bastante cansina.

Tras el descenso de varias lomas, las últimas de inclinación acusada, finalizamos junto a un cartel que pone "Entra usted o Sale usted de un Espacio Natural Protegido" que hay a pie de pista.

Se recorren 5 minutos por ésta y finalizamos en el Barrio de Castañeta, donde hay que cruzar el cauce bajo del Barranco de La Aldea y llegar a la carretera que conecta La Aldea con Artenara.
De aqui al pueblo son 10 minutos más.

Excepcional ruta que pone a prueba la resistencia del caminante.
Una de las que incluyen las mejores vistas de toda la Caldera de Tejeda, parte del noroeste y todo el oeste de la isla.

Muy recomendable.

Montaña de Tauro - Canalizo de Laderones - Mogán

El Macizo de Tauro recorre el margen del Barranco de Mogán, desde la zona de las Grandes Presas hasta la costa sur.

Es una formación en rampa, surcada por los grandes barrancos que bajan hasta las zonas sureñas, Tauro y Taurito respectivamente.

Su altura máxima se destaca en la Montaña de Tauro, una espléndida atalaya desde donde se abarca de una sola perspectiva, el centro, sur y suroeste de la isla.

Situada en la cabecera del Barranco de Tauro, se eleva poco más de 1200 metros sobre una falda de imponentes laderones, de los cuales, sólo el del norte es transitable y por donde discurre el camino que la recorre.

Esta ruta no es muy larga, pero si de altura, ya que en su mayor parte discurre sobre los 800 - 1000 metros que forman una de las laderas del Barranco de Mogán.

Contiene el tramo de ascenso muy prolongado a través de la falda de la montaña, para llanear por la cresta divisoria del Barranco de Tauro y Mogán y el vertiginoso descenso por el Canalizo del Paso de Laderones, un imponente canchal con un desnivel impresionante y que finaliza en el Barrio moganero del Molino de Viento.

El andén que lo recorre, bordea los enormes precipicios que forman esta descomunal pared vertical.

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KILÓMETROS: 12 Aprox.
DURACIÓN: 5 - 6 H.
ESTADO DEL SENDERO: Bueno. Especial atención en el Paso de Laderones
DIFICULTAD: Media
RESISTENCIA PARA INICIADOS: Tramo 1: Media, resto Baja
RESISTENCIA PARA PRINCIPIANTES: Tramo 1: Alta - Muy Alta, resto Media
TIPO DE RUTA: Comienzo y Finalización en puntos diferentes
COMIENZO Y FINALIZACIÓN: Comienzo en la Presa del Salto del Perro y Finalización en el Barrio del Molino de Viento, en Mogán
TRAMOS AÉREOS: Si
MUNICIPIO: Mogán
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El único sendero que sube a la Montaña de Tauro está muy bien trazado y no ofrece desvios en ninguno de sus tramos.

El itinerario arranca frente a la pequeña Presa del Salto del Perro, al suroeste de los Llanos de la Majada Alta y de la Presa Cueva de Las Niñas. El inicio es fácil de identificar; un sendero escalonado de piedra nos indica que por ahí se sube a lo alto de la cima de Tauro.

El ascenso es muy contínuo, en ciertos puntos muy acusado y requiere de un esfuerzo fisico importante, sobre todo en el segundo nivel de la montaña.

Tras rebasar los escalones de piedra, el camino gira a la izquierda y bordea un lomo rocoso que queda al norte de Tauro y rápidamente serpentea muy angosto para subir la primera fase de la montaña; su base es más inclinada que la parte superior, por lo que es necesario tener resistencia.

Tras una moderada subida, llegamos a una planicie donde es obligatorio coger resuello; no obstante aún nos queda el segundo nivel, cuyos zig-zags son más largos, pero la pendiente se suaviza en parte.

A través del pinar que cubre la ladera, la senda sinuosa asciende y tras 20 minutos de frenética subida imparable llegamos al primer desvio: derecha Degollada de Las Lapas, izquierda cima de Tauro. Aunque desde la cumbre de la montaña puede enlazarse con el camino que vá a la Degollada de Las Lapas, éste lo hace por una cañada pedregosa y un andén algo aéreo, que conecta con el sendero cruzándo previamente la cabecera del Barranco de Tauro.

A la gente que le guste descubrir caminos nuevos le recomiendo esta opción; para el resto, basta con tomar el camino original existente en el desvio previo a la subida a la cima.
Sin embargo, ir a la Montaña de Tauro y no ascender la totalidad de la montaña deja una sensación de no haber contemplado sus espectaculares panorámicas.

Escogemos de momento el desvio de la izquierda que va hacia la cima
y observaremos las privilegiadas panorámicas que ofrece esta increible atalaya.

Existe al borde mismo del abismo, los restos de una antigua casa aborigen, ya que según datan, la Montaña de Tauro fué utilizada hace siglos como observatorio astronómico.

A nuestros pies queda ahora la cuenca de las Grandes Presas; la de Cueva de Las Niñas semejante a un charquito azul entre el verdor de los pinares de Pajonales e Inagua que la rodean y los ondulantes Llanos de la Majada Alta en primer término.

Al este, en la distancia, se aprecia el Risco Blanco de San Bartolomé de Tirajana y los puntos más elevados de Gran Canaria.

El Lomo de La Palma, que separa el Barranco de Soria del de Chira, el Barranquillo Andrés y el macro-embalse.

Al sur, una manchita ocre sobre el océano revela las Dunas de Maspalomas y la confluencia en el mar de los barrancos que desde aqui bajan hasta el sur.

Para visualizar el suroeste, debemos retroceder sobre nuestros pasos hasta volver al desvio que nos encontramos en la subida. Tomando ese camino, se nos descubre el profundo surco del Barranco de Mogán y el lomo que lo separa del de Veneguera.

La Montaña de Los Azulejos, parte de la Reserva de La Inagua y una manchita blanca entre el pinar delata el Aula de la Naturaleza de Ojeda - Inagua.

El Macizo del Suroeste, con Montaña Lobas y Mogarenes y las siluetas de Los Cedros y Los Hogarzos en la lejania, cierran el conjunto de exultantes panorámicas que ofrece la montaña. Bajando la cara sur de Tauro, en una suave rampa que se dirige a los Llanos del Guirre, es el tramo de llaneo del itinerario.

Existen variantes a realizar en este sector, como el anteriormente descrito (bajar por el andén a la cabecera del barranco y descubrir sus pocetas y caideros poco visitados) o enlazar hacia Cortadores, al este, en un desvio que aparece más adelante. Tomando este sendero, pero hacia el sur, se recorre la integridad del Barranco de Tauro, un recorrido monótono pero interesante a través de un paisaje árido y donde puede verse el escarpado nacimiento del Barranco del Cura.
Esta variante es muy interesante realizarla en bici.

Al llegar al desvio de Cortadores, junto a una caseta abandonada, no lo tomaremos, e iniciaremos rumbo hacia la Degollada de Las Lapas. Si te asomas a los riscos, verás unos paredones increiblemente verticales que se precipitan hacia el Barranco de Mogán; son los llamados Andenes de la Hoya del Almácigo, muy espectaculares e insuperables.

El camino sigue su monótono curso a través de los Llanos del Guirre, la parte más aburrida de la ruta; el paisaje varia muy poco, solo viéndose de vez en cuando un tramo hacia el abismo de Mogán, cuya verticalidad corta la respiración.

Tras 40 minutos de llaneo, el sendero comienza a descender suavemente desviándose a la derecha y cortándose bruscamente en un poderoso precipicio hacia la vertiente moganera. Hemos llegado a la Degollada de Las Lapas y al inicio del vertiginoso Paso de Laderones.

Visto desde esta perspectiva, parece impensable que por ahí pueda discurrir un sendero; asi lo confirman los repechos tan verticales y el ángulo de desnivel tan pronunciado.

El andén serpentea la fase primaria del descenso, a través del canalizo; la sensación viene a ser similar a bajar el hueco de una escalera de pié.

A pesar de su descomunal inclinación, si se tiene precaución y no se sale uno del camino no hay peligro alguno, sin embargo es obvio que al principio pueda imponer bastante. Tras descender el canalizo, el andén gira a la derecha, para bordear la cornisa de repechos y cortados que "sostienen" la ladera del barranco.

Es un caminito estrecho, algo resbaladizo y muy aéreo; son constantes las exposiciones al vacio y el gigantesco zig-zag que aparece frente a nosotros, bajando el canchal es de fotografia obligada. Es un tramo muy emocionante sin duda y finaliza justo en el comienzo del zig-zag, a través del paredón rocoso.

A ambos lados solo existen altisimos caideros que parece que vayan a desplomarse sobre nosotros de un momento a otro.. pero es solo nuestra imaginación.. el sendero, a pesar de su fuerte inclinación es bastante transitado y seguro.

Tras descender la serpenteante senda y al llegar a las zonas menos desniveladas, vale la pena echar un vistazo hacia atrás y observar por donde hemos bajado.. Otra fotografia obligatoria.

Terminamos junto a una finca, a pie del enorme canchal y que tras tomar una pista de cemento, nos conduce a la carretera general de Mogán, junto al Molino de Viento.

Siempre recomiendo realizar el Paso de Laderones en descenso, pues subirlo, además de ser agotador, puede originar vértigo en personas suceptibles a ello.

Punta de Las Arenas (Playa de Artenara)

Situada bajo las farallones del Andén Verde, entre la Punta de La Aldea al oeste y la Playa del Risco al noroeste, la Playa de Artenara, Punta de Las Arenas o Góngora, es sin duda un lugar idóneo donde encontrarás un ambiente muy tranquilo, en uno de los pocos entornos salvajes que quedan en la isla, de inigualable belleza.

Consta de un llamativo arenal, visible desde la carretera que une Agaete con La Aldea, a unos 500 metros por encima, que se extiende como una mancha ocre sobre una negra plataforma costera de escarpes rocosos de magma solidificado.

Las arenas están compuestas de microorganismos fosilizados, que quedaron ahí cuando el mar cubria toda la zona y es conocida por algunos como el "pequeño campo de dunas", aunque en realidad no hayan dunas significativas.. (algunos lo asemejan a un minúsculo campo de Dunas de Maspalomas, aunque obviamente no hayan dunas pero si un ecosistema parecido).

La Playa de Artenara no se ha formado, como sus contiguas, de la constante erosión marina contra la costa, sino que fué un deslizamiento del acantilado hacia el mar, provocando que una gran rampa se extendiera mar adentro. Como consecuencia de esto, el arenal aparece "colgado" y elevado sobre la plataforma base, que es de callaos volcánicos.

La orilla, debido a tal naturaleza, presenta multitud de charcas de varios tamaños, que en marea tranquila (algo muy poco frecuente en la zona) puede uno darse un buen chapuzón, en unas aguas muy limpias y cristalinas.

No es conveniente bañarse en mar abierto al tratarse de una zona muy ventosa y donde el océano, la mayor parte del tiempo, está embravecido.

El entorno es muy aislado y desértico, cerrado a ambos lados por los altos cantiles del Andén Verde, que a este punto bajan en grandes rampas surcadas por pequeños barranquillos de cauces arenosos, muy bonitos y curiosos; las formaciones cavernosas de arena compacta son de fotografia obligada.

Asimismo, existen dos pequeñas porciones de arena negra (éstas si realizadas por el retroceso natural erosivo de la costa) a ambos lados del arenal; al noroeste la Playa de La Virgen, cruzándo uno de los barranquillos hasta llegar a la zona de callaos y divisar el trocito de arena negra (en marea baja).

La otra está al oeste, formada por charcas, arena y un conchal, antaño sumergido y que actualmente ha quedado en la superficie.

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KILÓMETROS: 2 Aprox. (Ida y Vuelta)
DURACIÓN: Descenso 1:20 H Aprox. y Ascenso 1:50 Aprox.
ESTADO DEL SENDERO: Tramo excelente hasta la Casa de Job. A partir de aqui, el sendero es irregular en el andén y la bajada, aunque marcado con algunos mojones. Atención al regreso de tomar como referencia los restos de los refugios de piedra, situados cerca de a base del acantilado, ya que no hay otra subida.
DIFICULTAD: Hasta la Casa de Job ninguna. Resto media. Atención especial en el andén, terreno lgo resbaladizo.
RESISTENCIA PARA INICIADOS: Descenso: Baja, Ascenso: Media
RESISTENCIA PARA PRINCIPIANTES: Descenso: Baja, Ascenso: Alta - Muy Alta
TIPO DE RUTA: Ida y Vuelta por el mismo camino
COMIENZO Y FINALIZACIÓN: Frente a la parada de guaguas de la Finca de Tirma por el Andén Verde
TRAMOS AÉREOS: Si
MUNICIPIO: Artenara
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Frente a la parada de guaguas del Andén Verde, situada en el acceso de entrada a la pista de tierra que sube a Tirma, existe un "mirador" desde donde se divisa la Punta de Las Arenas en toda su extensión.

Justo a la derecha, comienza un zig-zag empedrado, muy bien trazado, que desciende rápidamente el cantil.

La imagen de Faneque, el acantilado de mayor altitud de la isla, desde aqui es impresionante.. La senda conduce sin pérdida y tras varios serpenteos largos, a una pequeña planicie, donde se hallan los restos de la Casa de Job, antigua edificación canaria.

Hay aqui un desvio significativo del sendero, que pasa a ser de tierra; el que va hacia el oeste, se asoma al borde de una gigantesca rampa, que no es más que la que originó la Punta de Las Arenas, que aparece por debajo, a casi 400 metros. Esta zona es llamada Morro de La Campana, por la forma que tiene el risco.

Otro camino que baja hacia el noroeste es el que se dirige a los Barrancos del Andén Verde y comunica con la ruta hacia El Risco (solo para gente conocedora del lugar).
El sendero que nos interesa para ir al arenal baja al suroeste, descendiendo en cortos zig-zags un riscal donde se situan los bancales colgantes de la casa. Las cuevas en las alturas son dignas de fotografiar.

Llegamos asi al andén, un estrecho paso, algo resbaladizo, que bordea los repechos, muy pegados a la pared y que ondulante se dirige al sur.

El tránsito por el requiere de algo de precaución, ya que las exposiciones al vacio son constante y el terreno de fina gravilla suelta puede resbalar un poco; no obstante, como es el único camino posible que baja a la playa, hay que tomarlo con paciencia.

Es el tramo aéreo del itinerario y recorre el acantilado, cruzando varias barranqueras verticales en forma de fisuras que caen directamente desde la carretera, a unos 80 metros por encima. Existe en uno de los tramos una pequeña cueva con multitud de formaciones cavernosas que le dan la apariencia de un gigantesco panal de abejas.. muy curioso.

Tras bordear una gran parte del cantil, el sendero desciende en una ligera curva y comienza su bajada por una prominente rampa, atravesada por una escorrentia central.

Hay partes del trayecto que no están muy definidos, debido a la constante erosión del terreno que, dada su verticalidad, se vá tapando gracias a los corrimientos de tierra y la presencia de vegetación baja.

Sin embargo, si esto ocurriese y no tuviéramos bien visible por donde discurre, se puede seguir junto al cauce de la escorrentia, en bajada prolongada, hasta la base más llana de la rampa, donde el camino reaparece, cruza la barranquera e inicia su definitivo descenso hacia el arenal próximo. Habrá que llegar a los refugios derruidos de piedra, para tomarlos siempre como referencia, tanto en el ascenso como en el descenso.

Una vez en ellos, la senda se dirige hacia la punta, atravesando el arenal, de gruesa arena y restos de conchas y demás moluscos fosilizados.

La vegetación del arenal puede recordar a la tipica de un desierto y la vista de toda la cornisa de negros acantilados que nos rodea, es muy sorprendente.

Desde aqui, con unos prismáticos, es visible el antiguo Paso del Marinero, hacia la banda oeste; era el andén que usaban los orchilleros para bajar desde el Mirador del Balcón hasta Las Arenas. Hoy en dia en total desuso debido a su peligrosidad.

Si nos acercamos a la orilla de la punta, observaremos que tenemos que descender a ella a través de callaos (recuerden que la punta es una playa colgante) y que forman las charcas. Existe una pequeña vivienda con una raida bandera que ondea incesamente; ahí vive Yamil, un chico que pasa largas temporadas en la zona.

El conchal está a la izquierda de la vivienda y la Playa de La Virgen a la derecha, debiendose de sortear un barranquillo arenoso algo abrupto.

Éstos invitan a ser inspeccionados en rutas posteriores.

Recuerden que el camino de vuelta se hace por el mismo lugar y no es aconsejable salir muy tarde del arenal para evitar que se haga de noche en el ascenso, aunque en verano, el sol de poniente ilumina la zona hasta las 9:30 P.M.

Muy recomendable para los que busquen una desconexión total de la civilización.

Barrancos Occidentales de La Inagua

Esta es una ruta que puede poner a prueba la resistencia física del caminante, pues el recorrido básico se efectúa en fuertes ascensos por empinadas lomas y cañadas y el posterior descenso por laderas de barrancos cerrados en "V".

Se trata de una circular de unos 23 kilómetros que recorre uno de los parajes menos frecuentados y transitados de la zona occidental de la Reserva de La Inagua y en la que se incluye los accesos a los barrancos tributarios al de La Aldea, que en sucesión, van desembocando uno tras otro hasta llegar en un solo cauce al gran barranco principal.

De sobra decir que los paisajes de La Inagua son sublimes para la vista, pero en esta zona en particular, al ser muy poco visitada debido en parte al desconocimiento del terreno, el ambiente es tan sosegado y las panorámicas desde dentro de los barrancos son tan hermosas que es fácil desconectar rápidamente e imaginar que se está en otro mundo, donde solo existe el contacto con el medio natural en pleno estado.

Aunque todo el circuito esté bien trazado, tiene algunos puntos de desvio que pueden llegar a confundir al senderista, debido en parte a la gran extensión por la que nos movemos. Advertir también que habrá que hacer trepadas en algunos tramos, de fácil acceso.

Es muy importante la resistencia del caminante para hacer este itinerario, debido a su longitud y sobre todo porque se trata de ir subiendo y bajando la cresteria de los barrancos de la zona oeste de la reserva, caracterizados todos ellos por ser cortos, profundos y cerrados por inmensas laderas levantadas en vertical sobre sus estrechos y pedregosos cauces.

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KILÓMETROS: 22 Aprox.
DURACIÓN: 9 H Aprox.
DIFICULTAD DEL SENDERO: TRAMO 1 (Media), TRAMO 2 (Media - Alta), TRAMO 3 (Media), TRAMO 4 (Media)
RESISTENCIA PARA INICIADOS: Media
RESISTENCIA PARA PRINCIPIANTES: Alta - Muy Alta
TIPO DE RUTA: Circular
TRAMOS AÉREOS: Si, de poca complicación
COMIENZO Y FINALIZACIÓN: Comienzo en la cola del Embalse del Caidero de La Niña, en la carretera que une La Aldea con Artenara. Finalización 200 metros más arriba, en la entrada a la pista que se dirige a la Presa de Siberio.
MUNICIPIO: Tejeda - Aldea de San Nicolás
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Como se trata de una ruta muy larga, dividiremos el itinerario en 4 espectaculares tramos:

TRAMO 1: Bco. de Vigaroy - Montaña de La Tosca - Bco. de Las Garabateras

Situados en la carretera de las presas, la que viene o vá desde La Aldea hacia Artenara, llegaremos a la cola del Embalse del Caidero de La Niña (la primera subiendo desde La Aldea) donde encontraremos una barra que impide la bajada a los coches hacia la presa.

Este es el camino habitual hacia Vigaroy, uno de los barrancos tributarios al de La Aldea más bellos y verdes que existen en toda esta zona, árida por naturaleza.

Se baja la pista de tierra delimitada solo al paso de personas, se cruza el Barranco de La Aldea y se bordea la cola del embalse, que cuando está rebosando semeja a un gigantesco lago desde este punto, con las escarpadas montañas de fondo.

Se llega asi a la zona baja del murallón de contención de la Presa de Siberio (no visible desde aqui) que es la segunda de las 3 grandes presas de la comunidad de regantes de La Aldea.

Mirando hacia dicho murallón y antes de llegar a el, hay un senderito que comienza su angosta subida por la loma de la derecha, serpenteando entre la vertical ladera y el cual tenemos que coger para llegar a Vigaroy.

La subida es fácil a pesar de su inclinación pero con algunos tramos resbaladizos. Rápidamente vá cobrando altura y se desvia hacia el suroeste, bordeando los riscos de la parte final de la cresta que separa Vigaroy de Siberio. Como referencia, tras la subida y antes del desvio, llegaremos a un pequeño pino solitario que queda justamente en la esquina en la que el sendero dobla a la izquierda y en ascenso bordea los susodichos riscos.

Desde este punto podemos divisar una fabulosa panorámica de toda la Presa de Caidero de La Niña y la característica forma del Barranco de La Aldea en "V".

A la derecha ha quedado el Macizo de Altavista y a la izquierda la cresta divisoria que separa la zona de Pino Gordo y Las Garabateras del barranco principal.
En poco más de 20 minutos llegamos al cauce bajo de Vigaroy, con pocetas y cascadas de increible belleza.

Se puede ver desde aqui una de las salidas del Túnel - Canal de Siberio que sale desde la presa del mismo nombre y recorre las montañas hasta llegar a Pino Gordo.

Debido a la fuerte humedad y al drástico descenso de la temperatura nocturna en este barranco, el cauce de Vigaroy asi como las diferentes lomas y pequeñas barranqueras tributarias a el, poseen una vegetación muy frondosa, caracterizada principalmente por hermosos palmerales que se extiende desde las zonas medias y altas hacia sus diferentes laderas. En los tramos más elevados abundan también los pinos y demás flora de altura.

En la zona de las pocetas podremos ver la orografia de este barranco, encajonado entre enormes paredones fisurados por sinuosas barranqueras.

La parte final está limitada por la ladera oeste de la Montaña de Las Monjas, que le sirve de cabecera. Se cruza el barranco (siguiendo siempre los mojones) hasta su margen derecho y se continúa en ascenso hacia las Casas de Vigaroy, de artesania antigua canaria y que sirve de refugio a los que pernoctan por alli.

En este tramo de subida a las casas se han hecho diversos atajos para la reforestación y repoblación del área, por lo que puede confundir. Siempre ha de seguirse, como siempre, el camino más pisado y tener como referencia las casas a las cuales se ha de llegar.

Se bordea la primera de las casas y se continúa hacia la segunda, que se rodea por su lado izquierdo para pasar ante una pequeña cueva y tomar en sendero más arriba.
Sobre nosotros queda la prolongada Punta del Escobón, un bonito saliente en la cima de una de las laderas.

Llegamos a los primeros pinos que se dispersan por el lugar y donde hay una bifurcación el camino: el de la derecha, que vá hacia el oeste no se toma, pues es el sendero que vá hacia Pino Gordo.

Cogeremos el de la izquierda, que sube a La Inagua sorteando vegetación muy crecida y donde el camino aparece y desaparece.. Precaución por tanto en este tramo que puede llevar a pérdidas.

Hay que ir a la izquierda, ladereando por atajillos estrechos hechos por los cazadores a través de la loma hasta llegar en unos 40 minutos a la base de un pequeño y encajonado barranquillo afluente al de Vigaroy, a la derecha. Para subir por el susodicho barranquillo requiere trepar 2 caideros empotrados de unos 6-7 metros de alto en su escalonado cauce, por su derecha y a través de coladas volcánicas.

Las subidas son algo verticales y estrechas, pero muy fáciles de sortear. La densa vegetación puede obstaculizar a veces el paso.

Una vez se suben estos dos caideros, aparece un tercero más pequeño, pero de una verticalidad imposible de salvar, siendo necesario subir por la rocosa pared, a la izquierda, hacia un pequeño andén colgado que recorre el margen del barranquillo en su zona alta.

Aunque estos tramos por los caideros parezcan difíciles son todo lo contrario e incluso divertidos de trepar.. El andén nos conduce a una nueva ladera que hay que ir subiendo por un senderito en leves zig-zags y marcado con algún mojón que otro, hasta un pequeño "mirador" justo en la base de la Montaña de La Tosca. Desde este "mirador", al norte, se vé la imponente cresta que separa Vigaroy del Barranco de Siberio y atravesada a su vez por pequeñas y empinadas barranqueras, que invitan a ser descubiertas en rutas posteriores.

Al este, se alza el gran circo de Vigaroy, coronado por la cima de la Montaña de Las Monjas. Al oeste, hemos dejado la Montaña de La Fuente.

Buenas perspectivas del Roque Astrado y su fantástica tonalidad rojiza, el Morro del Conejo, la Mesa del Junquillo, Altavista, Mesa de Acusa y de fondo Artenara, con su caracteristico mar de nubes.. debajo, el lecho de Vigaroy por donde discurre un hilito de agua junto a unas pocetas, a unos 600 metros de altura.

A través de toscas piedras que permiten una excelente subida, se comienza el ascenso hacia la Montaña de La Tosca, donde habrá que trepar en un par de puntos sin importancia.Una vez se llega a su cima, se vislumbra hacia el oeste parte de La Aldea, la Punta del Viso y el Macizo de Guguy con su distintivo: los perfiles de Los Hogarzos y Los Cedros.

Al suroeste quedan las Montañas de La Inagua y Los Hornos. Estamos ahora en la cresta que separa Vigaroy del Barranco de Las Garabateras, que baja de La Inagua.

Desde La Tosca habrá que pasar un pequeño "paisaje lunar", de gran belleza, para desviarse luego a la izquierda y comenzar a bordear la cabecera de Las Garabateras, hasta llegar a la zona alta del Cortijo de La Inagua, donde el sendero en vez de bajar hacia las casas, comienza su tramo de duro ascenso hacia la Montaña de Las Monjas.

El tramo 1 puede tener una duración de 3 horas aprox.

TRAMO 2: Bordeo de la ladera oeste de la Montaña de Las Monjas - Bco. del Lomo de San Mateo

Es el tramo más "corto" de todo el circuito, pero también el más dificultoso, ya que el camino por el andén de la Montaña de Las Monjas se encuentra obstaculizado en su gran mayoria por vegetación que se quemó en el incendio y se ha desprendido colapsando la senda y ocultándola parcialmente.

Aún asi, vale la pena arriesgarse y entre matorral y matorral a través de la "jungla" de escobones retorcidos y jaras, se puede contemplar espectaculares panorámicas desde los 1000 metros de altitud de toda la Cuenca de Tejeda - La Aldea con Vigaroy a nuestros pies.

Desde los altos del Cortijo de La Inagua se sigue un sendero en bastante desuso que sube una pronunciada cañada pedregosa y que conduce en unos cansinos 40 minutos a una era, donde comienza el camino a través del andén por la ladera de Las Monjas.

Aunque el sendero esté en parte ocultado por la vegetación, es fácil de seguir y en ascenso sube por la cara oeste de la montaña dirigiéndose el norte. Los altos caideros que quedan justo en la cumbre de Las Monjas son realmente impresionantes; debe de tener unos saltos de agua fantásticos en épocas muy lluviosas que caen en vertical hacia el cauce de Vigaroy.

El sendero nos lleva hasta la Hoya de Los Poleos y de aqui finaliza en el Barranco del Lomo de San Mateo (el tramo final de descenso a su cauce es muy resbaladizo y con fuerte desnivel), donde se observa el Morro Castrado sobre nosotros. Hay que tener precaución de no desviarse y tomar el camino zigzagüeante que sube a la Degollada del Agujero.

En esta ocasión el sendero baja al cauce y sigue su curso aguas abajo.
Este tramo puede tener unas 2 horas de duración aprox.

TRAMO 3: Bco. del Lomo de San Mateo - Bco. de Lina - Bco. del Cofre - Casa de Juan Mateo - Bco. de Siberio

Es sin duda el tramo más agotador, ya que en su mayor parte recorre los cauces de los barrancos occidentales y la subida y bajada posterior de sus crestas divisorias que los separan uno de los otros.

Las lomas son muy pronunciadas y las cañadas de fuerte pendiente. Sin embargo es el tramo menos visitado y más "salvaje" ya que nos encontramos casi en el corazón de la reserva en la zona oeste.

El camino sigue en linea natural el cauce del Barranco del Lomo de San Mateo, a través de una vegetación exultante que ha dado nuevos brotes tras el paso del fuego (la primera vez que hice esta ruta estaba todo chamuscado y terminamos la caminata todos tiznados, más bien parecia aquello la ruta de los fogoneros).

Tras casi 40 minutos de bajada, se llega a la confluencia de este barranco con el de Lina, su vecino, caracterizado por los altos caideros que se forman su escalonado lecho, teniendo partes intransitables debido a la verticalidad de los mismos.

Tras el descenso serpenteante de una loma llegamos a lo que se conoce como el Vivero de Lina, una zona de bancales de cultivo bastante extensa y muy rica en tierra que produce gran cantidad de plantaciones, actualmente abandonadas.

El Barranco de Lina se une al del Cofre unos metros más abajo, pero antes de llegar a su desembocadura, el camino discurre ahora en ascenso por una tortuosa cañada, a la derecha, que nos lleva a la cima del lomo divisorio entre estos dos barrancos.

La subida es angosta entre matorral crecido y en 20 minutos se llega a la cresta, donde se observa el sinuoso Barranco del Cofre por debajo de nosotros y la Casa de Juan Mateo en la loma de enfrente.

Más allá aparece la imponente formación de la cara sur de la Mesa del Junquillo.
Descendemos ahora la vertiente contraria a Lina hasta llegar al lecho del Cofre. El Barranco del Cofre tiene una orografia bastante espectacular; comprende tramos escalonados con enormes pocetas que se llenan en invierno y multitud de saltos de agua de varios metros de altura.

En su tramo final de desembocadura en el Barranco de Siberio describe una prolongada "S" en cuyas curvas se han formado caideros tan verticales que suele hacerse rappel en esta parte. En dichos caideros existen grandes cascadas que forman en su cauce verdaderas piscinas naturales en épocas muy lluviosas.

Casualmente esta parte final del barranco en su unión al de Siberio casi siempre suele estar en penumbra, debido a los altos paredones que cierran este tramo, dando al lugar un cierto aire misterioso.. En la leve oscuridad solo se oiría el caer del agua precipitándose por los saltos y caideros y llenando las pocetas, solo accesibles haciendo rappel.

Desde su cauce se sube hacia unos bancales abandonados y se llega a la Casa de Juan Mateo en unos 20 minutos más. Vistas increibles del recorrido que hemos hecho desde Las Monjas (en las alturas) hasta aqui y la sucesión de crestas que hemos ido superando.

Desde aqui también parte un sendero hacia el norte que se dirige al Roque Mulato. El camino que debemos seguir desde la casa vá hacia el oeste hasta llegar a una pared volcánica que semeja una construcción de ladrillos.

Aqui comienza la larga bajada hacia Siberio, que se realiza en casi 1 hora de prolongado descenso hasta llegar al cañaveral existente en el cauce de este barranco, que llevaba agüita después de tanto tiempo.

Este tramo consta de unas 2 horas y poco más de duración aprox.

TRAMO 4: Bco. de Siberio - Ladera sur de la Mesa del Junquillo - Caseta - Pista forestal a la Presa de Siberio

Otro de los tramos más largos de la circular.

Cruzando el lecho de Siberio, a través de su denso cañaveral, seguimos ahora en dirección oeste(hay un desvio que sube a la Degollada de Cortés y que no se debe coger) tomándo como referencia una tuberia plástica negra. Llegamos a las Casas de Siberio y comenzamos el ascenso y en desvio hacia el oeste de las pequeñas cañadas que bajan desde la pared sur de la Mesa del Junquillo, sorteando pequeños barranquillos y lomas de gran extensión.

El camino no tiene pérdida y conduce a la caseta situada sobre la Presa de Siberio. Cuidado detomar el desvio que sube a la Casa del Junquillo.

Desde la caseta se sigue en descenso hacia una pequeña degollada donde se vé el Embalse de Siberio y la loma y sendero que lleva a Vigaroy y que tomamos al principio de la ruta.

Se baja una cañada, primero por su margen izquierdo para luego pasar al contrario y se llega a la pista forestal de tierra que va a la presa (izquierda) o a la carretera de las presas (derecha) donde se pone punto y final a esta extensa y espectacular caminata. Desde aqui se vá por asfalto unos 150 metros hacia abajo hasta llegar a la entrada de la Presa del Caidero de La Niña, donde se dejaron los coches.

Este tramo tiene unas 2 horas y poco más de duración aprox.

Montaña Lobas (Adlobas)

Una de las montañas más espectaculares de toda Gran Canaria, no solo por su itinerario salvando declives de más de 800 metros, sino por su perfecta simetria piramidal.

Montaña Lobas, Adlobas, Esloa o Esloba (términos utilizados por los habitantes de Tasarte), es una formación que semeja un gigantesco tetraedro natural, que se levanta en el Macizo del Suroeste (no en el de Guguy como muchos dicen y que queda próximo), entre los largos y profundos barrancos de Tasarte y Tasartico.

Flanquean su puntiaguda cumbre, las cuatro caras de la pirámide; laderones de imponente desnivel, que vistos desde lejos dan su apariencia triangular y por donde discurren en horizontal numerosos andenes practicables y otros intransitables, que bordean la montaña fisurada por verticales aristas.

Con poco más de 1000 metros de altitud, sustentados sobre una plataforma donde descansa la base de la pirámide, Montaña Lobas parece haber sido esculpida a golpe de cincel y martillo dada su casi perfecta estructura.

Recorrerla no es fácil, pero las vistas desde allá arriba son increibles; la rugosidad de la orografia que compone esta zona de Tamarán, la más antigua de toda la isla, queda totalmente al descubierto desde la Punta de Lobas.

Antaño existia un sendero más o menos trazado, que recorria gran parte de sus laderas y que llegaba a la cumbre; hoy en dia, debido al desuso, ese sendero, en una gran parte se ha desdibujado y aparecen solo algunos tramos que precariamente se conservan debido a las pisadas de los pocos que por alli se aventuran a caminar.

Además, la piedra está tan desgastada y erosionada, que se "rompe" con facilidad en ciertos tramos.

Si a esto le sumamos el poderoso desnivel de la zona, se podria decir que Lobas es un lugar poco frecuentado y que guarda muchos rincones, en sus verticales caras piramidales, aún por descubrir, solo aptos para los más experimentados.

Existen muchas variantes para subir a la cima de Lobas, todos bastante exigentes y cuyo nivel de resistencia y dureza se ha de adaptar a la forma del terreno por donde se excoja seguir un itinerario, en la mayoria de las veces intuitivo.

El que se describe a continuación es solo uno de ellos y se basa en la subida a Lobas por su cara suroeste, para bordearla a través de la cresta que la une a su vecina, Montaña Mogarenes o Almogarenes y llegar asi hasta donde la abrupta orografia lo permita.

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KILÓMETROS: 10 Aprox. entre ida y vuelta
DURACIÓN: 7 H Aprox.
ESTADO DEL SENDERO: Muy irregular, con tramos visibles y la mayoria difuminados por eldesuso o corrimientos de tierra.
DIFICULTAD: Alta
RESISTENCIA PARA INICIADOS: Alta
RESISTENCIA PARA PRINCIPIANTES: Muy Exigente - Desaconsejada
TIPO DE RUTA: Ida y Regreso por el mismo camino
COMIENZO Y FINALIZACIÓN: Tasarte
TRAMOS AÉREOS: Si, algunos muy vertiginosos
MUNICIPIO: Aldea de San Nicolás
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La ruta comienza en Tasarte, junto al Palmar, una serie de viviendas aisladas bajo el laderón que desciende de Lobas y tomando el desvio al tributario Barranquillo de Las Eras, corto y bastante pedregoso.

Un caminito muy sutil parte desde aqui y comienza un prolongado ascenso a través de matorral seco y piedras sueltas (existen varios atajillos al sendero principal que hay que ignorar), apareciendo y desapareciendo según la erosión del terreno. Existen varios mojones indicativos, pero dado que la zona es muy pétrea, pueden pasarse por alto si no se presta atención.

El barranquillo toma inclinación acusada, dejando a ambos lados corrimientos de tierra en suaves rampas que se precipitan sobre el principal, dejándose de ver, en ciertos tramos, el paisaje.

En poco más de una hora y tras una contínua subida zigzagüeante a través de un camino que en su mayor parte se encuentra desaparecido y sorteando varias escorrentias que nutren al Barranquillo de Las Eras, se llega a una pequeña degollada, algo aérea, entre Lobas y Mogarenes y desde donde se divisa al sur el Barranco de Tasarte y la inmensa cresta rocosa que lo separa del de Veneguera. Al este queda la fachada de los Riscos de La Inagua, el Andén de Tasarte y más al sur la pequeña formación circular del Castillete.

Al norte, quedaria el Barranco de Tasartico (no visible desde este punto) y las puntas más elevadas de las montañas más altas del inmediato Macizo de Guguy (Los Hogarzos, Las Vacas y Cebuche principalmente).

Desde la Degollada de Las Eras, puede continuarse hacia el oeste a la Montaña Mogarenes, por un sendero en mal estado pero relativamente más cómodo que el que sigue hacia Lobas; una tuberia desgastada indica como referencia el trayecto hacia este montaña sagrada (el regreso ha de hacerse por el mismo camino, aunque hay gente del salto del garrote que han bajado hacia la banda de Tasartico, frente a la Montaña de Aguas Sabinas, sorteando riscos muy escarpados).

El camino que continúa hacia la pirámide se hace muy irregular; de golpe deja de verse el
Barranco de Tasarte, que hasta el momento lo tomábamos como referencia durante toda la subida y aparece la vertiente hacia Tasartico, andeneando sobre la aérea cresta divisoria entre estos dos barrancos.
El trayecto es muy aéreo, dejando hacia las dos bandas increibles precipicios que se desmoronan hacia los lechos de las barranqueras tributarias, que descienden empinadas fisurando las enormes laderas.

Se pasará junto a una cueva en forma oval y otra de media luna, para zigzagüear, subiendo a la cima de la cresta y cambiar de banda para sortear unos caideros insalvables, donde existen cuevas en forma de medias lunas (una de ellas solo tiene techo, pero no suelo y es muy curiosa).

Especial cuidado en un punto, hacia la banda de Tasartico por un corrimiento de tierra que ha borrado prácticamente el tenue caminillo; para sortearlo, basta con trepar por tosca (mucha precaución, pues el desnivel es imponente y la gravilla suelta lo hacen ser resbaladizo) por encima del corrimiento hasta conectar por el otro lado con una pequeña rampa de piedra, que sube próxima a la cima, mediante un andén estrecho y pegado al repecho vertical.

La "Pequeña Tempestad Petrificada" del Macizo de Guguy reaparece ante nuestra vista, al norte; el conjunto de crestas afiladas y los surcos de sus profundos y encajonados barrancos confirman su aislamiento del resto de zonas colindantes. En la distancia una pequeña porción de las montañas de Tirma.

Siguiendo la linea de cresta pasando Lobas hacia el noreste, el precipicio termina en la silueta de la Montaña de Risco Grande.

Puede bordearse las cuatro caras o laderones de Lobas, garrapateando en ciertos tramos algo complejos y "jugando" con la serie de andenes próximos a la cima, que afilada y puntiaguda se resguarda con murallones que se sortean por trepadas (al menos por la banda de Tasarte) hasta llegar a los mojones gigantes.

Una vez en la punta, se observa la cresta por donde hemos transitado, parecida al "lomo de un dragón" pero no aserrado y que serpentea en lo alto y las grandes rampas que descienden hacia Tasartico, con sus invernaderos expuestos y hacia Tasarte.

Bonita vista de Los Hogarzos y las barranqueras y escorrentias que surcan sus laderas hacia Tasartico.

Parte de La Aldea también se vé, asi como la Punta del Viso. El enorme lomo que forma la unión de Los Hogarzos, Las Vacas, Cebuche, Aguas Sabinas y Las Tabaibas finaliza en la Punta del Descojonado, en la Playa del Asno.

No hay que perder nunca la referencia de por donde se ha subido, aunque existen varios mojones dispersos, la maleza los ha ocultado en ciertos puntos y se debe recordar el camino utilizado para la vuelta. No obstante, como referencia, se tomará el lomo en forma de "dragón" hasta llegar a la Degollada de Las Eras.

También pueden tomarse como referencia los invernaderos de Tasarte o Tasartico, por su tamaño, localización, etc.. asi como la Montaña de Mogarenes y las perspectivas de Los Hogarzos.

Como tradición, todo aquel que sube hasta los tres grandes mojones cimeros de Lobas, siempre deja como recuerdo una piedra apilada sobre ellos (de ahí que sean tan grandes).

Cruz de Tejeda - Riscos de Chapín - Artenara

Uno de los caminos más populares entre los habitantes cumbreros es el que une la zona central de la isla (Cruz de Tejeda), magnífico enclave desde donde se irradian todos los senderos que atraviesan la vieja Tamarán, con el pueblo situado a mayor altitud de la isla, Artenara.

Tiene un trazado encantador, bordeando a través de los impresionantes Riscos de Chapín, una de las grandes paredes de la Caldera de Tejeda, dejando al descubierto toda su imponente belleza petrificada; barrancos, roques, diques, mesas, macizos, riscales, montañas, desfiladeros, etc. El conjunto total de la exultante panorámica podria definirse como un "caos ordenado" que parece haber sido puesto asi a voluntad propia.

La ruta es muy sencillita y consta del tramo de ascenso, desde Cruz de Tejeda hasta pasar la Degollada de Las Palomas y adentrarse muy cerca de la cabecera del Barranco de Crespo, donde comienza un ligero llaneo dentro del pinar y el descenso final cerca de la Montaña de Artenara hacia el pueblo cumbrero.

Desde aqui, puede enlazarse a su vez con varios itinerarios alternativos: Altavista, Tamadaba, Tirma, Lugarejos, Juncalillo, Berrazales, etc..

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KILÓMETROS: 8 Aprox.
DURACIÓN: 3 H Aprox.
ESTADO DEL SENDERO: Muy bueno
DIFICULTAD: Baja
RESISTENCIA PARA INICIADOS: Muy Baja
RESISTENCIA PARA PRINCIPIANTES: Media - Baja
TIPO DE RUTA: Comienzo y Finalización en puntos diferentes
COMIENZO Y FINALIZACIÓN: Comienzo en Cruz de Tejeda y Finalización en Artenara
TRAMOS AÉREOS: Si, de poca importancia
MUNICIPIO: Tejeda - Artenara
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La ruta se inicia detrás del Parador de la Cruz de Tejeda, frente al aparcamiento y viene marcado como "Cruz de Tejeda - Valsendero", para diferenciarlo del otro camino próximo que se dirige a Teror.

El camino arranca en ascenso prolongado y bastante acusado a través del pinar, subiendo una de las laderas de la Montaña Constantino, que queda a la derecha.

La subida es contínua y en 10 minutos se llega a la zona alta donde el camino, en principio, llanea. Ya desde este punto se ven panorámicas muy interesantes de la Gran Caldera abierta hacia el oeste, finalizando en el Valle de La Aldea, tapizado con sus característicos invernaderos.

Bordeando una zona de escarpes, con multitus de formas rocosas y varios barranquillos tributarios al de Tejeda que quedan hacia la izquierda (la cabecera de uno de ellos, en "V" aérea muy cerrada recuerdan al Barranco del Juncal - Siberio o al inicio del Cañadón Sombrio en Las Tirajanas), se llega a la carretera general Artenara - Cruz de Tejeda y que habrá que tomar en sentido Artenara para llegar a la Degollada de Las Palomas, magnifico mirador de la Caldera y de los "barrios colgantes" de Tejeda; éstos aparecen dispersos, destacando la blancura de sus casas contra la negrura de los riscos.

Frente a nosotros, en el macizo situado más al sur, el Nublo custodia la gran panorámica.El camino continúa pasando la degollada, a la derecha, donde sube y conecta con la gran pista forestal que se dirige hacia Artenara.

Existen varias bifurcaciones de ésta, teniendose que evitar excoger las que descienden, pues se dirigen a Valsendero, Mesas de Galaz, Montañón Negro y al Barranco de Crespo.
En su lugar, tomaremos la que asciende, abandonándola en un mojón muy visible a la izquierda(opcional), para asomarnos a un pequeño senderillo expuesto a la caldera y que evita el tránsito por la cansina pista.

El caminillo atraviesa un llano floreado, paralelo a la pista, pero a mayor altura y con vistas hacia los macizos del Nublo y el de Pajonales -Sándara - Inagua.
Bonitas perspectivas del Bentayga y las Cuevas del Rey, los dos pequeños roques a la sombra del primero.

Comienza ahora una pequeña parte de tramo aéreo, pero muy seguro, a través de los Riscos de Chapín; el senderillo por el que hemos transitado se conecta en un desvio de la pista principal y remonta los enormes paredones que caen en vertical hacia profundos tributarios del Barranco de Tejeda - La Aldea, que surca la Caldera y la fisura en dos.

Pasamos junto a la base de Montaña Moriscos, donde en uno de los puntos podrá verse la zona de la Caldera, a la izquierda y el Montañón Negro a la derecha.

El trayecto recorre en altura los riscales más escarpados de la Caldera, de belleza sublime y entre el frondoso pinar; las vistas se amplian, apareciendo la enorme extensión del Macizo de La Inagua y la Mesa del Junquillo, quedando el Bentayga en primer plano y el Nublo en la distancia.
Llegamos asi a las Cuevas del Caballero, labradas en la tosca de un paredón que se desploma sobre el pago de Guardaya, a más de 300 metros por debajo.

Si se juega con la cámara fotográfica entre los escarpes, podemos "meter" al Nublo y al Bentayga dentro de un arco.. Finaliza aqui el caminito entre el pinar a través de los Riscos de Chapín y volvemos a conectar con la monótona pista forestal, la cual no abandonaremos hasta llegar a Artenara, en poco más de 40 minutos.

Se podrá atajar la pista recortando, ladera a través, sus pronunciadísimas curvas. Durante el trayecto, se podrá visualizar las grandes llanuras multi floreadas que rodean la base de la Montaña de Artenara, quedando una imagen magnífica del Macizo de Altavista, con su espléndida montaña sobresaliendo hacia el cielo, de fondo.

A 20 minutos de las Cuevas del Caballero aparece una división de la pista; aunque en ambos sentidos llegarás a Artenara, puedes acortar la distancia excogiéndo el desvio de la izquierda, quemás adelante volverá a dividirse; en este caso tomaremos el de la derecha, que sigue recto, a través del pinar, hasta llegar a la carretera general que viene de la Cruz de Tejeda, en 25 minutos más aproximadamente.

Aqui aparecen dos opciones; llegar a Artenara pasando por La Cuevita o tomándo la pista que continúa hacia el noroeste, para finalizar en el parque junto a la piscina del pueblo.
Para ir por La Cuevita, se toma la cuesta de hormigón que queda junto a la pista y que sube hacia unas casas.

Tras descender el risco, con casas - cueva, se pasa cerca de la minúscula iglesia de la Virgen de La Cuevita, construida en el interior de un risco y se baja a la carretera, donde hacia el oeste, se llega a la plazoleta, donde el monumento a Miguel de Unamuno sigue "observando" maravilllado la Tempestad Petrificada de la Gran Caldera y que en su dia asi definió..

Una ruta muy recomendable para aquellos que se inician en el senderismo y que quieran ver panorámicas impresionantes de la gran cuenca del oeste.

Circular de Tamadaba al Barranco Oscuro

Si bien es cierto que cuando nos referimos a Tamadaba la mayoria de la gente lo identifica como el pinar que lleva su mismo nombre, hay que destacar que aparte de eso, hay hermosas y emocionantes rutas que dentro de este Parque Natural se pueden ofrecer a los senderistas ávidos de transitar por terrenos escabrosos.

Tamadaba es un macizo muy sólido, tosco y compacto, caracterizado por un relieve arriscado, abrupto y escarpado y flanqueado por poderosas paredes de una verticalidad imponente que superan los 1000 metros de altura.

Desde ellas, bajan hasta el mar barrancos cortos y empinados, que caen vertiginosos desde las altas cimas coronadas por el pinar y separados entre si por prominentes lomas que llegan a la costa en forma de grandiosos acantilados y donde se forman algunas playas de cayaos y arena negra (Guayedra, Sotavento, Segura, Faneroque, El Risco, Las Arenas, etc).

Se une al de Altavista justo en la cuenca de Tirma.

Debido a su accidentada orografia, el Macizo de Tamadaba llega a impresionar bastante; sus desniveles son tan acusados y el terreno tan agreste que hay zonas que solo pueden ser visitadas si se hace alpinismo a través de sus infranqueables cortados. Asimismo, la magia que desprende caminar por sus laderas y atravesar sus barrancos, esindescriptible.

Toda la zona está dominada por unos paisajes de altisimo valor y de una belleza preponderante, que hacen de Tamadaba un lugar único e irrepetible.

La ruta desde Puerto de Las Nieves hasta Barranco Oscuro se caracteriza por la ascensión delomos que descienden desde las cumbres del macizo, andeneando posteriormente por las cabeceras de sus principales barrancos y bajando por las rampas que desembocan en la Cuenca de Guayedra.

Es una ruta impresionante que puede resultar complicada para aquellos que no están acostumbrados a moverse por terrenos muy escarpados.

Asimismo, hay puntos que pueden imponer bastante (recuerden que los riscos, a medida que se sube el macizo, van ganando desniveles muy pronunciados) pero que una vez superados esos tramos ofrece una majestual postal de increibles panorámicas.

La ruta realizada es circular y no aconsejada a senderistas principiantes o con aprensión a las alturas; la mayor parte del itinerario es muy aéreo y hay tramos muy verticales donde no existe sendero trazado. El mal tiempo puede complicar mucho la situación.. recuerden que el Macizo de Tamadaba es famoso por sus "microclimas" y sus cambios de tiempo y temperatura en un abrir y cerrar de ojos.. se puede comenzar la jornada con un sol radiante y a las pocas horas cubrirse todo de una niebla muy espesa y un frio que cala.. Por tanto conveniente ser precavidos en esta parte de la isla.

Toda la zona posee unos desniveles bastante acusados, por lo que podria originar vértigo.

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KILÓMETROS: 16 -18 Aprox.
HORAS DE PATEO: 8 - 9 Aprox.
DIFICULTAD DEL SENDERO: Según tramos: Tramo 1: (S.D.), Tramo 2: (Alta - Muy Alta), Tramo 3: (S.D.), Tramo 4: (Muy Exigente), Tramo 5: (Media - Alta)
RESISTENCIA PARA PRINCIPIANTES: No se recomienda esta ruta a senderistas que empiezan, con bajo nivel de pateo o gente con vértigo.
RESISTENCIA PARA INICIADOS: Según tramos: Tramo 1: (Baja), Tramo 2: (Media), Tramo3: (Media), Tramo 4: (Alta), Tramo 5: (Media - Baja).
TIPO DE RUTA: Circular
TRAMOS AÉREOS: Si
COMIENZO Y FINALIZACIÓN: Puerto de Las Nieves (Agaete)
MUNICIPIO: Agaete
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TRAMO 1: Puerto de Las Nieves - Lomo del Manco - Era y horno de cal

En el desvio existente saliendo del pueblo de Agaete y que conduce a la carretera que vá hacia a La Aldea, nos encontraremos a la derecha una pequeña cuesta de hormigón que conduce al camino empedrado y escalonado que nos llevará a Tamadaba. El sendero viene señalizado en su parte inicial con una flecha que pone "Camino de Guayedra - La Palmita".

Se sube el camino hasta llegar en unos 25 - 30 minutos a la Degollada del Roque Partido, un mirador sensacional desde donde se abarca todo el Puerto de Las Nieves desde la aérea carretera que conduce a San Nicolás.

Detrás, se alzan las enormes paredes del Macizo de Tamadaba, en su fachada del oeste y puede verse desde aqui la silueta inconfundible de Barranco Oscuro, nuestra meta.

Asimismo se podrá ver la "Cola de Dragón", la cadena de acantilados que nace desde aqui y llega a la lejana Punta de La Aldea, recorriendo todo el Andén Verde. Bonita perspectiva de la vertiente norte de Faneque, el mayor acantilado de la isla y que puede estar cubierto en su cima por las brumas tipicas del lugar.

Se cruza la carretera y justo enfrente comienza el ascenso por una pista de tierra, que conducia a un antiguo vertedero y que atraviesa el llamado Lomo del Manco; a la derecha vamos dejando las barranqueras que vierten sus aguas al Barranco de Guayedra.

La pista no tiene pérdida, a pesar de tener varios atajos para acortar sus zigzagüeantes curvas y lleva en unos 30 minutos a una pequeña Era junto a un horno de cal.

Bonita perspectiva desde aqui de los barrancos que bajan desde las Cumbres de Tamadaba, casi en la vertical del macizo; en primer término el de Altavaca, para continuar al profundo Barranco de Guayedra que se une al próximo, el Barranco Oscuro (el más vertical de todos). Tras las crestas divisorias quedarian el Barranco de Palo Blanco y más hacia el oeste el de La Palma, cercano a Faneque. Los empinados cauces de estos dos últimos pueden verse desde la carretera que se dirige al Risco y San Nicolás.

TRAMO 2: Era del Lomo del Manco - Degollada de La Arena - Era de Berbique

Es el tramo aéreo por excelencia de esta circular, junto con el Tramo 5. La mayor parte del sendero es estrechito (unos 40 - 50 cm.) y las caidas dan hacia pequeños barrancos muy abruptos y tributarios al de Agaete. Puede originar vértigo en personas suceptibles a ello.

Desde la Era del Lomo del Manco hay una clara trifurcación de caminos: a la izquierda en descenso está el sendero que conduce a Agaete, descendiendo una cañada de suave inclinación; la que sigue en frente vá hacia el Canal de Guayedra, es el camino de regreso. El de la izquierda en ascenso es el que tenemos que excoger en esta ocasión para dirigirnos a la aérea Degollada de La Arena.

El camino por aqui, en principio es ancho y nada complicado, subiendo un lomo hasta llegar a sucresta divisoria que separa la banda de Agaete de la de Guayedra. Suele ser una zona muy ventosa, debido a que no hay escarpes que protejan de la acción del viento. A partir de aqui, el camino se estrecha muchísimo y vá rápidamente cobrando altura a medida que ascendemos y bordeamos un profundo barranquillo afluente al de Agaete. A un lado el abismo, al otro una infranqueable pared.

El caminar por aqui puede dar vértigo, debido a la estrechez de la senda y a lo rápido que gana altura. También es necesario avisar que se trata de un terreno algo resbaladizo por lo que ¡mucha precaución!.

Después de bordear la cabecera del Barranquillo del Moro se llega a la Degollada de La Arena, donde se podrá observar una panorámica sensacional de Agaete y Gáldar (Punta de Sardina delNorte) junto a las Montañas de Amagro y Ajódar. El Puerto de Las Nieves también es visiblemuy pequeño asi como la extensión del Valle de Agaete y los imponentes precipicios que rondan los 1000 metros de altitud y que se desmoronan desde la Cumbre de Tamadaba hacia esta vertiente.

Sin embargo el estrecho sendero no termina aqui, sino que sigue su vertiginoso ascenso para bordear un segundo barranquillo más empinado que el anterior. En este tramo se pasa justo por la base de un enorme espolón protegido por una vertical pared de piedras salientes y en cuya cima se encuentra un muro aborigen datado del Siglo XVI; es el Muro de Miguel Trejo que recorre los escarpes más intransitables y menos frecuentados de Tamadaba.

Puede subirse la pared y llegar hasta el, pero con muchísima precaución, ya que un solo paso en falso podria tener consecuencias desastrosas.. En trepadas se sube el muro en unos 20 minutos y se puede disfrutar de una vista única de la Cuenca de Guayedra y la costa recortada desde los 600 metros de altitud aproximadamente. La subida al muro puede originar crisis de vértigo por lo que se lo piensan bien aquellos que las padezcan. Para bajar no se podrá hacer por el mismo sitio, debido a su poderosa verticalidad, sino que ha de hacerse por un senderito muy aéreo paralelo al trazado original pero a mucha mayor altura.

Como en este itinerario no nos interesa subir al Muro de Miguel Trejo, seguimos avanzando por su base y se gira a la izquierda bruscamente donde aparece un punto conflictivo; el sendero se ha desmoronado riscos abajo y hay que sortear esta parte garrapateando en descenso unos 5 metros por la ladera del barranquillo, hasta enlazar nuevamente con la otra parte del camino, que continúa bordeando lomas y escarpes al borde mismo del abismo hacia los barranquillos tributarios. Sobre nosotros, a unos 25 metros se encuentra el sendero que sale desde el Muro de Miguel Trejo hacia Berbique.

A partir del tercer barranquillo, el sendero va perdiendo altura y descendiendo hacia unas terrazas abandonadas, desde donde se dirige rumbo a la gran Era de Berbique, situada en mitad del Camino de Los Romeros, en los altos de San Pedro del Valle.

El Tramo 2 es muy emocionante.

TRAMO 3: Era de Berbique - Mirador de Guayedra

Es el tramo más corto y empinado.

Desde la Era de Berbique hay fascinantes vistas de la cornisa de Riscos de Tamadaba que se alzan sobre el Valle de Agaete. Hay 3 roques muy afilados (Quesá, Rajá y Agujereá) a la izquierda, atravesados por sinuosos andenes colgados de sus paredes que rondan los 400 metros en la vertical.

Se supone que dichos andenes son intransitables a menos que se haga alpinismo por sus cortados. Normalmente suelen haber cabras salvajes (muflones) en la multitud de cuevas que hay en sus riscos.

Los roques están separados uno del otro por angostos cortados - barranqueras que desembocan en el aire y hacen recordar a minúculos "Barrancos Oscuros".

El Camino de Los Romeros, que se utiliza en las populares Fiestas de La Rama, recorre el Macizo de Tamadaba íntegramente desde su base a su cima. Es un sendero muy bien trazado, ancho y que no ofrece dificultad ni peligros, aunque debido al pronunciado desnivel que recorre, la resistencia del caminante debe ser buena en esta parte del circuito.

El camino sube de San Pedro del Valle, llega a la Era de Berbique, pasando previamente el poblado aborigen de Visvique o Berbique y continúa hacia el pinar. El recorrido total desde San Pedro se realiza en 2:30 horas de prolongada y cansina subida o mejor aún en bajada desde el pinar en sentido inverso.

Situados en la Era de Berbique, sale hacia la izquierda el segundo tramo del Camino de Los Romeros, que serpenteante entre los escarpes, sube hacia el Pinar de Tamadaba. El recorrido tiene tramos aéreos pero sin dificultad, ofreciendo majestuales vistas de todo el Valle de Agaete desde las alturas.

Hay que estar muy atentos al desvio que tenemos que tomar, pues la circular que hacemos no pasa por el pinar.

Antes de llegar a el, aparece escrito en una pared al lado de la senda una flecha blanca y la palabra "pinar" que indica que el camino de La Rama sigue a la izquierda; sin embargo a la derecha, hay una prolongación del terreno a modo de pequeño espolón que tiene un senderito mal marcado y cerrado con piedras que se dirige al Mirador de Guayedra o Vueltas del Palomar, fantástica atalaya de la Gran Cuenca de Guayedra, los gigantescos repechos de Tamadaba de esta vertiente y la sucesión de barrancos y lomos divisorios que bajan en grandes rampas desde las cimas hacia la acantilada costa.

Asimismo se vé la Playa de Guayedra, minúscula a esta altura y la de Las Arenas, hacia el oeste. La imponente formación del Faneque, con sus desplomes y la aérea cresta que lo une al pinar resulta impresionante. Una pequeñísima parte del Muro de Miguel Trejo, a unos 200 metros por debajo también se observa desde este privilegiado punto.

TRAMO 4: Mirador de Guayedra (Vueltas del Palomar) - Barranco Oscuro

Sin duda alguna el tramo más dificultuoso y arriesgado de toda la circular. No existe sendero en esta parte, debiéndose orientar el senderista como mejor pueda a través de aéreos andenes y rampas verticales. No se aconseja en absoluto a gente que desconoza el lugar, que tengan vértigo, principiantes o inexpertos.

Es este el itinerario inusual hacia Barranco Oscuro.

A la izquierda del mirador, sale un andén pegado al repecho de los riscos que caen desde la cima cubierta por el pinar y que hay que seguir como mejor se pueda hasta llegar a unas lomas que bajan en continuidad una detrás de la otra hasta unas explanadas situadas al pié de los escarpes.

El tránsito por aqui es muy arriesgado y exigente, el terreno es muy pendiente y altamente resbaladizo y al no haber sendero puede complicarse en ciertos puntos, donde se puede ayudar uno sujetándose a las tabaibas que crecen al borde de los cortados. Los desprendimientos de piedras y contínuos resbalones son tipicos por aqui, por lo que ¡mucho cuidado!.

Aún asi, si se está acostumbrado a este tipo de terrenos escabrosos, la bajada es muy emocionante y "adrenalínica".

Tras unos 40 minutos de frenético descenso, se llega a unas explanadas situadas junto al Barranco Oscuro, que baja en total verticalidad desde el pinar. Su nombre se origina debido a que no llega luz solar a su cauce perpendicular y encajonado entre dos grandes paredones del macizo, por lo que siempre está en penumbra; la bruma que casi siempre existe sobre su cabecera dá al barranco cierto aire lúgubre y misterioso. En su caida hasta la base de los riscos, el barranco zigzagüea hasta llegar a un pequeño muro de contención de un pequeñito embalse desde donde parte el Canal de Guayedra.

Desde las explanadas se bajan 2 pequeños lomos, hoy reverdecidos por las lluvias caidas y se llega a las Casas de Guayedra, de arquitectura campesina canaria y desde donde hay una vista sensacional de toda la longitud de la enorme fisura del Barranco Oscuro frente a nosotros. Aunque el barranco sea vertical, existen zonas en su intransitable cauce con algunas pocetas, visitadas únicamente por grupos montañeros.

TRAMO 5: Casas de Guayedra - Canal - Era del Lomo del Manco - Puerto de Las Nieves

Es el segundo tramo más aéreo del recorrido y puede constar como ruta única desde Puerto de Las Nieves hasta aqui por el Canal de Guayedra.

Desde las Casas de Guayedra, se baja un lomo a la izquierda (mirando hacia Barranco Oscuro) y se llega al Canal de Guayedra, que recoge las aguas procedentes del embalse al pié del barranco y las lleva a los áridos terrenos de Guayedra.

El tránsito por el canal es fácil, siempre y cuando no lleve agua y conduce directamente, bordeando lomas de acusadas pendientes a la Era del Lomo del Manco. Antes se habrán pasado 2 pequeñas galerias de agua (conveniente la linterna) de unos 100 metros y en las cuales en una de ellas hay un escalón que hace que el túnel tenga distinto nivel.

Entre una galeria y otra están los restos de la Casa de Juan Julián, situada en lo alto de un pequeño lomo y que puede ser visitada. Es una casa tipica canaria que conserva marcos de ventanas y puertas al estilo campesino de la época. Junto a ella hay numerosos bancales de cultivo abandonados.

A mitad de camino se acaba el tránsito por el canal y viene la parte más aérea y espectacular del Tramo 5, donde se bordean las laderas de los barranquillos tributarios al de Guayedra en una senda muy estrechita y resbaladiza (puede recordar al Tramo 2) que remonta en ascenso y descenso las desniveladas lomas.

En unos 50 minutos más se llega a la Era donde finaliza el Tramo 5. Desde aqui se procede a bajar nuevamente al Puerto de Las Nieves por el Lomo del Manco o al pueblo de Agaete, por el camino paralelo que sale a la derecha de la Era.

Muy Emocionante.

Degollada de La Aldea - La Inagua - Azulejos de Veneguera

Es una de las rutas más conocidas que recorre la cornisa de riscos del Macizo de La Inagua, en su estribación por el suroeste; en este punto, el macizo se corta bruscamente en un acantilado de más de 700 metros, por donde discurre el sendero del Andén de Tasarte, que lo recorre en su integridad.

El punto máximo de la caminata se localiza en el Castillete, una formación semicircular de poco más de 1000 metros en la vertical sobre la carretera que une Mogán con La Aldea.

El Castillete es un punto estratégico, ubicado en Los Quemados, fácil de identificar incluso por la noche, debido a que tiene en su cima un repetir de TV para los habitantes de Tasarte.La ruta consta de tres tramos importantes, la mayoria de ellos incluidos dentro de la Reserva Natural Integral de La Inagua.

Consiste en recorrer la banda suroeste del macizo, a pié de risco en la mayor parte de los Tramos 1 y 2 y la parte final del Tramo 3, en un itinerario de altura, pero seguro y que ofrece impresionantes panorámicas de las zonas suroeste y oeste de la isla y pequeños puntos de la Caldera de Tejeda y del Risco Faneque.

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KILÓMETROS: 13 Aprox.
DURACIÓN: 5 - 6 H.
ESTADO DEL SENDERO: En general bueno. Alerta por posibles desprendimientos en el Andén de Tasarte.
DIFICULTAD: Media - Baja
RESISTENCIA PARA INICIADOS: (T.1) Media, (T.2 Y T.3) Baja
RESISTENCIA PARA PRINCIPIANTES: (T.1) Alta, (T.2 Y T.3) Baja
TIPO DE RUTA: Comienzo y Finalización en puntos diferentes
TRAMOS AÉREOS: Si, muy seguros
COMIENZO Y FINALIZACIÓN: Comienzo en la Degollada de La Aldea y Finalización en la Fuente de Los Azulejos de Veneguera.
MUNICIPIO: Aldea de San Nicolás
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TRAMO 1: Degollada de La Aldea - El Viso - El Laurelillo - Reserva Natural Integral de La Inagua

La Degollada de La Aldea, es un espléndido mirador situado entre las cabeceras del Barranco de Tasarte y del de Tocodomán, que desemboca en San Nicolás uniéndose al gran Barranco de LaAldea, que baja por la vertiente opuesta.

Es a su vez la entrada a la sinuosa carretera que se dirige al Barrio de Tasartico.
Mirando al norte, se contempla una gran formación montañosa, que finaliza en un corte hacia la banda de San Nicolás, en forma de acantilado vertical; es El Viso, la estribación final de la Reserva de La Inagua por el oeste y por donde serpentea el senderito que nos llevará a sus cimas, cubiertas del pinar.

El inicio arranca junto a una parada de guaguas, frente a la degollada, donde sube un camino muy bien visible y que toma rumbo suroeste, obstaculizando por completo la visión de San Nicolás y permitiendo ver Tasarte.

Cobra altura rápidamente y tras una gran vuelta, se llega a una pequeña explanada donde reaparece la visión de La Aldea, quedándo Tasarte, en este caso, fuera de nuestro campo visual. La senda remonta rápidamente uno de los laderones que bajan del Viso, en un camino aéreo, perfectamente trazado y paralelo a la carretera pero a mucha mayor altura.

El ascenso es constante, quedando sobre nosostros las infranqueables cumbres del Viso, donde puede verse algún que otro pino colgado al borde del abismo.

Llegamos asi a un lugar de garrapateo fácil, pues un pequeño desplome ha hecho que el camino suba por aqui hasta recuperarlo más arriba, siempre en dirección oeste.
Ya desde el caminito aéreo del Viso, se puede ver la zona exterior del Macizo de Guguy y sus montañas más elevadas, junto a una gran extensión del valle aldeano.

Bajo nuestros pies, la zigzagüeante carretera a unos 200 metros por debajo.La referencia de que continuamos bien, la ofrece un gran pino colgado del escarpe (normalmentedesde la degollada hasta este punto se tarda unos 35 - 40 min. según velocidad de pateo), el único que encontraremos en la subida y conocido como Pino del Descansadero, donde antaño existia una cruz en memoria de un fallecido.

Tras pasar junto a el, el sendero cobra aún más altura y enfila hacia los caideros verticales del Viso, unos repechos lisos que emanan agua en épocas lluviosas, donde el sendero se pega a ellos y tras sortearlos, gira definitivamentea la derecha, dejándo de ser, desde este momento, un camino aéreo.

Nos encontramos ahora en la angosta subida hacia la zona alta del pinar, de pendiente moderada y algo cansina, que en zig-zag asciendo el último tramo de la montaña.
A esta altura ya es apreciable al oeste la Punta del Viso, el limite de la montaña antes de derrumbarse sobre La Aldea.

Tras 20 minutos de subida prolongada, se llega al fin a la cima del Viso, cubierta de un pinar disperso, conocido como El Laurelillo y mirador natural de las cuencas de Tejeda y La Aldea a la vez.
En la distancia puede verse el Macizo de Altavista, Tifaracal, Tirma y Punta Faneque. Desde el Laurelillo podemos obtener la mejor visión de todo el oeste grancanario de una sola vez. Asimismo, es el punto donde confluyen gran cantidad de rutas alternativas; Cortijo de La Inagua, Montaña de Las Monjas, Vigaroy, Montaña de La Inagua, Pino Gordo, etc..

Como en este caso nos interesa el Andén de Tasarte, hemos de excoger el sendero que viene del suroeste, marcado con un poste de madera y restos metálicos, que antaño debieron advertir eso de "Entra usted en un Espacio Natural Protegido" y del que en la actualidad no queda casi nada. Es en este punto donde comienza la Reserva de La Inagua y se extiende hacia el centro, en todas direcciones.

Sin embargo es esta la zona donde los pinos son más jóvenes, debido al repoblamiento forestal al que está sometido todo ese área, quedándo los de mayor envergadura en las zonas colindantes con los barrancos que de la reserva bajan hacia el de La Aldea.

Siguiendo la senda que se interna en el pinar, en un maravilloso silencio y con vistas excepcionales (si no hay presencia de niebla, muy común en meses frios), se asciende siguiendo los mojones indicativos hasta llegar al comienzo del Andén de Tasarte.
Para llegar a el, se subirá una pequeña loma que cae desde una de las laderas de la Montaña de La Inagua, que queda frente a nosotros y donde a cierta altura se bifurca en dos: el que sigue a la izquierda bordea la montaña por su zona interna, por un caminito muy cómodo denominado "La Escalera" y que finaliza en la Degollada de Las Brujas.

Sus vistas se ofrecen hacia las zonas de las Casas de La Inagua y laderones que bajan de la Montaña de Las Monjas por esta vertiente.

El camino de la derecha, continúa en ligero ascenso hacia el comienzo del espectacular Andén de Tasarte, por la banda opuesta y con vistas a los barrancos y Macizo del Suroeste.

TRAMO 2: Andén de Tasarte - El Castillete - Degollada de Las Brujas

Aunque la senda es conocida como "Andenes de Tasarte", es en realidad un único andén el que recorre toda esta fachada de riscales, en un sendero aéreo y seguro y muy cómodo, aunque hayan zonas con excesiva acumulación de pinocha.

Las formaciones rocosas de la Cumbre de La Inagua, donde nidifican multitud de aves, debido a que es un lugar inacessible al ser humano, son preciosas, acompañándonos durante la travesia por este tramo.

Es conveniente no salir nunca del sendero principal; aunque las probabilidades de caer la vacio son muy pocas, la presencia de pinocha y el ser un lugar donde se originan derrumbes de rocas y caidas de árboles (sobre todo tras las lluvias), podria aumentar la posibilidad de un percance negativo.

Durante el trayecto encontrarás algunos troncos enormes caidos desde las alturas y que fueron destruidos por el fuego del verano de 2007. Se sortean sin dificultad, debiéndose bordear siempre por su lado más interno y no por el que queda expuesto al abismo.

Actualmente se ha producido un derrumbe a mitad de sendero, debido a las fuertes lluvias caidas este invierno; se bordeará de igual forma que los troncos, con mucho cuidado.

Las vistas desde el Andén de Tasarte hacia el larguisimo Barranco de Tasarte que queda a unos 800 metros por debajo es impresionante, asi como de las laderas que lo cierran y sirven de divisorias para separarlo del de Veneguera, a la izquierda y del de Tasartico a la derecha, aunque en este último caso es algo más que una ladera lo que separa estos dos barrancos.

El Macizo del Suroeste queda ahora frente a nosotros, Montaña Lobas, Risco Grande, Mogarenes y Guguy en lo más occidental, con Los Cedros, Cebuche, Las Vacas, Morro del Pino, Los Hogarzos,etc.

La sucesión del contraste de todas estas montañas, los barrancos que las fisuran y el mar de fondo es realmente espectacular.

Tras 40 minutos andeneando, bordeamos una gran barranquera vertiginosa que cae desde la cima y donde se halla una fuente, la cual sirve de bebedero a las aves que por alli habitan. Esta curva finaliza en su llegada al Castillete, el punto de máxima altura por donde pasa el sendero (1160 m.) exceptuando las cimas de las montañas.

Puede subirse a el, garrapateando por uno de sus laterales y observar la imponente panorámica que ofrece, siendo las más espectaculares las que dan al abismo, sobre los 1010 metros de altura en vertical y hacia toda la Reserva de La Inagua, que se extiende como una gran alfombra verde hacia el centro de la isla.

Para subir al Castillete habrá que salirse del sendero principial, por lo que hay que tener atención de recuperarlo después. Hay mojones indicativos.

El camino continúa en ligero ascenso con varias pendientes cortas y moderadas hacia la falda de la Montaña de Los Hornos, donde podemos ver los antiguos hornos de piedra utilizados en la extración de brea y resina.

En este punto, nos encontraremos sumergidos en el corazón del pinar; solo el piar de las aves y el correr del agua (si ha llovido) serán los únicos sonidos que escuchemos.. Llegamos asi a la trifurcación de pistas forestales de la Degollada de Las Brujas, conocida porque en el centro de la división de senderos hay un pino.

Se cuenta que antaño las brujas realizaban sus aquelarres por estas latitudes, por la que fué bautizada asi el nombre de la degollada y la montaña vecina.

La pista que continúa recta hacia el sur se dirige a la Presa Cueva de Las Niñas, Degollada del Agujero y Cruz de San Antonio, por tanto, en este, caso no nos interesa tomarla. La que viene del noroeste es la que enlaza con las Casas o Cortijo de La Inagua, por La Escalera ¿recuerdas?.. esta tampoco la cogemos.

La que desciende al suroeste es nuestra opción, pues se dirige sin pérdida a través del silencioso pinar al Aula de la Naturaleza de Ojeda - Inagua.

TRAMO 3: Degollada de Las Brujas - Aula de la Naturaleza - Barranco de Ojeda - Charcos Azules - Barranco de Los Palos - Azulejos de Veneguera

El descenso por la pista que lleva desde la Degollada de Las Brujas al Aula de la Naturaleza puederesultar algo cansino, básicamente porque el tránsito por pista forestal a pié es monótono. No obstante el silencio de la reserva y el murmullo del viento rozándo las acículas de los pinos pueden experimentar una buena relajación.

Tras 30 - 40 minutos de bajada permanente, se llega al Aula, donde existe a disposición del senderista un grifo de agua fresca y donde podemos reponer las cantimploras.Es común ver a personal de Medio Ambiente en las fincas de la casa o transitando en todoterreno por las pistas de la reserva.

La via continúa al suroeste, cruzando varios barranquillos que vienen de las zonas altas y los cuales llevan agua si ha llovido recientemente.

Tras 20 minutos de pateo, a la derecha, aparece un gran mojón que advierte que hay que abandonar la pista y retomar un senderito que empieza su bajada hacia Los Azulejos, atravesándo el Barranco de Ojeda, cruzándo su cauce y retornando por la ladera de enfrente.

Como referencia habremos pasado junto a un gran pino caido, fulminado por el incendio.
Pasamos junto a un solapón que tine dentro un pino y paralelo al margen del barranco, que tiene bellos pilancones, empezamos el descenso definitivo del itinerario.

El Barranco de Ojeda, en sus tramos más bajos, posee unos caideros excepcionales por donde se precipitan grandes saltos de agua que van llenando las pocetas, algunas con varios metros de profundidad.

Estos caideros son visibles, en parte, desde el sendero, que en descenso prolongado nos conduce a los Charcos Azules, unos pilancones profundos donde puede uno refrescarse si la ruta se realiza en meses de estio.

Hay que cruzar los pilancones y seguir el camino de la ladera opuesta que sigue en descenso junto a la hermosa Montaña de Los Azulejos y pasando cerca de los Charcos de Las Aneas, en el Barranco de Los Palos.

Este también tiene espectaculares cascadas, pero su orografia es más escarpada que la de su vecino. La bajada final se efectúa por la loma muy resbaladiza que pasa cerca del Caidero de La Manta, un salto de agua visible desde la carretera Mogán - La Aldea.

El camino finaliza garrapateando y llegando a una antigua fuente tapada con hormigón, al pié de la carretera y de la montaña de colores, sobre el inicio del Barranco de Veneguera.

Una de las rutas por La Inagua más bonitas y de vistas muy significativas.

Túnel - Canal Siberio a Pino Gordo

Es una ruta subterránea que recorre la afilada cresta montañosa que separa el gran Barranco de La Aldea de sus afluentes (Vigaroy, Garabateras, Pino Gordo y otras barranqueras más pequeñas que desembocan en el Embalse del Caidero de La Niña o en el propio barranco), al oeste de la Reserva de La Inagua.

Se caracteriza por ser un túnel - galeria que trasvasa las aguas de la Presa de Siberio, cuando esta rebosa en épocas de fuertes lluvias o en sus contínuas pérdidas, característica muy común de este embalse, hasta los áridos terrenos de La Aldea, pasando previamente por el Valle de Pino Gordo.

El canal recoge las aguas del embalse y a través de las entrañas de los barrancos de Vigaroy y Las Garabateras, las lleva a Pino Gordo, donde sale a la superficie y continúa rumbo a San Nicolás por medio de una gran tuberia de hormigón.

Aunque no es una ruta propiamente dicha, este canal puede ser visitado, en una caminata por el interior de la tierra de hora y media aproximadamente y no apta para personas con aprensión a los espacios cerrados y oscuros.

La galería tiene una longitud aproximada de poco menos de 2 kilómetros, con solo dos aberturas - respiradero al comienzo de esta; uno en el cauce medio del Barranco de Vigaroy y otro en el interior de una de las paredes que sirven de ladera al de Las Garabateras, justo por encima del Caidero de La Niña.

A partir de aqui y hasta llegar a Pino Gordo no existe ninguna salida, por lo que hay que tener precaución en este último tramo.

Obviamente carece de paisaje, sin embargo ofrece una gustosa sensación para los amantes de este tipo de "rutas alternativas" a las habituales.

Cuando la presa rebosa, se puede ver en el interior del túnel las carpas que son arrastradas por el flujo de la corriente de agua desde el embalse hacia el canal; es muy curioso ver peces saltar dentro de la cueva, por lo que, aunque insólito parezca, se puede pescar dentro del túnel.

Se puede comenzar desde Siberio - Pino Gordo (en descenso, excepto un tramo ascendente de poca importancia pasando Las Garabateras), o viceversa, toda en ascenso poco prolongado.

Como es natural, no existe luz natural en ninguno de los tramos (exceptuando las dos aberturas -respiradero), por lo que obligatoriamente se ha de llevar lámparas halógenas de gran potencia o linternas grandes con foco de luz blanca, que iluminan mejor que la tradicional luz amarilla.

Asimismo es conveniente llevar calzado impermeable y cuando lleva mucha agua el canal también un chubasquero (hay zonas en las que las paredes rezuman agua).

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KILÓMETROS: 1,5 - 2 Aprox.
DURACIÓN: Por lo general no menos de 1 H.
DIFICULTAD DEL SENDERO: No existe sendero, el camino es a través del canal. Hay zonas conrocas sueltas, mohosas y resbaladizas.
RESISTENCIA: Muy baja.
TIPO DE RUTA: Comienzo en un punto y finalización en otro diferente.
COMIENZO Y FINALIZACIÓN: Comienzo en el murallón de contención de la Presa de Siberio y Finalización en el Barranco de Pino Gordo, debajo de las casas.
MUNICIPIO: Tejeda - Aldea de San Nicolás
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La galeria tiene una altura de 1,70 metros aprox, con zonas irregulares más altas y otras con presencia de estalactitas (las personas muy altas tendrán que encorvarse un poco). La anchura es suficiente como para permitir su tránsito por el interior.

Obviamente las medidas son inexactas, ya que hay tramos más estrechos y otros más anchos.La oscuridad es absoluta y solo se oye el rumor del agua (si corre por el cauce del canal) y el sonido de nuestros propios pasos.

No existe ningún desvio en el interior de la galeria, por lo que es imposible perderse dentro de ella (es una pregunta que me han hecho en varias ocasiones y que angustia bastante, ya que el simple hecho de pensar que uno pueda perderse en el interior de la tierra es muy agobiante..).

A pesar de que parezca lo contrario y debido a que se trata de un túnel - cueva artificial, su tránsito puede ser bastante cómodo, siempre y cuando se vaya mentalizado a lo que se propone realizar.

Las paredes son lisas e irregulares al igual que el suelo, que (al menos cuando yo lo hice) no tiene hoyos ni agujeros grandes que pueda provocar un susto al senderista con su consecuente subida de adrenalina. La profundidad depende de la cantidad de agua que lleve el canal; puede ser desde seco totalmente a mitad de la pantorrilla, si lleva mucho caudal.

Reiterar nuevamente que deben abstenerse todos aquellos con fobia a los espacios cerrados y más aún subterráneos.. en este caso se podria pasar muy mal.No hay cobertura de tf. en todo el trayecto.

Tomando la pista de tierra que se dirige al murallón de contención del Embalse de Siberio, desde la carretera de las presas de La Aldea, se llega al dique contenedor, donde se cruza, dejando a un lado el rebosadero del embalse.

Desde aqui hay una espectacular panorámica del Barranco de La Aldea y la Presa del Caidero de La Niña, a unos 100 metros por debajo de nosotros.

En la ladera que separa Siberio de Vigaroy se puede ver el escarpado Morro del Conejo y el bonito Roque Astrado, que cambia de tonalidad según la intensidad del sol; más hacia el oeste, el sendero serpenteante que sube el lomo en dirección hacia Vigaroy.

En la vertiente opuesta están los riscos que caen desde la próxima Mesa del Junquillo. Al cruzar el dique de contención de Siberio llegamos a un pequeño sendero por el cual discurre una tuberia y que se dirige a un costado de la ladera del barranco donde se encajona la presa y donde hay una abertura en forma de media luna ancha; es el inicio del canal.

Una vez en su interior, se sigue el curso natural de la galeria, en ligero descenso (cuidado con los resbalones) y en unos 25 minutos nos acercamos a la primera abertura - respiradero; hemos llegado al cauce medio de Vigaroy, en mitad de un enorme caidero escalonado tipico de la orografia de este bonito barranco y al lado de una ladera de picón.

Es la única salida que tiene el canal hasta llegar a Pino Gordo, pues la abertura de Las Garabateras está en un acceso intransitable y es imposible salir por ella, por tanto quien no desee continuar, esta es la única alternativa de finalizar el recorrido.

Al continuar, llegaremos a un punto donde hay un ligero ascenso, muy sutil, para posteriormente comenzar un descenso prolongado y permanente hasta terminar el tránsito por la galeria. A unos 20 minutos de la primera abertura se encuentra la segunda, situada en un escarpe de dificil accesibilidad desde fuera, en el Barranco de Las Garabateras, caracterizado por ser muy abrupto.

Tras pasar este segundo repiradero ya no existen más salidas naturales del túnel y en 30 minutos más aproximados, se vislumbra la luz de salida en el Valle de Pino Gordo, por debajo de las casas del mismo nombre.

Sin embargo el canal no termina aqui, sino que sigue su curso hacia La Aldea, pasando antes otra galeria de unos 150 metros de largo (conocida entre los que hacen la ruta a Pino Gordo) y la cual habrá que atravesar (puede hacerse por encima, subiendo el lomo que queda sobre ella) y llegando al otro extremo del canal, que desciende a San Nicolás cruzando una enorme finca.

Es un recorrido intenso, en casi hora y media se atraviesa la enorme cresta, que normalmente en ruta habitual se recorre en unas 4-5 horas.

San Pedro del Valle - Tamadaba - Los Berrazales

Una de las circulares más conocidas y hermosas que atraviesa una gran parte del Parque Natural de Tamadaba. El Camino de Los Romeros recorre los casi 900 metros de altitud de la estribación del Macizo de Tamadaba, en la vertiente hacia el Valle de Agaete.

Es una senda que serpentea los poderosos escarpes, caracterizados por su abrupto relieve, de altos riscos y paredones, con muchos puntos de inaccesibilidad, o bien sorteados mediante escalada en montañeros experimentados en este campo.

El sendero sube desde el barrio agaetero de San Pedro del Valle, cruzando en vertical todo el acantilado hasta llegar al famoso pinar, donde lo cruza y desciende posteriormente por Los Berrazales, en las zonas altas del Valle de Agaete.

Asi podemos dividir la ruta en el tramo de ascenso (muy acusado en su tramo inicial de La Rama), de ligero llaneo a través del Pinar de Tamadaba y suaves subidas y el posterior descenso por El Hornillo y El Sao (pendiente moderada), hasta finalizar en Los Berrazales.

A parte de las preciosas panorámicas que se ofrece durante todo el recorrido, cabe destacar la escarpadisima orografia del macizo, donde en su tramo inicial, en menos de 3 kilómetros, se sortea un desnivel de casi 900 metros.

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KILÓMETROS: 10 Aprox.
DURACIÓN: 6 - 7 H.
ESTADO DEL SENDERO: Excelente en toda la circular
DIFICULTAD: Baja
RESISTENCIA PARA INICIADOS: Media - Baja en general
RESISTENCIA PARA PRINCIPIANTES: Tramo 1: Muy Alta - Exigente, Tramo 2: Media - Baja, Tramo 3: Media - Baja
TIPO DE RUTA: Circular
COMIENZO Y FINALIZACIÓN: San Pedro del Valle de Agaete
TRAMOS AÉREOS: Si
MUNICIPIO: Agaete - Artenara
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TRAMO 1: Camino de Los Romeros - Pinar de Tamadaba

Es el famoso sendero que se realiza en las populares Fiestas de La Rama, donde los vecinos del valle suben al pinar de madrugada, portando linternas o antorchas, a recoger ramas.

La estribación del Macizo de Tamadaba por esta vertiente, se corta en un brusco cantil, de más de 800 metros de altura, cuyos escarpes se desmoronan con una verticalidad sumamente impresionante sobre el Valle de Agaete.

El ascenso del Tramo 1, por tanto, es prolongado y contínuo, salvando ese desnivel en poco menos de 3 kilómetros. Sabiendo esto, para la subida inicial se requiere de una resistencia fisica importante, ya que el esfuerzo es considerable.

Cruzándo el Barranco de Agaete, a la altura de la plazoleta de San Pedro, frente al bar, se inicia el Camino Real de Tamadaba, bien señalizado con un gran cartel y utilizado antaño para la comunicación entre este punto de la isla y las zonas cumbreras, en particular Artenara, varios de sus pagos y la Cruz de Tejeda. Se llega asi a una gran cuesta de asfalto, que termina junto a una casa, donde por su parte trasera, comienza el fabuloso ascenso del Camino de Los Romeros.

El desnivel se hace pronto muy acusado y subiendo unas "escaleras" naturales del terreno, flanqueadas por algunas farolas dispersas, se llega a un tramo de ligero llaneo, antecedente de la espectacular subida que nos espera en el escarpe que queda frente a nosotros.

A un lado, podemos ver un bonito estanque con forma oval y al otro, un profundo tributario del Barranco de Agaete; es el cauce bajo del Barranco de Maria, una barranquera muy vertical que desciende empinada desde las cumbres del macizo hasta el valle. Gran parte de su cauce es totalmente intransitable, al estar flanqueado por cortados vertiginosos en sus laterales y a la fuerte pendiente por donde discurre.

Muchos se aventuran a ascenderlo mediante trepadas muy laboriosas y dificultosas. Tras llanear, llegamos a la subida zigzagüeante hacia una pequeña fuente que emana agua contínuamente, bajo un poderoso caidero.

Cruzamos el desnivelado lecho del Barranco de Maria de izquierda a derecha (evitar el senderillo que continúa a la izquierda antes de cruzar el barranco) y comenzamos el ascenso prolongado a través del primer escarpe del macizo, hasta llegar en unos 20 minutos de frenética subida al Poblado Aborigen de Visvique o Berbique, el conjunto de cuevas artificiales oradadas en un risco de dificil acceso, en la Montaña de Berbique.

Vistas desde lejos parecen un panal de abejas, junto a la tierra bermeja y apiconada que las rodean.

El sendero gira ahora a la izquierda, tras rebasar un terreno resbaladizo de picón suelto en la zona inferior de las cuevas y continúa su imparable ascenso hacia una zona de belleza insuperable; formada de picón, la piedra volcánica muestra aqui toda su lindeza.
En angostos zig-zags, pasando ante creaciones de roca viva de fotografia obligada, llegamos al final del primer escarpe.

A un lado puede verse la Rajá, la Quesá y mas retirada la Agujereá, tres enormes roques sustentados por paredones de una verticalidad imponente y atravesados por sinuosos andenes, donde habitan cabras salvajes.

Separan estas tres grandes prominencias, unas fisuras en corte limpio y vertical, dando la semejanza a pequeñas barranqueras perpendiculares y tan encajonadas que la luz del sol no llega a sus fondos, por lo que semejan a "pequeños Barrancos Oscuros" del sector de Guayedra.

Estos roques solo pueden ser visitados en su cima, ya que el resto es impracticable; las caidas que se observan desde sus cumbres hacia el abismo son descomunales.

Tras pasar la bella zona de picón, llegamos a la Era de Berbique, referencia que marca varios desvios hacia Tamadaba o hacia el Lomo del Manco. Ahí nos deleitaremos con la hermosura de los Riscos de Tamadaba, en un entorno solitario, silencioso.. custodiado por los majestuosos paredones que "sostienen" el pinar visible en las alturas.

Desde la Era de Berbique parte el sendero altamente aéreo que desde este punto enlaza con el Lomo del Manco y con el Puerto de Las Nieves; es el desvio que aparece hacia el oeste (senda estrechita) y que en este caso no nos interesa coger.

El Camino de Los Romeros continúa a la izquierda, subiendo una pequeña rampa arenosa y junto a un cartel indicativo que detalla la ruta, su orografia, flora y fauna.

Dejamos atrás una especie de chimenea artificial de piedra y ascendemos vertiginosamente el segundo escarpe, aún más empinado que el primero. A partir de aqui, las vistas comienzan a ser impresionantes, destacando, ante todo, el enorme desnivel del macizo.

Tras varias revueltas llegamos al último tramo empedrado en zig-zag, dejando a un lado una escorrentia pétrea que enlaza con el Camino de La Tuberia, una senda que desciende el macizo de forma más "exigente" que la habitual, al hacerlo fuera del sendero general (solo para gente experimentada).

Los zig-zags llevan a pequeños miradores que dan a la Cuenca Hidrográfica de Guayedra (Vueltas del Palomar), desde donde se visualizan los barrancos verticales de la zona de Guayedra (Altavaca, Guayedra, Barranco Oscuro, Palo Blanco, La Palma, etc..) separados en rampas y el majestuoso Risco Faneque.

Estos miradores se sitúan en lo alto de la cresta divisoria que separa el sector de Guayedra del de Agaete.

El último serpenteo del camino desemboca directamente en el Pinar de Tamadaba, a 900 metros de altura de San Pedro del Valle, en la "zona de lápidas", llamada asi por las numerosas lápidas funerarias existentes en el lugar; alli reposan las cenizas de los que han querido descansar permanentemente en este agraciado entorno.

Desde aqui, las perspectivas hacia el Valle de Agaete son increibles, destacándose de fondo las Montañas de Ajódar y Amagro, Guía, Gáldar y el lejano Puerto de Las Nieves en la escalonada costa del noroeste.

Los lomos que cierran el valle, por sus laterales, son altisimos y terminan en verdes llanuras espléndidas que se extienden por todas sus cimas.

TRAMO 2: Pinar de Tamadaba - Área Recreativa de Los Llanos de La Mimbre - Carretera general Tamadaba-Artenara

Transitar por el Pinar de Tamadaba es un auténtico privilegio; el "pinar de las alturas", como muchos lo designan al estar "colgado" literalmente sobre los acantilados del macizo, posee una magia y un entorno que te envuelve.. su silencio, su frondosidad, la belleza de sus escarpados paisajes.. te hacen desconectar del resto del mundo, aunque Tamadaba no es, precisamente, un lugar que se encuentre apartado de la civilización.

El sendero de la circular continúa pinar adentro, hacia el sur, recorriendo y atravesando una gran parte del parque. Existen muchas bifurcaciones del sendero; siempre han de tomarse las que tengan muretes de piedra en los laterales del camino, o bien, el que indique la flecha con el número 7 ¿recuerdas?.. pues si, se trata de la misma ruta que viene de Artenara y que ya se detalló en la ruta "Artenara - Faneque - Puerto de Las Nieves".

Asimismo, también aparecerán varias pistas que se irradian en todas direcciones; no tomar ninguna, solo el camino principal. Pasaremos junto al "Sendero de Los Cipreces" que dejan en el lado opuesto las Presas de Samsó, para seguir en ligero ascenso serpenteante hasta la pista forestal general que cruza la reserva.

El último ascenso hacia esta pista tiene un letrero en madera que pone "Camino a San Pedro". Tomando rumbo sur, pasamos una cadena que impide el paso a los coches al interior del parque y llegamos a un cartel que pone "Lomo Caraballo", donde finaliza la pista en la zona de barbacoas, próximo al Área Recreativa de Los Llanos de La Mimbre. La via muere definitivamente más adelante en la zona de aparcamientos de Tamadaba.

Salimos del parque tomando la senda asfaltada que sube a la izquierda; es la carretera general que lleva a Artenara. Durante 15 - 20 minutos caminaremos por la via, abandonándola en un desvio que aparece a la izquierda y que pone "Camino del Hornillo" en la Degollada del Humo.

TRAMO 3: Pinar - Presa de Los Pérez - El Hornillo - El Sao - Los Berrazales - San Pedro del Valle

Es el tramo final, todo en descenso, la última parte de desnivel moderado. Una vez abandonamos la carretera, una senda en descenso nos conduce hacia el pinar nuevamente, pero por la vertiente de Artenara y algunos de sus pagos (Coruña) y la zona de Lugarejos.

Hay muchos desvios en el interior, siempre se tomarán los que tengan muretes de piedra en sus lados o bien tomar siempre el desvio de la derecha; los de la izquierda bajan al valle por zonas más escarpadas.

A través del pinar, comenzamos una serie de zig-zags que cruzan varios barranquillos que bajan de las cumbres hasta el valle y tras casi una hora y poco más de bajada contínua se llega a la Presa de Los Pérez, donde cruzamos su dique de contención hasta salir a la carretera que une el valle con Artenara.

Desde el murallón hay una vista imponente de la zona alta del Valle de Agaete, en la cabecera muy escarpada del Barranco de Agaete junto a un gigantesco caidero semejante a un inmenso escalón. Debemos transitar un trecho por la calzada, dirección Agaete y abandonarla en el primer desvio a la izquierda que pone "El Hornillo".

Esta via se dirige rápidamente a este pago agaetero y tras descansar en la plazoleta junto a su pequeña ermita, procedemos el descenso final de la circular.

Desde la ermita, tomaremos el camino que sale a la izquierda (el de la derecha lleva a las casas - cueva situadas al pié de los riscos, muy bonitas, por cierto) y que inicia la bajada zigzagüeante a través de un caminito estrecho y pétreo.Pasa al lado de varias barraqueras empinadas hasta conectar con el Camino Real del Sao - Los Berrazales.

El desnivel se hace más notable, teniendo ante nosotros una panorámica del valle, desde su cabecera y de la estribación del macizo, en paredones, sobre este. Al fondo, Agaete.
Tras pasar junto a un antiguo molino de agua, cruzamos el angosto cauce del Barranco del Sao, que baja de un lateral y donde el camino da una curva y gira a la izquierda, para descender por la vertiente opuesta.

Llegamos asi a las Casas del Sao, una serie de viviendas, la mayoria abandonadas, construidas al pié de los riscos, que por cierto, desde este punto tienen un aspecto descomunal. Grandes caideros por donde caen cascadas altisimas coronan las cimas.

El sendero finaliza en la carretera que lleva a Los Berrazales, cerca de un aparcamiento; se puede dejar el coche aqui y finalizar el circuito, pero la ruta descrita termina más abajo, en San Pedro.
Durante 15 minutos caminaremos por la calzada, subiendo una prominente cuesta hasta salir al Mirador de Los Berrazales; 100 metros por debajo se ve el antiguo hotel - balneario y las fincas situadas en torno a el.

Abandonamos la carretera en la primera curva, a la izquierda donde serpentea un caminito a través de un lomo, que entre pinos, conduce a la carretera general situada más abajo. Este sendero evita el tránsito total hasta aqui por la calzada.

Una vez en Los Berrazales y con los escarpes de Tamadaba nuevamente a nuestro lado, cruzamos un pequeño puente y bajamos hasta San Pedro por asfalto.

Puede descenderse hasta este barrio a través del cauce del barranco, pero la excesiva vegetación crecida y los cercados cerrados con alambre de las fincas próximas imposibilitan gran parte de este trazado. Aún asi, con paciencia puede hacerse.

La circular finaliza en el mismo punto en que la comenzamos, cerca del bar, junto a la plazoleta en San Pedro del Valle.

Si llegas justo a tiempo de la puesta de sol, verás los Riscos de Tamadaba con unas tonalidades exquisitas que bañan sus altos escarpes y la multitud de cuevas naturales que los custodian.

Tirma - Montaña de La Cueva del Humo

La Finca de Tirma, propiedad del Cabildo de Gran Canaria, se extiende desde los grandes acantilados costeros del Andén Verde, hasta las cimas de Artenara, atravesando la Cuenca del Risco de Agaete, entre Tamadaba, al norte y Altavista al sur.

Con sus más de 1300 hectáreas, está cubierta principalmente de pinar, que se expande en todas sus direcciones, recorriendo una zona montañosa baja, pero en algunos puntos muy escarpadas y que sirven de lomos divisorios a los principales barrancos que atraviesan la finca junto a sus tributarios; los más conocidos son los de Guguy Grande, Guguy Pequeño, Hoya del Laurel y Pino Gacho. La mayoria desembocan en el Barranco del Risco, que queda, en parte, fuera de la confluencia con la reserva.

Todos estos barrancos nacen en las zonas más altas de Tirma, en su unión con el Macizo de Tamadaba al norte y se caracterizan por ser cortos, muy encajonados, profundos y de laderas tremendamente escarpadas. Sus lomos divisorios son altos, arriscados y en su mayoria poseen laderas de inclinación muy acusada, recubiertas por el pinar y formando hoyas (pequeñas cuencas profundas), por donde discurren algunos de los tributarios de los barrancos principales.

La finca está delimitada al norte por el gigantesco escarpe de Faneque, al oeste, por el acantilado del Andén Verde, al sur por la Montaña de Tirma, la de Cueva del Humo y los barrancos que desembocan en La Aldea y al este por el Pinar de Tamadaba - Altavista.

El itinerario a seguir bordea la Montaña de La Cueva del Humo, una formación que se eleva 900 metros en la estribación final y más baja del Macizo de Altavista en su llegada a San Nicolás.

El monte es muy llamativo, ya que, aparte de ser la zona más elevada, antes de que el Macizo de Altavista se desmorone definitivamente sobre el gran valle, destaca su caracteristico colorido, debido a la formación azulejos presente en sus desniveladas laderas.

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KILÓMETROS: 10 Aprox.
DURACIÓN: 4 - 5 H.
ESTADO DEL SENDERO: Bueno en todos los tramos
DIFICULTAD: Baja
RESISTENCIA PARA INICIADOS: Baja
RESISTENCIA PARA PRINCIPIANTES: Media
TIPO DE RUTA: Puede hacerse en circular o comenzar en un punto y finalizar en otro diferente
COMIENZO Y FINALIZACIÓN: Entrada oeste de Tirma
TRAMOS AÉREOS: No (excepto si se toma el andén superior de la Montaña de La Cueva del Humo)
MUNICIPIO: Aldea de San Nicolás - Artenara
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El inicio arranca en el acceso, desde el Andén Verde, a Tirma, a través de una aérea pista de tierra, que serpentea en ascenso entre los acantilados, dejando al sur la Montaña Sagrada de Tirma, con mucha historia aborigen. El conducir este tramo puede impresionar, debido a las imponentes caidas que se ofrecen a la izquierda.

La via finaliza en la entrada cerrada con cadena a la finca; solo con un permiso especial de Medio Ambiente, se puede atravesar la reserva en coche y salir por Artenara. Sin embargo, el mal estado de la pista forestal en ciertos tramos, hacen que este itinerario sea todo una aventura y se limite solo a vehiculos todoterreno.

Frente a la caseta del guarda hay una pequeña explanada donde pueden dejarse los coches e iniciar la ruta a pié, traspasando la cadena e internándonos en el pinar.
La primera parte de la circular es por pista; en llaneo inicial, se sigue su curso dirección Altavista, cuya estribación es bien visible desde aqui.

Por la banda contraria, se puede observar distintas panorámicas de la Cuenca del Risco, Faneque y Tamadaba en las alturas.

Aparece un desvio a la derecha; no se debe tomar, pues sube a la Montaña de Tirma (aunque si tienen ocasión de subir háganlo.. verán que vistas de todo el Andén Verde desde su punto más alto), debiéndose continuar por la via principal.

Todas las laderas y lomos que rodean la finca aparecen cubiertos de un pinar joven, delatado por el poco grosor del tronco de los árboles, pero que inundan las áridas lomas de un verde resplandeciente.

Tras 20 minutos de andadura, se nos presenta una clara bifurcación; hay que tener mucha precaución, pues si hay algo que abunda en el interior de la finca son las constantes bifurcaciones y trifurcaciones de pistas forestales, que se irradian en todas direcciones.
En este caso, tomamos la pista de la derecha, dejándo la de la izquierda, que sigue en ligero ascenso hacia el norte, para el regreso.

La pista enfila hacia una pequeña vivienda, en la zona conocida como La Piedra del Agua, al pie mismo de la Montaña de La Cueva del Humo, que sobresale hacia el este. Viene ahora un llamativo sendero de colores, debido a la formación azulejos, que a modo de andén ancho, bordea la montaña; hay tramos naranjas, violetas, verdes, azulados, amarillos, rojos, púrpuras, etc.. que le dan al camino una imagen bellisima.

Sin embargo, paralelo a este camino, existe un andén que también bordea la montaña, hasta cierto punto, a unos 20 metros de alto sobre la senda principal. El senderillo es estrecho y obviamente aéreo, pero para los que les guste variar las rutas e ir por lugares más inaccesibles, se los recomiendo.

El inicio de este andén viene en la zona alta de la vivienda, junto a unos bancales y que rápidamente cobra altura por el laderón de la montaña. Como referencia puede seguirse una tuberia de hormigón abandonada que atraviesa el monte y llega a San Nicolás, por la vertiente opuesta.

Hay tramos muy estrechitos, los cuales habrá que sortear rozándo casi el escarpe con nuestra espalda, pero la visión desde aqui de la cresteria del Andén Verde, de la Montaña de Tirma y del profundo Barranco del Salado a nuestros pies es increible.

Al oeste, una vista inusual del Valle de La Aldea, con los Riscos de Las Gambuesillas (Riscos de La Orchilla), La Marciega, El Roque y la playa de fondo.

El andén está limitado por un escarpe vertical de la ladera de la montaña, poniendole fin. Ahora, deberán bajar por garrapateo hacia la senda principal colorida, que aparece a unos 15 metros por debajo de este punto.

La falda oeste de Cueva del Humo tiene una belleza insuperable; además de las franjas de colores que la fisuran en la horizontal, multitud de cuevas de todos los tamaños y formas posibles, nos dán la bienvenida por este tramo.

Algunas situadas a muchisima altura, pero con una configuración tan bonita y llamativamente curiosa, que parecen haber sido creadas a voluntad propia.

Siguiendo el curso natural del camino, empezaremos a dar la gran vuelta a la montaña, por la vertiente hacia La Aldea, pasando de sus laderas ensombrecidas y húmedas del oeste, a las áridas soleadas del sur, pasando cerca de la Cruz del Siglo, de posición estratégica dominando todo el gran valle.

A nuestros pies, bajan rampas muy suaves hacia el cauce bajo del Barranco de La Aldea, donde visualizaremos grandes peñascos caidos de las alturas que contrastan entre la llanura. Justo frente a nosotros, una panorámica excelente de Los Cedros, Picacho de La Cruz, Amurgar y Los Picachos, en la estribación norte del Macizo de Guguy.

Al este, la Punta del Viso, que pone fin al Macizo de La Inagua.
El sendero desciende en pequeñas revueltas hasta llegar a una edificación donde finaliza la vuelta por la montaña; antes, se habrá dividido y el que continua por el repecho de La Cueva del Humo, sin descender, no tiene salida.

En la edificación se conecta con el Camino Real que viene de Altavista y Artenara, bifurcándose en dos: el que sigue bajando lleva hacia La Aldea, al Barrio de Castañeta, por lo que si se toma, habrá que dejar coches también en este punto; el que comienza su ascenso, a través de una angosta cañada multicolorida con la formación azulejos, se dirige al Morro de Las Tocinas, el excelente mirador de todo San Nicolás y que ya se describió en la ruta de Altavista.

Esta degollada magnífica tiene vistas hacia la zona de Tifaracal y Altavista a la vez y hacia toda la extensión del valle aldeano.

Tomamos el senderito que se dirige al norte, hacia los Llanos del Tarajalillo, una planicie rocosa cerrada al oeste por grandes riscales (Riscos del Carreño).

Tras 30 minutos aproximados de tránsito por ellos y vislumbrando siempre la zona de Tifaracal al este, llegamos a una pista de tierra que se bifurca rápidamente tras varias curvas de ascenso; este Tifaracal, oeste Tirma.

Más adelante aparecerá un desvio central; es el que viene de Altavista y en este caso no se cogerá.

Tomando la via de la izquierda, hacia el oeste, iniciaremos el regreso hacia la Finca de Tirma, pasando ante constantes desvios que se nos aparecerán. Siempre han de tomarse los de la izquierda, pues el resto enlaza con las zonas altas de la reserva y con El Risco de Agaete.

Viene a terminar en la pista general que tomamos al comienzo de la circular, en la primerabifurcación que se nos presentaba. Lógicamente ahora se tomará el desvio de la derecha, si no queremos comenzar nuevamente el circuito.

Finalizamos la bonita caminata en la entrada de la finca.

Si tienen oportunidad de visitar las cuevas de la Montaña Cueva del Humo y su camino de colores, no la desaprovechen.. es muy espectacular.

Pajonales - Roque Mulato - Taiguy

El Roque Mulato es una formación rocosa de poco más de 20 metros de alto, situado en una de las laderas del Barranco El Juncal - Siberio, sobre el Caserio de Taiguy.

El término aborigen "guy" viene a definir un lugar de "grandes precipicios", tanto interiores (Taiguy "Ta-guguy"), como acantilados costeros (Guguy).

Custodia este barranco junto a su vecino, el Roque Palmés, situado en la banda de enfrente, muy cerquita del Carrizal de Tejeda.

El conjunto del barranco, sus afluentes y los diferentes roques que lo conforman, es muy parecido a un pequeño Cañón del Colorado; las altisimas paredes, por donde discurren varios saltos de agua de entre 50 y 60 metros de alto y las creaciones rocosas erosionadas por el viento y que dan forma de rostros humanos, dan este privilegio a este árido entorno de la Caldera de Tejeda.

El Barranco del Juncal, que cambia su nombre por el de Siberio a partir de las Casas de Taiguy aguas abajo, es uno de los pocos que lleva agua en su cauce una gran parte del año; esto contrasta con los desfiladeros y pequeños cañones que desde sus laderas caen al abismo y que forman figuras recortadas y monolitos solitarios.

Los tributarios del principal, de forma escalonada, poseen en sus irregulares cauces una serie de caideros por donde discurren los saltos de agua en épocas lluviosas, muy bonitos de observar. Dichos afluentes se unen al Juncal mediante verticales escalones que los hacen, en parte, ser intransitables.

El recorrido circular se basa en bordear estos barranquillos, atravesando una zona de mesetas al pié del Morro de La Negra y llegando al Roque Mulato. Una vez en el, se desciende hacia el cauce del Barranco del Juncal y aguas arriba se retorna hacia este pueblo tejedano, pasando previamente por las Casas de Taiguy.

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KILÓMETROS: 10 Aprox.
DURACIÓN: 5 - 6 H.
ESTADO DEL SENDERO: Bueno. Hay algunos tramos de garrapateo fácil
DIFICULTAD: Media -Baja
RESISTENCIA PARA INICIADOS: Baja
RESISTENCIA PARA PRINCIPIANTES: Media
TIPO DE RUTA: Circular
COMIENZO Y FINALIZACIÓN: Barrio del Juncal de Tejeda
TRAMOS AÉREOS: No
MUNICIPIO: Tejeda
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Delante de la iglesia del Juncal de Tejeda, baja una pista hacia el sur, cruza el cauce del Barranco del Juncal y sube por el Pinar de Pajonales, donde tras varias curvas, llega a la Casa Forestal de Pajonales.

La pista continúa al sur, por Sándara y llega a la Presa Cueva de Las Niñas o baja al embalse por Ñameritas.

Sin embargo, el tramo que nos interesa está justo frente a la casa, al oeste, donde aparece una cadena que corta el paso a los coches y donde pone un letrero de "Prohibido el paso".Es una finca, que a pié si puede ser transitada y que se dirige al Barranco del Sao, un gran y hermoso tributario del Barranco del Juncal.

La bajada en largos zig-zags nos lleva a la entrada de la finca, junto a una pequeña presa. El camino pasa junto a las casas, por uno de los laterales del barranco y baja, esquivando una gran cantidad de vegetación hasta llegar a su cauce, donde lo cruza e inicia el ascenso por la banda opuesta. Desde aqui hay una vista muy bonita del Morro de Pajonales, que nos acompañará en toda la primera travesia hasta El Mulato.

Aparecen aqui diversos caideros, algunos de gran altura y multitud de formas y roques con apariencia de rostros (indios, apaches, etc), tanto en las confluencias de los tributarios como en sus laderas. La orografia da un aire del tipico oeste americano al entorno.

Siguiendo un caminito empedrado y pasando al lado de varios saltos de agua (en épocas lluviosas cae agua de todas las direcciones del barranquillo) llegamos a una zona de garrapateo fácil, a través de tosca, para sortear un declive que sostiene Las Mesillas, unas llanuras resplandecientes que tras el paso de la lluvia deja un paisaje tipico al estilo de los prados suizos.
Sin embargo, en período estival, toda esta zona presume de ser una de las más calurosas del centro de la isla.

Verdes pastizales por donde discurren varios arroyos y el ganado suelto, todo esto encabezado por las enormes siluetas del Morro de La Negra y la Montaña de Carniceria, al sur, coronados por los pinos de La Inagua.

Los prados se encuentran en lo alto de un gran acantilado que cae sobre el Barranco del Juncal, desde donde se divisan varios cañones encajonados en sus zonas altas.

Tras pasar los llanos, dirección oeste, cruzaremos una finca cerrada con valla metálica hasta pasar al otro lado, donde aparece el Roque Mulato, elevado sobre su cilindrica plataforma rocosa. Frente queda la zona sur de la Mesa del Junquillo, el Roque Palmés y de fondo Altavista. El roque tiene la forma de los tres dedos centrales de la mano en alza y juntos y el acceso a el es complicado, quedando el sendero unos metros por detrás.

Un laderón de tierra y vegetación seca lo separa del lecho del Juncal, de casi 300 metros de altura.

A un lado aparece el sinuoso Barranco del Cofre, cuyas pocetas y cascadas son muy particulares; desemboca en el Barranco de Siberio, describiendo una prolongada "S" en cuyas curvas aparecen caideros majestuosos por donde se hace rappel.

Algunos de sus pilancones tienen varios metros de profundidad y semejan a piscinas naturales. Sobre el, la cresta que lo separa de Lina y La Inagua.

El sendero de bajada al lecho del Juncal está a unos 50 metros antes de llegar al Roque Mulato, a la derecha se advierte un senderillo marcado con mojones que inicia su serpenteante descenso hacia el cauce.

El trazado es muy irregular y debido al gran desnivel de la ladera y a la presencia de matorral, a veces se pierde; la senda no es muy frecuentada.

Se debe pasar ante una pequeña era, en el descenso, antes de proceder a desviarse a la izquierda de un barranquillo, justo por debajo del Roque Mulato, cruzando su encajonado cauce. Si se tiene dudas respecto a esta bajada y debido al abandono que ha sufrido en ciertos puntos que podrian llegar a ser muy conflictivos, se desaconseja realizar esta parte del itinerario, ya que es el único descenso a Taiguy desde esta zona, a no ser que se quiera bordear el Barranco del Cofre y subir después por Siberio, pero es una variante larga y muy agotadora.

Viene a desembocar cerca de las Casas de Taiguy, unas construcciones abandonadas tipicas canarias rodeadas de gigantescos peñascos caidos de las alturas.

Si se sigue el barranco hacia abajo, llamado ya de Siberio, llegariamos en un largo trayecto a las Casas de Siberio y más abajo a la presa; o bien hacia la ruta del Junquillo o la que viene de los barrancos occidentales de La Inagua.

No obstante, el espeso cañaveral existente, complica el tránsito por el cauce aguas abajo.Queda ahora remontar el barranco, por un camino de piedras lisas, subiendo hasta su espectacular cortado en forma de "v" abierta, parecida a la del Cañadón Sombrio.

Pasamos junto a la base de grandes caideros de más de 60 metros de alto por donde caen las cascadas, cruzamos el lecho y continuamos en ascenso de zig-zag por su otra ladera.

Por encima aparece una pista forestal que viene del pueblo hasta la carretera del Carrizal de Tejeda. No se toma y se sigue el senderito que va recorriendo el margen del barranco hasta llegar nuevamente al Pueblo del Juncal de Tejeda.

Durante todo este tramo de subida, aparecerán varias rocas que parece que nos observan desde las alturas, debido a su semejanza con caras humanas.

Muy recomendable tras las lluvias.

Les sorprenderá.

Tasartico - Playas de Guguy

La "Ruta Corta" es aquella que desde Tasartico se dirige a las paradisicas playas del macizo aldeano.

Aunque su apelativo de corta es solo para diferenciarla de la que viene de San Nicolás, 12 kilómetros más larga. La corta tiene también su asunto, a pesar de recorrer solo 6 kilómetros entre ida y vuelta.

Pero 6 kilómetros de incesante subidas y bajadas a través de unas enormes cañadas, muy famosas por sus zig-zags y su posterior decenso por el barranco de la vertiente al macizo. El retorno aún se recrudece más, pues la subida se hace muy prolongada y los zig-zags parecen no terminar nunca.

Ahora bien, ir a Guguy es un privilegio y no basta con acercarse solo a sus playas con barcos de recreo.. la magia está en atravesar sus montañas e internarse en uno de los lugares más aislados y remotos de Gran Canaria.

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KILÓMETROS: 6 Aprox. entre ida y vuelta
DURACIÓN: 5 H. entre ida y vuelta
ESTADO DEL SENSDERO: Muy bueno
DIFICULTAD: Atención a no salir del sendero general y tomar bifurcaciones poco claras
RESISTENCIA PARA INICIADOS: Media
RESISTENCIA PARA PRINCIPIANTES: Muy Alta (sobre todo el tramo de regreso)
TIPO DE RUTA: Ida y Vuelta por el mismo camino
COMIENZO Y FINALIZACIÓN: Tasartico
TRAMOS AÉREOS: Si, de poca importancia
MUNICIPIO: Aldea de San Nicolás
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Bajando el pueblo de Tasartico, en dirección a su playa, el asfalto se convierte en tierra y junto a unos invernaderos, existe el acceso a unas fincas al pie de las laderas del barranco. Frente a estos invernaderos se ve un senderito que sube una loma frente a los restos oxidados de un cartel que antaño decia "Gui-Güí - Entra usted en un Espacio Natural Protegido" y es el inicio del fabuloso trazado que asciende la prolongada Cañada de Aguas Sabinas (550 m) por su margen derecho.

El ascenso es moderado y cobra rápidamente altura, hasta llegar al cauce de la cañada y cruzarlo a su margen opuesto, donde arranca en interminables zig-zags hasta llegar a la Degollada de Aguas Sabinas, el punto máximo. Toda esta subida ha de evitarse hacerse con fuerte calor, ya que el caminante podria fatigarse mucho, debido a la fuerte pendiente que presenta la zona. La cañada se sube por lo general en 45 minutos, aunque esto es muy relativo, ya que hay gente que ha tardado más de 2 horas.

Desde la degollada hay una preciosa panorámica al norte de todo el macizo y los acantilados que lo estriban hacia el mar.

Las afiladas crestas que separan los barrancos son altas y puntiagudas, dadole el aspecto aserrado tan tipico.Viene ahora el descenso por el primer zig-zag hacia la banda de Guguy, a través de la cabecera de un tributario del Barranquillo de Aguas Sabinas. El zig-zag finaliza hacia la izquierda, dando una amplia curva aérea y bordeando asi una loma escarpada.

Debajo ha quedado otro tributario (son muy numerosos, todos ellos profundos y escarpados). El aéreo sendero se extiende hacia el oeste, hasta recorrer una gran extensión del repecho que está en las alturas y comienza su sinuoso descenso en largos zig-zags hacia el fondo del Barranco de Aguas Sabinas, que es a su vez, un afluente del de Guguy Grande, que queda por la otra vertiente.

No se abandona en ningún momento hasta llegar a las Casas de Guguy, la primera la de Carmela. Previamente se habrá unido al camino principal un senderito que viene directo de la MediaLuna.

Si miramos hacia atrás y vemos todo el conjunto de riscos que hemos bajada nos sorprenderíamos; más aún sabiendo que posteriormente debemos retornarlos nuevamente.
Durante la bajada no hay que tomar ningún desvio, ni siquiera el de la Casa del Suizo, pues conduce a un lomo alto y no tiene salida.

Bajamos la casa, dejando al centro el camino que vá hacia La Aldea y llegamos a otra, la de Luky, donde se bordea y se finaliza en el cauce bajo del Barranco de Guguy Grande. Se cruza al norte y enfila hacia un espeso cañaveral, que habrá que atravesar hasta llegar a la bajada inclinada hacia la Playa de Guguy Grande.

Recuerden que para pasar a Guguy Chico (la más grande del macizo) tendrán que esperar que haya bajamar, ya que existe un saliente rocoso que divide ambas playas y que solo es transitable con marea baja.

También puede hacerse nadando, pero las olas rompen en ese punto con mucha violencia. Para pasar a la Playa de Peñón Bermejo es imprescindible calzado de agua y una bajamar absoluta. Hay que nadar una pequeña cala que se mete bajo un acantilado para llegar alli.

Ahora solo queda disfrutar de las mejores playas de toda la isla, con una postal de fondo maravillosa (las cumbres de Los Hogarzos y los barrancos que bajan de ella) y varias montañetas con forma piramidal.

Al oeste una gran pared marina se desmorona verticalmente por la zona de Tasartico; es la Punta del Descojonado, el punto más occidental de Gran Canaria.

No es conveniente regresar por Guguy Chico barranco arriba, pues la existencia del gigantesco Caidero de Las Palomas podria complicar mucho la ruta y aumentar muchisimo su duración.

Circular por los Riscos de Tirajana

CAMINO DE RISCO BLANCO - PICO DE LAS NIEVES - CAÑADÓN SOMBRIO - CAÑADÓN DEL JIERRO - AGUALATENTE

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KILÓMETROS:
16 - 18 Aprox.
DURACIÓN: 8 - 10 H.
DIFICULTAD DEL SENDERO: Alta - Muy Alta
RESISTENCIA PARA INICIADOS: Media - Alta
RESISTENCIA PARA PRINCIPIANTES: Muy Alta - Exigente
TIPO DE RUTA: Circular
COMIENZO Y FINALIZACIÓN: Risco Blanco
TRAMOS AÉREOS: Si, algunos vertiginosos
MUNICIPIO: San Bartolomé de Tirajana
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De todos los senderos que cruzan los Riscos de Tirajana, el Cañadón del Jierro junto con la Ruta de Bentejuí, son tal vez los itinerarios más significativos que atraviesan esta parte de la gran cuenca del sur.

La característica principal del Cañadón es que se trata de un recorrido básicamente aéreo en casi toda su trayectoria, que se cuelga de los inmensos precipicios situados en los riscos de mayor altura de toda la isla.

Se trata de un itinerario algo exigente y de dificultad alta, aunque el camino sea seguro y esté bien definido, aunque bien es cierto que hay tramos muy escarpados.

La ruta propuesta recorre la senda que desde el Pozo de Las Nieves (1949 m. y punto más alto de Gran Canaria) vá descendiendo por los enormes cortados de la Caldera de Tirajana, pasando por el Cañadón del Jierro y llegando a Risco Blanco, a través de los preciosos paisajes cumbreros de extraordinaria y accidentada orografia.

Los senderos que unen el macizo de las cumbres centrales de la isla con las zonas altas de los municipios sureños de Santa Lucía y San Bartolomé de Tirajana son diversos y variados, teniendo todos ellos como característica común, la de ser rutas muy aéreas que enlazan los caminos a través de grandes riscos, que superando en su mayoria los 1500 -1900 metros de altitud, forman el relieve más alto de Gran Canaria.

Estos caminos, usados desde tiempos antaños por los pueblos aborígenes para transitar desde las zonas más elevadas hasta las regiones más bajas del sur, recorren la accidentada orografia de la gran Caldera de Tirajana, que delimitada por fuertes escarpes y surcada por profundos y erosionados barrancos, constituye la caldera más grande de la isla.

Todos los itinerarios que pasan por ella, poseen un elevado valor paisajístico, desde donde puede observarse a vista de pájaro la enorme cuenca del sur y los largos barrancos, separados entre si por gigantescas crestas y cuchillos.

Subiendo desde la costa hacia el centro, por las carreteras que se dirigen a los pueblos de Santa Lucía o San Bartolomé de Tirajana, se aprecia imponente, la monumental fachada de los Riscos de Tirajana, orgullo de los tirajaneros, que "cierran" a la caldera por el norte, donde en su cima se encuentra el punto más elevado de toda Gran Canaria, el Pico o Pozo de Las Nieves, con sus casi 1950 metros de altitud.

Por toda esta "cornisa" de enormes precipicios y en cuya base, al pié de los escarpados riscos, se encuentran algunos de los núcleos rurales de San Bartolomé como Agualatente, La Culata, Risco Blanco o Lomito de Taidía, es por donde se procede a realizar la ruta del Cañadón del Jierro.

Visto desde la carretera comarcal que se dirige a La Culata de San Bartolomé de Tirajana, el Cañadón del Jierro semeja a un pequeño cañón tan encajonado y vertical, cerrado a ambos lados por inmensos paredones, que es inimaginable pensar que por ahí existe un sendero vertiginoso que lo atraviesa.

A ambos lados del Cañadón bajan empinados barrancos tan acusados y verticales en sus caidas que pueden recordar, dada su perpendicular apariencia y por duplicado, al Barranco Oscuro de la zona de Guayedra.

Cuando hay niebla sobre su cima, la estampa final viene a ser una mezcla algo "siniestra" y muy llamativa, que sin embargo invita enormemente a transitar por sus pedregosas laderas. Desde las casas situadas en la zona alta del barrio de Risco Blanco, casi al pié de la famosa formación que dá nombre al lugar, sale una pista que se dirige a unos bancales de cultivo y terrazas, atravesando varias fincas pequeñas y viviendas aisladas.

Tras pasar las primeras casas y antes de llegar a los bancales, se convierte en sendero, que en zig-zag vá subiendo la ladera a la derecha del Risco Blanco, cuya forma y color semejan, como bien se dice por ahí, a un gigantesco "pan de azúcar".

Rápidamente se cobra altura y el terreno se hace muy acusado, quedando sobre nosotros las grandes paredes de la caldera. Aunque el camino esté bien "amojonado", existen varios atajos que si se desconoce el sendero habitual, aconsejaria no tomarlos, ya que podrian equivocar al caminante y conducirlo directamente a lugares poco accesibles.

En unos 15-20 minutos de ascenso, llegamos a un estrecho e impresionante risco vertical, conocido como Paso del Perro y que mediante trepadas sin dificultad nos lleva a la cima del Risco Blanco.

Aunque el ascenso por aqui no entraña dificultad, siempre hay que tener la precaución de que elterreno no se encuentre mojado, ya que en este caso, podria resultar muy peligroso. En el Paso del Perro, hay una bonita formación con apariencia de tobogán que cae deslizante por las paredes del risco y que cuando lleva agua debe de ser todo un espectáculo para la vista; lástima que cuando esto sucede, se desaconseja subir por aqui debido a que el suelo es altamente resbaladizo y el desnivel muy pronunciado.

Desde la cima del Risco Blanco (para subir a la cima del todo hay que subir un paso vertical algo complicado pero no imposible) hay una vista grandiosa de toda la Caldera de Tirajana que se abre hacia el sur; los Barrancos de La Culata, Aguas de Tunte y Tirajana y más al sur, el profundo surco del de Fataga, junto a los lomos recortados del Macizo de Amurga que separa los dos grandes barrancos.

Desde este punto se trepa en vertical hasta llegar a la zona alta, por encima ya del Risco Blanco, donde aparece un senderito de lajas muy bien marcado, que se desvia a la derecha, cruza un barranquillo encajonado y se dirige a una ladera que remonta en empinados zig-zags hasta llegar asi a una pequeñita degollada, donde aparecen unas coladas de fuerte pendiente y las cuales habrá que trepar a modo de "escalones" tallados.

Una vez superadas, sigue el camino hacia la derecha hasta llegar a una gran tosca de menor verticalidad y bien señalizada con mojones que hay que subir hasta llegar a la base de los riscos, donde gira nuevamente a la derecha y se dirige a una zona de almendros y algunos pinos dispersos.

Sobra decir que durante todo este ascenso, las vistas de toda la cuenca del sur son tan impresionantes que puede dar una fuerte sensación de inmensidad y vacio, que a personas como yo, se les hace notar muy rapidamente.

Sorteando algunos pinos, el camino discurre por varias lomas aéreas desde donde se vé una formación rocosa con apariencia de cresta que baja desde la cornisa de riscos situada sobre nosotros y de bonita perspectiva.

Por encima se vé una panorámica de la Mesa de Las Vacas.

Como referencia decir que por aqui pasaremos también junto a una cueva de forma rectangular y escondida entre la vegetación. Después de cruzar las lomas, llegamos al final de la senda que se convierte en pista de tierra yconduce a un frondoso pinar que recubre las zonas altas.

A partir de aqui, el camino se puede hacer monótono, pues discurre a través del pinar, que a pesar de su extraordinario silencio y su mágica visión de la bruma deslizándose por las copas de los pinos, no nos evita el tránsito por la cansina pista.

Aún asi vale la pena hacer un alto por aqui y relajarse con el sonido del viento entre los árboles. Existen varios atajos, a través de los laderones para ir acortando el camino por la pista, pero todos con acusados desniveles.

Durante el recorrido llegaremos a una bifurcación de pistas, debiéndose coger la de la izquierda (la de la derecha conduce al sendero que lleva a Guayadeque y Los Marteles) hasta llegar a una gran curva donde definitivamente se nos oculta toda la visión de la zona sur, que hasta ahora nos había acompañado durante todo el trayecto.

A nuestra derecha aparece ahora La Calderilla, con su particular terreno de picón y rodeada de pinos.

En leves zig-zags, durante el tortuoso ascenso por la pista, llegamos al fin a la zona de antenas donde aparece una carretera que hay que seguir hasta llegar al mirador del Pozo de Las Nieves, situado junto a la gran estación militar totalmente vallada y que sin duda estropea el paisaje.

Estamos en la zona más alta de Gran Canaria donde podemos disfrutar de unas vistas sensacionales de San Bartolomé de Tirajana y Santa Lucía vistos desde La Cumbre. Esplendorosa visión del Roque Nublo, con su perfecta silueta y tras el, en la lejania, el Bentayga.

Por debajo del mirador, a la derecha, se vé la zona más alta del Cañadón, junto a los altisimos Riscos del Campanario y el Puntón de La Agujereada, que con sus más de 1900 metros constituyen las altitudes máximas de los Riscos de Tirajana. Siguiendo la linea de crestas en dirección sur quedaria la famosa Ruta de Bentejuí, que sale desde la Cruz de Timagada hasta llegar al Cañadón, bajarlo y continuar hasta Agualatente.

Después de disfrutar ante tal majestual panorámica, se continúa la ruta de descenso por el Cañadón del Jierro.

Antes de llegar al mirador, circunvalado por un murete de piedra, hay un tramo que no tiene muro y donde parte un sendero ancho y muy bien trazado, a la derecha, que comienza su bajada hacia la zona de pinar situada en la cabecera del Cañadón y conocida como Degollada de Piedras Blancas (hay un gran mojón del cabildo como referencia).

Visto desde aqui, puede recordar a la cabecera del Barranco del Juncal de Tejeda, dada su apariencia en forma de "v" antes de precipitarse por los riscos hacia el abismo. Aqui se puede enlazar con parte de la Ruta de Bentejuí que viene de Timagada.
La bajada del Cañadón del Jierro no es fácil, aunque se trate de un sendero más o menos seguro y el camino esté bien marcado con mojones y bastante pisado.

Su importante desnivel y la verticalidad de sus paredes pueden impresionar bastante, sobre todo en su tramo medio, al tratarse de una pétrea senda muy aérea que se pega a los repechos de los riscos y sinuosamente vá descendiendo el collado a través de un terreno de lajas que impedirian el paso en épocas lluviosas.

Antes de proceder a la bajada del Cañadón, se puede visitar la cima de los altos del Campanario, un risco de 1920 metros de altura, totalmente en vertical situado a la derecha del Cañadón y por el que se llega atravesando la llamada Degollada del Campanario.

Aunque la subida a su cima no entraña riesgos al tratarse de una via accesible, las impactantes vistas que ofrece desde esa altura pueden originar mucho vértigo.. cada cual sabrá sus limitaciones para decidir o no si se asoma uno al impresionante vacío.

Una gigantesca rampa de tosca cubierta de algunos pinos y demás vegetación tipica de estas alturas se nos presenta en la primera parte de bajada del Cañadón.
Es desde aqui donde se vislumbra su cabecera en forma de "v", cerrada a ambos lados por poderosos escarpes, enormes caideros y barranquillos colgados. Es normal encontrar neblina por aqui por acumulación de los alisios en las zonas más altas.

Esta zona se la conoce como Cañadón Sombrío, posiblemente debido a que sus altas paredes no dejan llegar la luz solar directamente, lo cual hace que esta parte de la ruta casi siempre se encuentre en sombra. Se baja casi en destrepes dada su potente verticalidad.

No conlleva peligro siempre y cuando se vaya con precaución y en zig-zag se vá descendiendo,
teniendo ante nosotros a unos 1500 metros por debajo, los pueblos de La Culata, Agualatente y San Bartolomé, asi como los largos barrancos que parten de aqui hasta la costa sur.

Se cruza su cauce y se llega a la loma de la derecha donde se vé claramente el sendero muy aéreo que la bordea y habrá que seguir hasta comenzar el descenso por una de los barranquillos laterales al Cañadón Sombrío, pasando previamente por en interior de un agujero en la piedra que no entraña riesgos.

Para aquellos osados que no quieran atravesar esta hendidura, existe también una variante mucho más exigente a través de un andén que bordea el risco saliente; sin duda, para gente sin nada de vértigo ya que el sendero es altamente aéreo y de terreno resbaladizo y algo inestable.
La sensación de caminar por aqui seria igual a la de bajar una pronunciada cañada con un fuerte
ángulo de inclinación pasando ya a lo que es el cauce alto del Cañadón del Jierro.

La bajada es sinuosa y nos conduce directamente a un complicado paso muy aéreo (hoy restaurado con una estrecha pasarela de madera) resultado del derrumbe de parte del camino y que bordea el risco saliente. Justo en dicho risco hay una cuerda que podrá ser utilizada cuando se camine sobre la pasarela para mantener el equilibrio.. al otro lado queda el risco que si se tiene suerte, para aquellos aprensivos de las alturas, podria estar cubierto con la neblina y asi impediria mostrar la vertiginosa panorámica.

Esta parte del trayecto puede imponer muchisimo, ya que dá la extraña sensación de que la pasarela se encuentra suspendida en mitad de la nada.. Aunque la "obra" esté bien sujeta a los peñascos, es normal que haya dudas respecto a su resistencia y aguante, ya que al fin y al cabo está anclada sobre un escarpe de muy dificil acceso.

No obstante, en si es segura y con tranquilidad se supera este paso sin dificultad. Si se prefiere, para aquellos que sufran de vértigo, se puede agarrar uno a las cuerdas que sujetan la pasarela a la pared y se camina de espaldas al vacio, para asi evitar tener que mirar hacia abajo.

Hasta hace poco no existia la pasarela y los osados caminantes tenian que garrapatear por el risco y dando la vuelta por la tosca derrumbada, mucho más arriba del sendero original y arriesgando mucho de que un simple resbalón pudiera tener consecuencias fatales.

Una vez se deja atrás este imponente paso llegamos a un vertiginoso descenso a través del cauce del Cañadón, unas veces a por su vertiente derecha y otras por la izquierda a través de un espectacular cortado vertical el cual hace pensar, cuando se mira desde la base de los riscos, que es imposible que un sendero haya sido trazado por esta angosta garganta.

Durante la inestable bajada se podrá ver la famosa roca en forma de cara de lobo o gato, que desafiante parece que "nos observa", asi como multitud de cuevas sobre los inmensos riscos, de los cuales salen unos andenes colgados en la horizontal que surcan toda la cornisa de escarpes y por lo que han transitado varios grupos de montañismo muy expertos en este tipo de terrenos. A medida que se vá descendiendo, el estrecho Cañadón se vá "abriendo" ligeramente pero sin perder verticalidad y salvando unos impresionantes caideros que tienen pinta de ser totalmente intransitables.

A sus lados, los barranquillos bajan en caida totalmente libre.Hay que cruzar el cauce nuevamente de uno de estos barranquillos (mojones visibles) hasta llegar a la Degollada del Paso de Panantón, algo complicada debido a que habrá que superar una formación rocosa bastante pronunciada.

A partir de aqui, la pendiente se suaviza un poco a través de los lomos y se llega a la ladera norte de la montaña conocida como Monte Fama, donde vuelve a cobrar inclinación y dirigirse al Lomo de Vera donde se asciende hasta su cresta y donde se divisa a la derecha el Barranco de Agualatente y el pueblo del mismo nombre y a la izquierda el de La Culata.

Se desciende por la vertiente izquierda hasta llegar al camino que conduce a la Culata, aunque el itinerario puede seguirse hasta Agualatente bajando el lomo por su otra cara, poniendo fin a tan espectacular senda.

Sin duda una de las rutas más emocionantes, exigentes y excepcionales que se puede ofrecer en este sector de la isla.

El fortísimo desnivel de la zona sumerge al caminante en un fabuloso ambiente muy montañero cargado de sensaciones constantes de riesgo, aventura y mucha adrenalina.. Los paisajes, como siempre, impresionantes.

Altamente recomendable para todos aquellos que quieran hacer una muy buena "ruta de altura".. si esto no se tiene claro, se lo piensan dos veces antes de hacerla.

Artenara - Tamadaba - Faneque - Puerto de Las Nieves